Contenido creado por Martín Laitano
Política

Uruguay 2020

Larrañaga, el "absurdo" de comparar militares con la dictadura y el intento de coalición

El precandidato nacionalista conversó con Montevideo Portal y aseguró que no es "el dueño de la reforma", sino que surgió de la gente.

14.06.2019 13:17

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2019-06-14T13:17:00
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Montevideo Portal

"Voy a subir por última vez las escaleras del Directorio", dijo Jorge Larrañaga en 2014, tras perder las internas nacionalistas con Luis Lacalle Pou, en alusión a que no volvería a probar suerte con la candidatura.

Larrañaga había dado el batacazo en las internas de 2004, tras superar al expresidente Luis Lacalle Herrera, pero no logró el objetivo de ser candidato por el PN ni en 2009 ni en 2014, al obtener menos votos que Lacalle Herrera y Lacalle Pou, respectivamente.

Sin embargo, decidió hacer una nueva apuesta en estas elecciones, fortalecido por el apoyo popular de la reforma de seguridad que impulsa, pero con la incertidumbre de la aparición del fenómeno Juan Sartori, que ha hecho que Larrañaga aparezca en tercer lugar en algunas encuestas.

Jorge Larrañaga cree que su problema mayor es ganar la interna, ya que es el "mejor candidato" para pelearle la presidencia al Frente Amplio. Hace más de un año que viene trabajando en la campaña "Vivir sin miedo" mientras recorre el país buscando el voto de los nacionalistas.

En el mes de junio, Larrañaga bajó y subió las escaleras de Montevideo Portal para conceder una entrevista en la que habla de estos y otros temas de campaña.

Vivir sin miedo es como tu bastión y según las encuestas tiene la aprobación de la mayoría.

No es exactamente mi bastión. Me parece que fue el instrumento democrático que pudimos tomar para que, sin tirar una piedra, sin hacer un piquete, sin cortar una calle, ejercer el derecho democrático de juntar firmas. En todo caso es el bastión de la gente, es el reclamo de la gente que tuvo en ese instrumento la canalización de más de 430 mil firmas, porque 407 mil presentamos a la Corte Electoral, pero tenemos en nuestro despacho más de 20 mil que llegaron después de la fecha de presentación.

Creo que frente a lo que dicen por ahí, en la contra-campaña, de que "la reforma no es la forma" yo le digo que sí. Que la reforma es la forma de luchar contra la delincuencia y contra un gobierno que pudiendo combatirla no lo ha hecho.  Que precisamos más educación: sí. Que precisamos llenar de Estado algunos barrios con presencia de educación, de deporte, de asistencia social, de salud, de seguridad, también. Una cosa no excluye la otra. La reforma "Vivir sin miedo" no lo es todo. Son instrumentos y hay que tomar otros que ya tenemos como para poder conjugar una situación que es de descalabro.

Parte de los argumentos para no acompañar "Vivir sin miedo" es que pretende sacar los militares a la calle, y todos recordamos lo que pasó la última vez que salieron los militares a la calle.

Hay dos cosas: prejuicio de la gente que no es de izquierda en no dar el debate y prejuicio de la izquierda ideológica de ver a los militares como en los tiempos de la dictadura. Eso me parece un absurdo. Porque además, el propio gobierno de izquierda ya ha llevado adelante cambios muy fuertes. Por ejemplo, pasaron 300 militares en el 2011 (gobierno de Mujica) al Ministerio del Interior y son policías hoy. El año pasado se aprobó la Guardia de Frontera que implica que en 20 kilómetros de la frontera todas las Fuerzas Armadas puedan ejercer funciones de policía. Prefectura Nacional Naval tiene 1.500 funcionarios que son integrantes de las Fuerzas Armadas cumpliendo en la franja costera funciones de policía. Entonces con toda franqueza es una enorme equivocación que se repite. En todas las ciudades de Europa se ve a los militares en las calles, en los monumentos, en las plazas públicas y no pasa nada. El concepto de segunda guardia en Europa está extendido en España, Francia, Italia, Holanda, Portugal. En América, en Chile por ejemplo, tiene 90 años y francamente me parece que no es esa suerte de simplicidad con la cual se pretende descalificar la reforma diciendo "militares en la calle". Como que van a andar acá frente a Montevideo Portal parando con un tanque de guerra, con una ametralladora, pintados apuntando a la gente.

