La Fiscalía solicitó que el padre de Jonathan Correa sea condenado a 20 años de penitenciaría por el asesinato de su hijo de 15 años, ocurrido en marzo de 2026, en el barrio Flor de Maroñas. La acusación incluye reiterados delitos de violencia doméstica y homicidio especialmente agravado, según informó El País y confirmó Montevideo Portal al acceder a los audios de la audiencia judicial.
De acuerdo con el relato fiscal, la noche del crimen el padre utilizó un cable para golpear al joven en varias ocasiones. El motivo habría sido que Jonathan, de 15 años, no había sacado de la casa a los cachorros de perros pitbull que la familia criaba para obtener ingresos. La pareja del hombre y su hija menor intentaron detenerlo, sin éxito. Luego lo envió a dormir, pero la golpiza le provocó la muerte, una vez acostado.
Al notar que el joven había muerto, el acusado tomó el cuerpo y lo arrojó a una cañada frente a la precaria vivienda familiar, en la calle Aurelia Viera, junto con su calzado, y acomodó la cama para simular que seguía ahí. Cuando la madre de Jonathan advirtió, en la madrugada, que no estaba en su cuarto, el hombre aceptó salir a buscarlo y regresó, diciendo que lo había encontrado en una zanja. El cuerpo fue localizado en la madrugada del 6 de marzo.
La investigación quedó a cargo de la Fiscalía de Homicidios de 1º Turno, encabezada por Sabrina Flores. La violencia hacia Jonathan era sistemática: sufría golpizas habituales que le dejaban moretones y cicatrices. La UTU del barrio a la que asistía había hecho una denuncia en 2025, alertando que sufría violencia doméstica, y la madre también había denunciado al hombre en años previos. Un informe del Ministerio del Interior indicó que no se les brindaron las garantías necesarias a las víctimas.
En la audiencia, la Fiscalía presentó testimonios de allegados y vecinos que dan cuenta de las agresiones tanto al joven como a su madre, incluidas amenazas de muerte contra el adolescente. Entre esos testimonios figura el de un vecino que escuchó al padre de Jonathan repetir que lo había matado y que, al salir de su casa, lo vio cargando el cuerpo en brazos.
Un detalle procesal complicó la audiencia: aunque el acusado nunca reconoció legalmente a Jonathan como su hijo, la Fiscalía sostiene que, durante toda la vida del joven, lo trató como tal. Por eso el juez solicitó testigos para acreditar el vínculo, lo que implica que se deberá realizar una nueva audiencia antes de avanzar con la condena.