El informe final sobre el apagón que dejó sin electricidad a la península ibérica en 2025 concluye que no hubo una causa única, sino una combinación de fallas técnicas, decisiones regulatorias y respuestas operativas insuficientes que terminaron por desestabilizar el sistema.

El documento, elaborado por el coordinador europeo de redes eléctricas, confirma que las oscilaciones de tensión y la desconexión prematura de equipos fueron factores centrales en el colapso.

El detonante: oscilaciones y sobretensión

El análisis identifica dos tipos de oscilaciones en la red:

Estas oscilaciones no provocaron directamente el apagón, pero elevaron el riesgo al generar picos de tensión. En ese contexto, la red superó los niveles normales —alcanzando más de 420 kV— y varios sistemas comenzaron a desconectarse en cascada.

El problema clave: reacción en cadena

El informe destaca un punto crítico: el margen entre los niveles de alerta y los de desconexión era extremadamente estrecho.

Esto provocó que:

La desconexión masiva terminó por hacer inevitable el colapso del sistema.

El rol de las políticas energéticas

Uno de los hallazgos más relevantes es el impacto de las decisiones regulatorias:

Esto dejó al sistema con menor capacidad de respuesta ante perturbaciones rápidas.

Renovables: involucradas, pero no responsables exclusivas

El informe matiza las críticas hacia las energías renovables:

Esto sugiere la necesidad de mejorar la regulación y supervisión de sistemas descentralizados.

Lecciones y soluciones

El documento plantea medidas concretas:

La mayoría de estas soluciones son técnicamente viables y no implican un cambio de rumbo en la transición energética.