De hecho, en San Carlos ahora hay cambios que implican otro uso de la fuerza para buscar frenar la delincuencia.

¿Entonces el gobierno está militarizando las cárceles mandando a la República al Comcar a Libertad y a Canelones? ¿El gobierno está militarizando la seguridad pública cuando manda la Republicana para el este?  Este gobierno ya tiene ejemplos de militarizar la seguridad. Que no se hagan los tontos, ni los distraídos. De la propia discusión que surge entre Casa Grande (sector de Constanza Moreira) y el ministro Bonomi emerge la confesión más rampante del fracaso de las políticas de seguridad pública.

Igual insisto en que es un poco tu bastión, que ahora parece más extendido, incluso, porque lo acompañan otros dirigentes del Partido Nacional.

Yo no soy el dueño de la reforma. Esto surgió por cientos de conversaciones donde la gente me ha conminado en todos los pagos de la República que la oposición no estaba haciendo nada. Nos decían: "No están haciendo nada".

Entonces dije que había que hacer algo más. Y no me equivoqué. Más allá de estar a favor o en contra la reforma no se queda solamente en algunos militares (2.000) cumpliendo funciones de policía, en un conjunto de 32 mil efectivos.

Creo que hay que hablar también de los allanamientos nocturnos, de la pena de reclusión permanente revisable, del cumplimiento efectivo de las penas como una de las reformas al código de procedimiento penal para aquellos delincuentes que cometen delitos graves o gravísimos. Yo no soy de los que quieren solamente la represión. Soy de los que creo en las políticas de rehabilitación, las políticas sociales, las políticas educativas; creo que de todo eso tenemos que llenar muchos barrios del Uruguay para desplazar y combatir un narcotráfico creciente del cual nadie se hace cargo, del cual todos se hacen los distraídos, del cual nadie es alerta de que estamos ante un peligro que es gravísimo por la fragilidad de un país chico.

Entonces te digo que estamos intentando apagar el incendio con un pomo de carnaval, con un pomito chiquito, con un chorrito de agua y me parece que no sirve para nada.

Cuando mencionabas los temas que reclama la gente, supongo te habrán llegado también preguntas sobre la situación económica y el empleo.

Nosotros hemos hablado de un pacto nacional sobre el empleo, la calidad de empleo y la calidad del salario. Hemos perdido 60 mil puestos de trabajo. El desempleo tiene cara de muchacho y de muchacha con cifras que trepan del 26 al 32%. Después tenemos gente con 45, 50 años que habiendo tenido trabajo lo pierde. Fíjate lo que está pasando con Zenda o con otras empresas en donde centenares de puesto de trabajo se van a perder. Aquí lo que tenemos que jugar es a la inversión, al crecimiento, al desarrollo, al empleo, al trabajo. Si no generamos una revolución del trabajo con todos los instrumentos que estén a nuestro alcance como para poder llegar a ese objetivo -que yo no quiero magnificar en cifras pero que me parece que es el camino que tenemos que hacer- vamos a tener gravísimos problemas en la sociedad. Después tenemos el jaque que resulta de políticas fracasadas de dispendio, de despilfarro, y de corrupción del gobierno del Frente Amplio que han terminado con un déficit fiscal de 4.8% del producto que escandaloso, injustificable, intolerable, cuando hemos tenido 16 años de crecimiento económico. Entonces vamos a tener que impulsar políticas de guerra contra el mal gasto público y que podamos aflojar la cincha a la gente y apretarse al Estado.

