En medio de la discusión parlamentaria por la Rendición de Cuentas y con la seguridad pública siendo fuertemente cuestionada, el diputado del Partido Nacional Juan Martín Rodríguez cuestionó con dureza la gestión del gobierno de Yamandú Orsi. En entrevista con Montevideo Portal, el legislador sostuvo que el oficialismo atraviesa una etapa de “improvisación” y afirmó que la administración frenteamplista “se rifó” una parte importante de su período de gobierno.
El nacionalista también defendió la decisión de la coalición republicana de no acompañar en general la Rendición de Cuentas, apuntó contra el ministro del Interior, Carlos Negro, por el aumento de los homicidios y aseguró que al gobierno “le falta hambre” para impulsar cambios. Además, se refirió al vínculo entre oficialismo y oposición tras las amenazas que denunció haber recibido en el Parlamento y analizó el escenario político de cara a los próximos años.
Rendición de cuentas
El pasado 30 de junio, el Ejecutivo envió al Parlamento el proyecto de ley de Rendición de Cuentas, el cual reajusta las partidas designadas por el gobierno en el Presupuesto Quinquenal, aprobado a fines de 2025 por el Poder Legislativo.
El análisis de la iniciativa inició con polémica debido a la decisión de las bancadas que integran la coalición republicana de no acompañar en general la Rendición de Cuentas. Tras el anuncio de la oposición, dirigentes del Frente Amplio salieron a cuestionar esa postura.
La Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Diputados se encuentra en medio del estudio del documento, recibiendo a las diferentes delegaciones que integran los organismos del Estado.
—¿Qué opinión le merece el proyecto de rendición de cuentas que analiza la Cámara de Diputados y el anuncio de la coalición republicana?
—La Rendición de Cuentas tiene dos partes, a diferencia del presupuesto que planifica 100% hacia el futuro. El propósito central es rendir cuentas de la ejecución del balance presupuestal, es decir, qué hizo el gobierno. El año 2025, que tengo claro que es el último año presupuestal del gobierno anterior, pero es el presupuesto del Estado, por lo tanto lo tienen que cumplir y ejecutarlo. La conclusión del Partido Nacional, en conjunto con los legisladores de los partidos de la coalición republicana, es que la nota del gobierno era reprobada. Lo entendemos nosotros y lo entiende la gente. Y no es porque uno accione o active políticamente en función de las encuestas. No, eso es un insumo más, pero si nuestra perspectiva es que la gestión a lo largo del año 2025 ha sido una mala gestión, una gestión que no merece ser aprobada y eso se ve reafirmado por lo que dice la gente en los estudios de opinión pública, quiere decir que tan equivocados en esa percepción no estamos.
La segunda parte es que los gobiernos la usan para planificar, ajustar, cambiar, modificar cosas que se olvidaron en el presupuesto o agregar cosas que no tienen nada que ver con lo presupuestal, pero como esto es una ley que en 90 días, tiene que estar saliendo del Parlamento, ya aprovechan. Desde la coalición republicana entendimos que en función de esa mala nota que recibió el gobierno en el 2025, no merecía su aprobación, en general ¿Eso quiere decir que no estamos dispuestos a acompañar artículos particulares que entendamos que pueden ser buenos para nuestro país? Una cosa no tiene nada que ver con la otra.
El gran problema aquí o lo particular que tiene este periodo de gobierno, es que el gobierno no tiene mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados. Ojo, no la tiene porque la gente no se la dio. Entonces, no es que es un capricho de la oposición.
—¿Y cómo incidió el antecedente del voto del presupuesto el año pasado?
— El año pasado el Partido Nacional sí votó el presupuesto en general, porque entendíamos que había que darle esa carta de crédito, ese voto de confianza al gobierno, para planificar su presupuesto. El gobierno se dedicó una vez aprobado, a camisetear, a decir 'el presupuesto con mayor aprobación de la historia democrática del país, más de 80 diputados'. Esa frase Maquiavelo, que lo 'primero que hace el ciego cuando empieza a ver es tirar el bastón'. Bueno, el gobierno no se dio cuenta que no estaba valorando la actitud propositiva del Partido Nacional.
—¿Qué le pareció la rección del oficialismo tras el anuncio de no votar la Rendición de Cuentas en general?
