Si el lector transita por bulevar Artigas y se detiene en el semáforo de Rodó, de vez en cuando verá aparecer en el cantero del centro a una figura que rompe con la monotonía de las calles del barrio Cordón.
De túnica negra, un gorro de brujo de color índigo oscuro, una barba canosa tupida (natural), pelo blanco (de fantasía) y una mesa que hace “levitar”, uno se puede topar con el Mago Errante, también conocido como Daniel Bittencourt.
El hombre, que hace 15 años que se dedica al ilusionismo en eventos, encuentra un disfrute en salir a la calle a ofrecer un pequeño espectáculo a cambio de algunos aplausos desde las ventanillas y dinero por parte de algunos de los automovilistas.
“En el semáforo estoy haciendo un poco de magia para hacer el jornal, aparte me divierto un poco”, cuenta a Montevideo Portal, y explica: “A veces salen cumpleaños, eventos, y, cuando no salen, salgo a la calle”.
Además de la magia, su otro oficio es hacer caricaturas, profesión que ejerce de manera free lance. Con todo ese combo artístico, admite que no se pasa el día entero en el semáforo, como otros artistas callejeros.