El nivel de vida de muchos latinoamericanos caerá este año debido a la desaceleración del crecimiento, la alta inflación y la incertidumbre global, advierte este miércoles el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

“Es probable que 2023 sea un año desafiante para la región”, que crecerá 1,8% (en comparación con el 1,7% pronosticado en octubre).

Esto se debe principalmente a tasas de interés más altas -que encarecen el crédito-, y a la caída de los precios de las materias primas -que la región exporta-, explican en un blog Gustavo Adler, Nigel Chalk y Anna Ivanova, del Departamento del FMI para las Américas.

El Fondo prevé que Brasil crezca 1,2%, México 1,7%, Argentina 2%, Bolivia 2,9%, Colombia 1,1%, Ecuador 3%, Paraguay 4,3%, Perú 2,5%, Uruguay 3,6%, Venezuela 6,5%, Costa Rica 2,9%, República Dominicana 4,3%, El Salvador 1,7%, Guatemala 3,4%, Honduras 3,5%, Nicaragua 3%, Panamá 4% y Haití apenas 0,3%.

Chile es el único país de la región cuya economía se contraerá este año, en un 1,5%.

Inflación cede pero sigue alta 

La inflación está retrocediendo en muchos países, aunque seguirá alta en algunos como México (4,8%), Brasil (5,7%), Colombia (7,3%), Chile (5%), Uruguay (7,2%), Honduras (6,2%) o Nicaragua (6,1%). Y sigue siendo en niveles estratosféricos en Argentina, con pronósticos de 60% luego de casi 95% en 2022, o en Venezuela, con 150%.

La intervención de los bancos centrales, enfriando la economía a través de un encarecimiento del costo del dinero, hace lo suyo, Pero la inflación subyacente, que excluye precios volátiles como alimentos y energía, se mantendrá de todos modos alta, en alrededor de 8% en Brasil, México y Chile, e incluso algo más en Colombia.

“La desaceleración del crecimiento, la alta inflación y la incertidumbre global significan que muchas personas en la región verán disminuir su nivel de vida este año y probablemente se enfrentarán a una mayor ansiedad sobre su futuro”, aseguran los expertos en el blog. 

El creciente descontento social, que se exacerbó durante la pandemia, y la pérdida de confianza en las instituciones públicas, persiste en la región desde hace un tiempo. 

Y es que los más pobres fueron los más afectados por las consecuencias económicas del covid a pesar de las ayudas gubernamentales, “como lo demuestra el considerable incremento de la pobreza”.

El aumento de la inseguridad alimentaria es, según los autores del blog, otro de los síntomas de los efectos socioeconómicos de la pandemia.

Impuestos justos 

La inestabilidad no solo golpea a los más pobres sino también a la clase media, aunque en menor medida.

“Muchas pequeñas empresas tuvieron problemas durante los confinamientos y los salarios de los trabajadores de ingresos medios se vieron erosionados por la posterior subida de los precios”, explican los autores del artículo.  

La posibilidad continua de disturbios puede a su vez erosionar la confianza y afectar la actividad económica.

Para cambiar el viento, los expertos recomiendan llevar a cabo reformas económicas estructurales, aunque reconocen que será “una ardua batalla”. 

Según el FMI, el objetivo de los gobiernos debe ser estimular el crecimiento y atender las necesidades sociales de parte de la población.

Para lograrlo, los bancos centrales deben seguir bajando la inflación de forma “tenaz”. Se prevé que las tasas de interés no suban más este año en algunos países, aunque seguirán altas “durante algún tiempo”.

Los gobiernos deben destinar más fondos a los pobres y buscar una reducción de la deuda pública, sin perder de vista que la confianza en su gestión seguirá cayendo a no ser “que hagan que los ricos paguen su parte justa de impuestos”.

“Estas reformas serán el principal medio, con el tiempo, para elevar el nivel de vida” de los habitantes de América Latina y el Caribe, concluyen los autores del artículo, publicado en el marco de la revisión de previsiones económicas del FMI.

AFP