Magia no hay. Todo lo otro es el guitarreo y jarabe de pico. No creo, con toda franqueza, más allá del augurio de algunos economistas, en que tengamos margen para poner más impuestos. Acá debemos tener una política económica sostenible fiscal y económicamente en el tiempo para reducir en un tiempo prudencial de 5 años o más el déficit público al 50%.

¿Qué te parece que vas a estar haciendo desde el primero de julio, después de las internas?

Primero descansar unos días. Y después abocarme a la preparación de lo que va a ser la etapa para ser el presidente de los uruguayos.

Dijiste en otras entrevistas que sos la persona ideal para juntar los votos necesarios para ganarle al Frente Amplio. ¿Cuál es la estrategia para cambiar de gobierno?

Tengo que despojarme de toda expresión de soberbia y también de prudencia. Entonces por lo tanto al despojarme de la prudencia y de la soberbia puedo expresar algo que puede no sonar bien pero es lo que siento. Y digo lo que siento y hago lo que pienso: estoy absolutamente convencido que soy el mejor candidato del Partido Nacional para ganarle al Frente Amplio.

A mí me cuesta más superar la interna que después superar la elección nacional. Yo me veo debatiendo con (Daniel) Martínez o con (Carolina) Cosse o con los candidatos del Partido Colorado o con el candidato del Partido Independiente, de la Gente, Cabildo Abierto. Con toda franqueza tengo la coraza suficiente, la experiencia suficiente, la fortaleza suficiente, años de lucha política como para convencer a los uruguayos de que nuestro proyecto es el mejor proyecto político para construir mayorías parlamentarias a partir del primero de marzo, en virtud de que ningún partido la va a tener.

Hay grupos de la oposición, por ejemplo Talvi, que ya han intentado un acercamiento para construir una oposición al gobierno del FA.

No es un acercamiento de Talvi, nosotros lo venimos haciendo desde hace tiempo.

No es lo mismo Partido Nacional versus Frente Amplio, que oposición versus Frente Amplio.

Creo que a los tres días después de descansar de ganar la interna proyecto tener urgentemente reuniones con los que resulten candidatos únicos del Partido Colorado, Partido Independiente, Partido de la Gente, Cabildo Abierto, como para tener un mínimo común denominador de toda la oposición de cara a octubre. No podemos ser grandes si somos pequeños para las cosas grandes y grandes para las cosas chicas.

Debemos tener la grandeza de ofrecerle al país una alternativa, una propuesta al Frente Amplio. A la nada del Frente Amplio. Porque el Frente se agotó, el Frente pinchó, el Frente cayó en el camino de la soberbia del poder, se emborrachó del poder y lamentablemente hay que bajarlo de esa nube, hay que descargarlo con el voto de la gente. Eso necesita una alternativa, un proyecto superador, post frentista y ese proyecto superador hay que construirlo  con colorados, con independientes, en fin, todas las fuerzas políticas de la oposición para llevar adelante un proceso que diga: instalamos el primero de marzo un gobierno con mayoría parlamentaria con ministros y ministras de distintos partidos. Esto me parece absolutamente esencial para tener un blindaje político fuerte como para poder enfrentar los problemas de los uruguayos que no tienen color político ni partidario.

Desde que el FA está en el poder, nunca se estuvo tan cerca de que el Partido Nacional gane las elecciones.

El Frente no puede ganar. No puede ganar por dos razones fundamentales: no puede prometer para los próximos cinco años lo que no tuvo para proyectar ejecutar, realizar y concretar en 15 años para atrás en tiempos de bonanza económica. La segunda razón por la que no puede ganar es porque no tiene con quien conformar esas mayorías parlamentarias que la oposición sí. Van a quedar lejos de la mayoría parlamentaria, entonces van a necesitar de otros partidos y que le digan al país con quién van a formar mayorías. Habría también una tercera razón -me parece con todo respeto, pero con toda la crítica que tiene- es que el país no aguanta un cuarto gobierno del Frente Amplio. Porque una izquierda sin guita no tiene porvenir en la construcción de las respuestas que la sociedad uruguaya está reclamando.

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