El periodista argentino Joaquín Morales Solá publicó una columna de opinión en el diario La Nación. Bajo el título "Tregua con final abierto", el prestigioso periodista argentino se dedica a analizar la relación entre Uruguay y Argentina, y también la reciente incorporación de Venezuela al Mercosur.

"Brazos abiertos para Hugo Chávez. Tensión con Uruguay, a pesar de la tregua establecida ayer por Cristina Kirchner y José Mujica. El nuevo capítulo de la política exterior argentina vivido ayer dice algo más que un movimiento de sillas en el Mercosur, con la salida temporal de Paraguay y la incorporación de Venezuela", comienza escribiendo Solá.

A continuación agrega que ni "Cristina Kirchner ni su esposo pudieron enhebrar nunca una relación serena con los dos gobiernos uruguayos que les tocó. Uruguay es, quizás, el país de América del Sur que tiene mayor tradición de respeto a las formas y el contenido del sistema democrático".

Martín García

El periodista argentino también cita el informe reservado del ex embajador uruguayo en Buenos Aires, Francisco Bustillo, sobre las sospechas de corrupción por el dragado del Canal Martín García.

Luego de destacar que "el Tribunal de Cuentas uruguayo es un ente totalmente independiente del gobierno y está integrado por representantes de todos los partidos políticos", Solá destaca que "el tribunal concluyó que el presunto intento de soborno no cuenta con pruebas como para constituir un hecho delictivo, pero que las actitudes dilatorias de la Argentina beneficiaban objetivamente a la empresa Riovia. Fue ese tribunal el que dio cuenta públicamente del hecho, no el gobierno de Mujica ni Bustillo".

"En lugar de investigar esos relatos del ex embajador uruguayo, el gobierno argentino se escandalizó primero como una vestal sorprendida en el baño. Podría haberle preguntado, por ejemplo, al ex vicecanciller García Moritán qué sabe él de los hechos relatados por Bustillo. Más tarde, la administración de Cristina Kirchner desmintió todo y culpó al periodismo, como es su costumbre, y, por último, jugó más fuerte que el gobierno uruguayo y echó a Riovia de la licitación.

Destacado

Solá subraya especialmente que "Bustillo fue embajador uruguayo en Buenos Aires durante los peores momentos de la tensión entre los dos países por la instalación de la pastera Botnia a orillas del río compartido, al frente de Gualeguaychú. Políticos y funcionarios argentinos (muchos kirchneristas de entonces) reconocen en Bustillo a un incansable constructor de escenarios pacíficos o de distensión. ´Sin Bustillo en Buenos Aires, tal vez las cosas hubieran sido mucho peores´, recuerda ahora un ex funcionario clave de los gobiernos kirchneristas".

La columna termina la siguiente reflexión: "A pesar de todo, Cristina Kirchner siempre se quedaría con Chávez si tuviera que optar entre él y Mujica. Uruguay es imprevisible: su sistema político, abierto y consensual, nunca podrá ser controlado por la presidenta argentina".