Máximo Thomsen tiene 22 años, es estudiante de Educación Física y fue señalado por la Justicia por ser quien le dio la patada mortal a Fernando Báez Sosa, el adolescente asesinado a golpes a la salida de un boliche de Villa Gesell, en Argentina. Este lunes, mientras escuchaba la condena a cadena perpetua por el crimen, se desmayó.

Un tribunal de Argentina condenó a prisión perpetua a cinco de los ocho jóvenes acusados de asesinar el 18 de enero de 2020 a Fernando Báez Sosa, de 18 años, a la salida de una discoteca, un caso que conmocionó a la opinión pública en Argentina y en Paraguay, de donde son originarios sus padres.

En la ciudad bonaerense de Dolores (200 kilómetros al sur de la capital argentina), la Justicia dio a conocer la pena de prisión perpetua para Thomsen, Matías Benicelli, Enzo Comelli, Ciro Pertossi y Luciano Pertossi, solicitada por los fiscales y los abogados de la familia de la víctima en el juicio que comenzó en enero.

Mientras, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi fueron condenados a 15 años de prisión.

Los imputados escucharon de pie el veredicto, que declaró a cinco de ellos coautores penalmente responsables de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, y a los otros tres partícipes secundarios de homicidio doblemente agravado por concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía.

Tras el veredicto, Thomsen se desvaneció y los jueces ordenaron despejar la sala. Su madre, Rosalía, gritó “todo es culpa de ustedes”, en referencia a la prensa, informó el periodista argentino Mauro Sztajnszrajber, mejor conocido como Mauro Szeta.

Los condenados son parte de un grupo de amigos de Zárate (provincia de Buenos Aires) que jugaban juntos al rugby y que habían ido de vacaciones a Villa Gesell (380 kilómetros al sur de Buenos Aires) en enero de 2020.

La víctima era Fernando Báez Sosa, residente en Buenos Aires e hijo de dos inmigrantes paraguayos, que fue emboscado al salir de la discoteca Le Brique, a la que también había ido el grupo de amigos, con quienes dentro del local había protagonizado un incidente.

Los acusados atacaron brutalmente a Báez Sosa con patadas y golpes de puño en todo el cuerpo, pero puntualmente en la cabeza, el abdomen y la mandíbula. También golpearon a algunos de sus amigos cuando estos se acercaron a defenderlo.

El joven falleció producto de un paro cardíaco traumático por shock neurogénico, producido por múltiples traumatismos de cráneo que generaron una hemorragia masiva intracraneal sin fractura ósea.

La muerte del joven generó una ola de repudio generalizado en la opinión pública argentina y el juicio fue seguido de manera exhaustiva por la prensa, con innumerables horas de televisión en vivo y páginas en los diarios con todas las versiones del caso.

Asimismo, la audiencia ha sido seguida con atención en Paraguay, cuyo Congreso se sumó recientemente a los pedidos de justicia por Báez Sosa, por la procedencia de sus padres.

EFE