Una aeronave de Air Canada enfrentó un episodio de cizalladura de viento durante la aproximación final, lo que obligó a los pilotos a lidiar con condiciones de viento que cambiaban de forma brusca en los instantes previos al aterrizaje.

El fenómeno se produjo cuando el avión se encontraba en la fase final del descenso.

La cizalladura de viento —una variación súbita en la velocidad o dirección del viento en un espacio reducido— representa uno de los riesgos más críticos para las aeronaves durante las etapas de aproximación y despegue, ya que puede afectar de manera directa la sustentación y el control de la nave.

Los pilotos debieron intervenir para estabilizar la aeronave ante la rápida variación de las condiciones meteorológicas registradas en los momentos previos al toque de pista.