A los 70 años, Ludovica Squirru Dari sigue siendo una voz que interpela. No solo como astróloga o escritora —con más de cuarenta libros publicados y millas de lectores cada año—, sino como una cronista emocional del tiempo que nos toca vivir . Desde Montevideo, ciudad donde dice sentirse “livianita de equipaje y con el corazón abierto”, presentó su nuevo libro sobre el Año del caballo de fuego , y compartió con Montevideo Portal una conversación profunda, crítica y esperanzadora.
"Ya empezó a galopar. Este caballo viene a arrasar con lo que quedó sin cerrar: guerras, vínculos, estructuras muertas. Viene a terminar lo que la serpiente no resolvió. Es fuego sobre fuego".
Un mundo al borde y el poder de las señales.
El libro no es un oráculo convencional. Es una guía espiritual, un ensayo de época, una bitácora de viajes y también una advertencia.
"Estamos viviendo el final de una civilización. No aprendimos nada. Ni del dolor ni del amor ni de la tierra. La mayoría de los gobiernos no piensan en su pueblo: reparten lo que queda del agua, de los minerales, de las tierras fértiles".
Squirru habla sin filtros. De la guerra como metáfora y como realidad. De los incendios, el caos climático, las nuevas formas de violencia y de la desconexión que atraviesa todo:
"Hay guerras con drones, pero también guerras entre padres e hijos, entre parejas. Hay guerras dentro de uno. Y la única salida es una refundación de especie".
El caballo como arquetipo: movimiento, pasión y karma
Según la astrología china, el caballo representa acción, fuego, carisma, pero también inestabilidad y riesgo. Es doblemente fuego este año: por el animal y por el elemento. Y para Ludovica, ese símbolo tiene una urgencia concreta: “Es un viaje de doma. Seas del signo que seas, el tema es: ¿cómo jineteás tu vida? ¿Hacia adónde vas? ¿Estás galopando con dirección o sin brújula?”.
El período que va hasta el 17 de febrero de 2026, cuando oficialmente comienza el nuevo año chino, es para “limpiar, ordenar, hacer ceremonias, agradecer”. “Es tiempo de agradecer el horno, la tierra y los antepasados. De rendir homenaje a todo lo que nos permitió llegar hasta acá”.
Fuego real, fuego simbólico
Ludovica ha atravesado incendios de verdad. No solo los del alma. Perdió su casa familiar en Buenos Aires, cuando era adolescente.
“Me desperté con el fuego en la cama. Atravesé el living, la cocina, todo ahogada de humo. Perdí todo: los cuadros, los libros, la ropa. Y ahí sentí algo raro: una liberación. Empezaba mi vida”.
Desde entonces, vivió otros tres incendios en su campo en Traslasierra, Córdoba.
“Cada incendio es parte de un karma. Pasa para enseñarte algo. Para que sueltes lo que ya no necesitás”.
Comunidad, trueque y vida con sentido
Desde hace 25 años, Ludovica vive en una comunidad serrana, lejos del vértigo económico y tecnológico.
“En Traslasierra hacemos trueque. Un médico a cambio de un cabrito. Telares por verduras. Ahí la vida tiene otro ritmo, otro valor”. Frente a un mundo de consumo y velocidad, su propuesta es clara: bajar el ruido, vivir con lo justo, reconectar con el ciclo de la naturaleza.
“Las nuevas generaciones nacen sin identidad. Les dan un celular a los seis meses. No se suben a un árbol, no juegan en el potrero. ¿Cómo van a saber quiénes son si todo viene de afuera?”.
Un libro que sigue pasando de mano en mano
Hace 41 años que Ludovica escribe su horóscopo chino. Y lejos de agotarse, su lectura sigue siendo una tradición que se hereda.
“Me conmueve cuando me dicen: ‘Mi madre te leía y ahora lo hago yo’. Esos veranos de lectura, ese momento de reflexión, no se perdió. Aunque los millennials me desconciertan...”, dice entre risas.