— Yo me quedo con lo principal y no con lo anecdótico. Yo me quedo con tres partidos de oposición, con el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente, habiendo lo que la gente nos está pidiendo, que es 'júntense, déjense de embromar y plántensele al gobierno', diciendo las cosas que están mal y acompañando las cosas que están bien y tratando de mejorar lo que se pueda. Eso es lo que está haciendo la coalición. Después, si la sala era más chica de lo que tendría que ser, si había más cámaras, o menos cámaras, cómo se paraban unos y uno tenía el celular en la mano. Bueno, la verdad, yo no soy comentarista, el tiempo de los comentaristas de fútbol se terminó, por lo menos a nivel mundial se terminó hace algunas semanas, aunque los hermanos argentinos siguen elevando alguna cuestión. Muchachos, ¿con qué nos quedamos? ¿Con el mensaje que transmitimos? ¿Con lo importante, con la firmeza, con la validez de eso? ¿O con el tipo de foto que se saca? Yo me quedo con lo central. La coalición unida mostrando un posicionamiento común de cara a lo que se viene.
—Uno de los temas más controvertidos fue el de las partidas a la primera infancia. El gobierno quiere cambiar el método de envío del dinero y aumentar las partidas, y los acusó a ustedes de ir contra la gente y los más pobres. ¿Cómo le cae ese señalamiento de los dirigentes del Frente Amplio?
—La reacción diciendo a modo de berrinche que esto no es contra el Frente Amplio, sino contra la gente, contra los más pobres, les duró 48 horas. El ministro de Economía [Gabriel Oddone] dijo lo que nosotros le habíamos advertido y habíamos anunciado, que ante la eventualidad de no aprobarse el proyecto de ley de Rendición de Cuentas, el gobierno tiene herramientas, tanto reglamentarias como eventualmente a través de proyectos de leyes ordinarios o comunes, para aprobar este tipo de acciones, para aumentar partidas. Los puede hacer de manera propia el Poder Ejecutivo y un artículo, el artículo 41 de la Ley 17930, que le permite aumentar hasta un 6% la ejecución o el monto de determinados rubros, entre ellos los que tienen que ver con las partidas. Después está la otra discusión en cuanto al modelo, el formato.
El año pasado, el actual gobierno eligió incrementar en aplicación de esta lógica el bono crianza. ¿Qué sucede? Y nosotros eso lo acompañamos, lo vimos bien. No tuvimos ningún reparo. Pero ¿qué pasa? El gobierno siente la necesidad de lo refundacional. Entonces ahora viene con el tema de la partida única. Claro, para esa unificación requiere ley.
Dentro de esas partidas que se unifican o esas prestaciones que se unifican, hay algunas que tienen contraprestación y otras que no. Entonces, claro, ahí es donde entra el debate. ¿Qué prima? ¿La contraprestación de aquellas que lo tienen o la no contraprestación de aquellas que no lo tienen? Eso es la primera discusión.
La segunda discusión es que no hay que ver jamás a las partidas, a las prestaciones, como algo que tiene que permanecer para siempre. O sea, si no caemos en el asistencialismo. Yo creo que son herramientas, son ayudas, son el piecito que tiene que hacer el Estado a quienes menos oportunidades tienen.
Pero visto como a tu hijo, a tu hija le enseñas a andar en bicicleta, primero con las rueditas, después le sacas una, después la otra, en un momento la agarras del asiento y cuando está andando y se siente con confianza la soltás y de golpe está andando y ya anda sola. Bueno, creo que esa tiene que ser la lógica de las prestaciones.
Nuestra principal preocupación tiene que ser, por supuesto, además de atender lo coyuntural, la realidad hoy, es darle las herramientas a esos gurises para que el día de mañana se puedan desarrollar, progresar, laburar, salir adelante y que por sus propias herramientas puedan desarrollarse en la vida. La señal del Estado no puede ser, 'me da lo mismo que mandes a tus hijos a la escuela que no lo mandes'.
EL gobierno de yamandú orsi
—El gobierno de Orsi tiene una gran desaprobación, ¿Cómo lo analiza?
