El Ministerio del Interior, con Carlos Negro a la cabeza, se reunió dos veces con las autoridades policiales este viernes por los desmanes ocurridos entre la hinchada del Peñarol y la Guardia Republicana, en el partido que el aurinegro disputó contra Corinthians en el Campeón del Siglo (CDS).
En el ojo de la polémica está el operativo de seguridad organizado por las autoridades, dado que para la dirigencia aurinegra lo correcto hubiera sido dejar salir primero a la hinchada local y luego a los parciales brasileños.
De hecho, el presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio, había pedido que esta práctica se extendiera en los partidos por el grupo de Libertadores que su club disputaría. Precisamente, hizo hincapié, por ejemplo, en el que fue contra Platense dado que los argentinos iban a traer un gran caudal de hinchas.
Según supo Montevideo Portal con fuentes de la Policía, es cierto es que Ruglio había pedido esto pero los operativos se coordinan entre los clubes, la Conmebol y el Ministerio del Interior además de otros organismos que participan como la Intendencia de Montevideo.
Un día antes del encuentro, es decir el miércoles, se reunió un veedor de Conmebol junto a diferentes autoridades policiales, delegados de los clubes y jerarcas de otros organismos que tienen que ver en la organización y seguridad, como Bomberos.
En ese marco, se bajaron diferentes argumentos y se concluyó que no había mayores indicios de que la salida de los espectadores representara un peligro. Una de las razones fue que las barrabravas mantenían una buena relación y que, si los brasileños salían primero, los aurinegros no deberían esperar más de 12 o 15 minutos.
En determinado momento, con gran parte de la hinchada afuera del Campeón del Siglo, los autos comenzaron a formar un embotellamiento por lo que los ómnibus con hinchas brasileños debieron pasar por el medio de ese tumulto con la autorización de la Policía.
De acuerdo con las fuentes, esta “desorganización” fue porque mientras los efectivos desagotar la tribuna visitante, no se coordinó para demorar algunos minutos y esperar que la cantidad de autos de la zona bajara.
Al ver que la parcialidad estaba ya encima de los vehículos y con el objetivo de que no se detuvieran más tiempo allí cerca de la hinchada de Peñarol, los policías de la Republicana entendieron que lo mejor era pedir permiso y hacer pasar los ómnibus para que se alejaran del estadio.