Al menos 33 personas murieron y una veintena resultó herida este martes en un ataque del Ejército ruso contra la ciudad ucraniana de Kramatorsk, en la región de Donetsk.

La mayoría de las víctimas se encontraba en dos autobuses urbanos que fueron alcanzados por el bombardeo. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó que 30 personas fallecieron cuando una bomba guiada, modelo D-30 SN UMPB, impactó sobre los dos autobuses alrededor de las 10:00, hora local.

Otras tres víctimas mortales se registraron tras un bombardeo en la localidad de Bilenke, también en Kramatorsk. "Estas no son 'consecuencias de la guerra' ni frías estadísticas. Son personas asesinadas por el Ejército ruso. Rusia llega a territorio ucraniano con muerte. Ataca nuestras ciudades, mata a nuestra gente y multiplica sus crímenes cada día", expresó el gobernador de Donetsk, Vadim Filashkin, en sus redes sociales.

El gobernador anunció la suspensión del transporte público en las ciudades de Kramatorsk y Sloviansk. "Un autobús con pasajeros es un objetivo atractivo" para los rusos, aseguró Filashkin, quien agregó que "no hay ni puede haber justificación alguna para esto". "Rusia ignora deliberadamente todas las reglas imaginables de la guerra y las normas del derecho internacional humanitario. Elige objetivos donde puede causar el mayor daño a la población civil", denunció.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se hizo eco del ataque en redes sociales y destacó el trabajo de los servicios médicos para salvar la vida de los heridos. Advirtió que la cifra de fallecidos "podría aumentar" en las próximas horas.