—Nada es monocausal. Seguramente hayan muchos factores que influyan en eso. Hay un primer elemento natural que es que Orsi no es un líder dentro de su partido político, como lo fueron Tabaré Vázquez, Mujica o Danilo Astori, que sin ser presidente de la República era uno de esos tres integrantes de ese triunvirato que hacía sentir su poder a la interna. Ojo, dicho de buena manera, no en forma negativa, sino decir, bueno, un líder escucha, transmite, pero cuando hay que resolver, resuelve y encamina la tropa. Si no, no es líder. Eso en Orsi, que no lo es, se nota.
Hoy por hoy el Frente Amplio carece de ese tipo de liderazgo. Hay una frustración de los gobernantes del Frente Amplio, pero también del votante frenteamplista en cuanto al incumplimiento de las promesas, también se percibe. Hay una frustración en cuanto a que, justamente, hoy en tiempos donde, y esto capaz que no sea propio solo del gobierno de Orsi, creo que es de todos los gobiernos, la gente exige resultados más inmediatos. Tal vez hoy le toca al presidente Orsi ser la víctima de esa situación.
Es un gobierno que le falta hambre, le falta vocación de ir para adelante, de energía, voluntad, querer comerse la cancha. Después las cosas te pueden salir mejor o peor, eso nadie es perfecto, pero le falta esa impronta. La verdad es que en este año casi medio de gestión, lo que hemos visto justamente es esa carencia de hambre, de energía, de voluntad, de ir para adelante. Si vos en el primer año te falta eso, en el último no lo vas a tener. Esto no es como en el fútbol, que generalmente la impronta y el envalentonamiento se da al final. No, no, acá el hambre tenés que demostrarlo al principio, porque como la política pública generalmente no tiene efectos inmediatos, las que vos crees que tengan efectos a mediano plazo, tenés que implementarlas poco más que desde el primer día para que en algún momento tu gestión se vea.
Todo lo que pasó el año pasado y que derivó en consecuencias en este año también, en ASSE, teniendo un presidente de facto en el organismo, mientras que llevaba adelante, violando la Constitución, cinco o seis trabajos en el ámbito privado cuando la Constitución se lo impide. El presidente tendría que haber tomado cartas en el asunto, en ese tema también, y prefirió mirar para el costado.
Ministros que el presidente habla y lo desconocen o lo controvierten. Pasó desde la ministra Lustemberg, reduciéndole una sanción a un anestesista cuando había existido otra sanción por otro lado y que este presidente de la República había sido también suscriptor de la misma, o con el ministro Castillo por el portaaviones, por esto, por lo otro, terminan contradiciéndolo.
¿Qué querés que te diga? Yo creo que ahí esas cosas, un gobierno tiene que tratar de ser una orquesta, donde cada uno sabe el rol que tiene y tienen que tratar de no desafinar. Por supuesto, siempre a alguno se le va a escapar. Ahora, cuando la desafinación es permanente, más que orquesta, es una murga.
actualidad de la seguridad pública y del ministerio del interior
Una de las carteras más cuestionadas desde el inicio de la gestión del Frente Amplio es el Ministerio del Interior, a cargo de Negro. El pasado 20 de julio, El Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) presentó las cifras de delitos correspondientes entre enero y junio de 2026. Allí se marcaba un aumento del 6,6% de los homicidios con respecto al primer semestre de 2025.
—El ministro del Interior fue al Parlamento y reconoció que en el último año hubo más bajas de funcionarios policiales que altas, cuando Orsi había prometido 2.000 policías. Además, el primer semestre del 2026 fue uno de los más violentos en años. ¿Qué le parece el accionar del ministerio?
—El Partido Nacional le ha pedido al presidente Orsi que remueva al ministro Negro. El ministro no ha calzado los puntos. No tenemos nada que decir sobre su rol como fiscal antes de ser ministro, pero como ministro político no ha calzado los puntos. Respecto a las cifras, no voy a caer en las mezquindades. Lo que sí llama la atención, es que el ministro, cuando allá por marzo los números eran favorables, porque él los dijo así, que habían bajado los homicidios, los anunció él, y cuando ahora los números no le son tan favorables, siendo de los peores semestres de los últimos años, manda a un asesor, a un director. Falta de coraje, de tener lo que hay que tener, porque que en estas circunstancias es donde, si el ministro es el que manda, es el que tiene que dar la cara. De lo contrario, es simplemente un títere, un monigote, que está ocupando el lugar.
