Comenzó este mes el juicio penal contra el ex intendente de Montevideo Ricardo Ehrlich y la ex intendenta interina Hyara Rodríguez por su responsabilidad en la caída del techo del Cilindro Municipal en octubre de 2010.
El proceso había comenzado un año atrás, cuando el ex edil de Montevideo Daniel Graffigna presentara una denuncia penal contra los jerarcas por "omisión de los deberes inherentes a la función pública", luego de que el complejo deportivo sufriera el derrumbe de su techo como consecuencia del incendio.
En diálogo con Montevideo Portal, Graffigna recordó que presentó la denuncia porque en 2008, cuando aún era edil, había advertido a las autoridades de la Intendencia que el Cilindro tenía serios problemas de infraestructura, ya que presentaba "rajaduras y malas condiciones en la instalación eléctrica que provocaban desperfectos y cortocircuitos".
Dichas carencias fueron comprobadas en dos informes elaborados por la Facultad de Ingeniera, documento que motivó a Graffigna a convocar a las autoridades municipales a la Junta Departamental, al mismo tiempo que advirtió a Ehrlich y Rodríguez sobre el tema.
Sin embargo, el ex edil asegura que la respuesta de los jerarcas no fue la esperada. "Me amenazaron con iniciarme acciones legales por distorsionar el contenido de los informes y querer generar alarma pública con fines políticos" sostuvo el nacionalista.
El proceso legal está a cargo del juzgado penal de 5º turno y durante los primeros días de setiembre ya declararon un integrante de la Junta Local número 11, correspondiente a la zona del Cilindro y un ex sereno del estadio.
Además de Ehrlich y Rodríguez, la denuncia del ex edil implica al director de la Secretaría de Deporte Gonzalo Halty, al director de Espacios Públicos Daniel Espósito y a un ingeniero que concurrió a la Junta Departamental en representación de la Intendencia para responder a las inquietudes de Graffigna sobre el estado del Cilindro en 2008.
El ex edil recordó que en la oportunidad el ingeniero le aseguró que el estado del gimnasio era óptimo. "Me dijo que me quedará tranquilo porque no se iba a caer ni un revoque" comentó, agregando que tiempo después comprobó que se trataba de un ingeniero químico.
Graffigna subrayó que la responsabilidad de todos los denunciados radica en que "fueron advertidos en tiempo y forma y no hicieron nada al respecto". En ese sentido, afirmó que "más allá del daño económico que significó la caída del techo, está el riesgo al que se sometió al público que concurrió durante dos años".