La agencia calificadora de riesgo Moody’s Ratings ratificó este miércoles la calificación crediticia de largo plazo de Uruguay en Baa1, con una “perspectiva estable”, una señal para los mercados y la confianza de inversionistas internacionales.

La decisión se basa en una combinación de factores económicos y estructurales que, según la agencia, sostienen el perfil crediticio del país. Entre ellos, la calificadora destacó los altos niveles de ingresos fiscales, la solidez institucional y una gobernanza eficaz, evidenciada por las reformas fiscales y monetarias que se vienen implementando.

En su comunicado, Moody’s resaltó que Uruguay mantiene una “baja exposición al riesgo de eventos políticos y externos”, apoyada en un déficit de cuenta corriente contenido y elevadas reservas de divisas, elementos que fortalecen el perfil de riesgo país frente a shocks internacionales.

Estos fundamentos han sido elementos centrales para que el país conserve la categoría de grado inversor, un umbral de calidad crediticia que lo posiciona como un destino relativamente seguro para la colocación de deuda y la entrada de capitales.

Si bien Moody’s valoró positivamente la situación general, también advirtió sobre riesgos y desafíos que persisten en la economía uruguaya. Entre ellos, mencionó que déficits fiscales mayores a los previstos han contribuido a un aumento de la deuda pública, aunque estiman que esa relación de deuda con el producto interno bruto (PIB) podría estabilizarse alrededor del 65% en los próximos años.

Los riesgos a la baja identificados por Moody’s también incluyen la vulnerabilidad a shocks climáticos —un tema relevante para economías con alta exposición a la producción agropecuaria— y la posibilidad de que el crecimiento económico se debilite si la inversión permanece baja.