Respecto a la rendición del Ministerio del Interior, nosotros se lo dijimos, y no yéndonos a la promesa electoral solamente, de los 2.000 policías al otro día de asumir. En el presupuesto se aprueban 500 nuevos policías y 500 nuevos operadores penitenciarios: los 500 policías eran 200 en 2027, el año que viene, 200 en 2028 y 100 en 2029, ahí hacías los 500, y los 500 operadores penitenciarios eran 200 en el 2026, en el 2027 y 100 el 2028. Fueron al Parlamento los funcionarios civiles penitenciarios, y ahí denunciaron que siendo 10 de julio, todavía no se había hecho el llamado a concurso, no habían empezado a trabajar y no se habían capacitado.
—Ante el aumento del 6,6% en homicidios en el primer semestre, el ministro anunció los patrullajes con vehículos militares a los barrios más complicados de Montevideo. ¿Qué opina?
—Es un nuevo ejemplo de improvisación. A tal punto llega la improvisación que dos ministros de Estado se contradijeron en el término de una semana yendo al Parlamento. Los funcionarios militares capacitaron a los funcionarios policiales, bueno, en esta situación no requería marco legal porque no hay ningún funcionario militar, ningún efectivo militar involucrado en la tarea en sí, pero ahí vimos como la ministra decía que tenía que haber la ley habilitante y el ministro del Interior afirmó que no. Salieron a una conferencia de prensa con el presidente de la República sin siquiera haber terminado de afinar esos detalles, o sea, anunciando determinados vehículos que después a la postre esos vehículos no estaban, de hecho los vehículos que le termina dando el Ministerio de Defensa no son los que el Ministerio del Interior quería. Es un ejemplo más, donde el presidente se ve envuelto en una serie de errores propios del gobierno, no forzados, en los cuales sus propios secretarios de Estado los involucra.
Respecto al tema de fondo, respecto a que el Estado utilice y cuente con todos sus instrumentos para el combate a la delincuencia, al narcotráfico, al crimen organizado, nuestra única respuesta es que estamos de acuerdo. Ahora, lo que nos llama la atención y no podemos entender y no aceptamos es el grado de improvisación del gobierno. Hace tres cuatro meses, presentaron un supuesto plan que de esto no decía nada. Entonces, la verdad, cinco años en la vida de cualquiera de nosotros es mucho tiempo y ya se rifaron el 25% de ese tiempo. Me parece que es hora que el presidente tome cartas en el asunto y no permita que le sigan robando el tiempo a la gente, a los uruguayos, que es lo más preciado que se puede tener.
Amenazas en el parlamento
Rodríguez denunció el pasado 12 de junio a través de la red social X que recibió “avisos” del diputado frenteamplista Mariano Tucci luego del intenso debate que hubo en Diputados para la creación de Comisiones Investigadoras de AASE. En las amenazas, se le aseguraba al nacionalista que “si seguía ‘pegando’”, le “iban a tirar con lo de Gustavo Penadés”, recordando declaraciones del diputado blanco.
—¿Cómo está hoy el relacionamiento entre legisladores tras ese episodio?
— Soy de los que trato en el trabajo de tener un buen vínculo personal, porque en definitiva, puedo tener diferencias políticas y, en algunos casos, estar en las antípodas de lo que algunos colegas pueden pensar, pero no dejamos de ser personas. Tenemos que convivir, ahora en este tiempo de la Rendición de Cuentas veo más a mis colegas parlamentarios desde las 9 de la mañana hasta algunas veces 10, 11 de la noche, que a mi familia. Entonces, si vos no te llevas bien con personas que convivís tantas horas, es muy jodido.
Sí, el relacionamiento se ha visto afectado, sobre todo en esas conversaciones que uno tenía mano a mano para coordinar ciertos aspectos del trabajo diario. La verdad, yo puedo contigo, con cualquier colega, con cualquier persona, tener diferencias políticas, ideológicas, de club de fútbol, no importa, tener diferencias muy importantes, pero no dejar de tener ese respeto y esa convivencia democrática. Pero cuando se ponen algunos elementos arriba de la mesa y cuando te dicen, 'mira, Juan, que si seguís insistiendo con esta posición, te vamos a tirar arriba tal o cual cosa', yo creo que no está bueno. Más porque yo jamás he tenido esa actitud con ningún legislador del Frente Amplio ni con el partido en sí, de estar tirándole cuestiones personales arriba al partido o a las personas.