El nuevo libro, además de las predicciones por signo, incluye capítulos especiales sobre sexualidad contemporánea —con un texto de la consteladora española Mireia Dardet— y sobre equinoterapia como herramienta sanadora. “El caballo te huele. Sabe si estás triste, si tenés piedras en el corazón. Te muestra lo que necesitás trabajar”.
“Sin vínculos afectivos no existimos”
Ludovica no cree en la salvación individual. Para ella, la única salida es el lazo humano, el cuidado mutuo, el compartir. “El caballo también nos recuerda lo importante: los vínculos, la nobleza. Mandela era caballo. No es un dato menor. Este año nos va a pedir eso: volver al corazón”.
Ludovica Squirru: la mujer que trajo el horóscopo chino al Río de la Plata
Por más de cuatro décadas, Ludovica Squirru ha sido la voz inconfundible del horóscopo chino en América Latina. Escritora, actriz, astróloga y gestora de una cosmovisión única ha vendido millones de ejemplares y sigue marcando agenda espiritual desde la cordillera argentina.
Nació en Buenos Aires, en el seno de una familia ligada a la cultura. Su padre, Rafael Squirru, fue poeta, crítico de arte y primer director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Ludovica creció rodeada de libros, óleos y conversaciones sobre estética, pero pronto buscó su propio camino: el teatro fue su primer amor.
Estudió arte dramático en el Conservatorio Nacional, fue alumna de Carlos Gandolfo y llegó a tener una sólida carrera como actriz. Sin embargo, fue en los años ochenta cuando descubrió el horóscopo chino, un sistema ancestral que se convertiría en su brújula vital. Viajó a China, estudió con maestros orientales, y en 1984 publicó su primer libro sobre el tema. No se detuvo más.
Desde entonces, cada año su horóscopo anual se vuelve un clásico en las librerías de toda la región, particularmente en Argentina y Uruguay, donde conserva una sólida base de lectores. Sus textos —mezcla de ensayo espiritual, bitácora poética y análisis astrológico— se anticipan a los ciclos del calendario lunar, pero también reflexionan sobre los movimientos sociales, políticos y existenciales del mundo actual.
Además de sus libros anuales, publicó obras como Crianza cósmica, Manual del tigre o Luna roja, y participa activamente en encuentros sobre culturas ancestrales, espiritualidad y conciencia planetaria. Su activismo por la vida comunitaria, el trueque, la autosustentabilidad y el cuidado del planeta también ha ido ganando protagonismo en sus escritos y conferencias.
En los últimos años, se radicó en Traslasierra, Córdoba, donde vive rodeada de naturaleza, animales y una red de vínculos que define como "comunidad espiritual". Allí escribe, cultiva su huerta, organiza encuentros y, como ella misma dice, “vive el signo que le toca”.
Ludovica no hace predicciones en el sentido clásico. Su mirada es más amplia: invita a leer los signos como mapas simbólicos que ayudan a vivir en mayor sintonía con el entorno y con uno mismo. En tiempos de incertidumbre, su voz sigue convocando con fuerza, atravesando generaciones y fronteras.
El libro
Ediciones B
"En el año del Caballo de Fuego tendremos que cabalgar en un mundo con nuevos paradigmas, valores, guerras, enfermedades y cambios climáticos. Y aprender a domar a este signo que nos tomará examen".
A partir del 17 de febrero de 2026, el año estará regido por el caballo de fuego, el animal más apasionado e indomable del zoológico chino. Creativo, noble y enérgico, pero también impredecible y temperamental, el caballo encendido por el fuego trae movimientos bruscos, desafíos y revoluciones para toda la humanidad. Con su inconfundible estilo, la astróloga más consultada en habla hispana nos invita a descubrir la esencia de este signo, a entender sus lecciones ya encontrar en sus predicciones una guía imprescindible para enfrentar lo que viene.
El Horóscopo chino 2026 no solo propone comprender la energía del caballo de fuego, sino también reconocernos en ella: con sus luces, sus sombras y su potencia transformadora. Es un llamado a vivir con conciencia, a sanar vínculos, cuidar el planeta y comprometernos con la paz, la solidaridad y el amor.
Bienvenidos a la pasión del arte de vivir. ¿Están preparados?