Un misterioso álbum absolutamente desconocido hasta ahora y que contiene decenas de fotografías inéditas de la Segunda Guerra Mundial, en las que aparecen desde Adolf Hitler hasta los prisioneros de un campo de concentración en Bielorrusia, fue descubierto en Nueva York.

El diario The New York Times tuvo acceso a este misterioso libro fotográfico, del que se desconocía tanto el autor de las instantáneas como el propietario del mismo, un "hombre de la industria de la moda que trabaja en Manhattan" que les mostró el álbum, pero prefirió quedar en el anonimato, publicó el martes el rotativo.

Las imágenes en blanco y negro pegadas sobre las páginas del álbum no tienen ningún tipo de referencia de cuándo o dónde fueron tomadas, por lo que el diario ha pedido a sus lectores que ayuden a resolver el misterio de quién se encontraba detrás de la cámara que tomó estas fotografías jamás vistas.
La particularidad de este álbum no es solamente que haya permanecido en secreto durante todos estos años, sino que reúne instantáneas tanto de los soldados nazis como de las víctimas del exterminio, todas ellas tomadas desde muy cerca, por lo que el diario asegura que el fotógrafo tenía claramente acceso tanto a las tropas de Hitler como a los campos de concentración.

En una de las páginas del álbum se puede ver a un prisionero de lo que parece ser un campo en Minsk (Bielorrusia) hacia 1941, muy delgado y cubierto por una manta ennegrecida, junto a otra imagen en la que aparece un grupo de prisioneros con la estrella de David pintada sobre su ropa.

Cuatro páginas después se puede ver al "Führer" rodeado de militares, esperando en una estación de tren la llegada de su aliado, el entonces regente de Hungría, Miklós Horthy, según las averiguaciones del periódico, citadas por a agencia noticiosa EFE.

Poco después hay otra imagen, tomada a pocos pasos de Hitler, que muestra a ambos estrechándose la mano.
El autor de las imágenes también documentó el trayecto por Europa del Este de un autobús del Partido Nazi, el recibimiento con el brazo en alto de un grupo de enfermeras a Hitler en una estación de tren, una familia con seis hijos sumida en la pobreza y las ruinas de una ciudad destruida tras los bombardeos.
"Este álbum se diferencia de la mayoría de los demás por la calidad de sus fotografías", dijo al rotativo la directora de la colección de fotografía del Museo del Holocausto de Estados Unidos, Judith Cohen.

Aseguró también que el autor de las imágenes "era claramente un profesional y sabía lo que hacía", por lo que "probablemente" era parte de la Propagandakompanie, el cuerpo propagandístico de Hitler.

"Sabía que tenía un pedazo de Historia", reconoció al rotativo el propietario del álbum, quien ahora quiere venderlo para salir de la situación de bancarrota personal en la que asegura encontrarse.

"Estaba muy preocupado de que cayera en las manos erróneas. Pero ahora mi necesidad es demasiado grande", dijo el misterioso propietario al periódico.
Las imágenes en blanco y negro pegadas sobre las páginas del álbum no tienen ningún tipo de referencia de cuándo o dónde fueron tomadas.

La aparición del misterioso álbum movilizó a expertos de todo el mundo, y fue la historiadora alemana Harriet Scharnberg la encargada de revelar la identidad del anónimo fotógrafo. Se trata del austríaco Franz Krieger, fotoperiodista fallecido en 1993. Según consigna el periódico madrileño El País, la historiadora de Hamburgo explica que Krieger fue al campo de concentración en Minsk, en Bielorrusia, en calidad de miembro de una formación política del régimen nazi conocida como Reichsautozug. Allí, en 1941, "fotografió a los prisioneros de guerra rusos y pudo visitar el gueto judío, retratando a sus vecinos".

En su investigación, la historiadora dio con el libro titulado Fotoperiodismo en la sombra de la propaganda y la guerra nazi, una biografía de Franz Krieger publicada hace tres años por el profesor Peter Kramml, material que permitió echar luz sobre el origen del álbum de fotos y su autor, quien afilió al partido nazi y a las SS tras haber colaborado para la oficina que el régimen tenía en Salzburgo.

En cuanto a las imágenes con Hitler en primer plano, que hacen suponer una cercanía del fotógrafo con el líder nazi y su Estado Mayor, la historiadora señala que el fotoperiodista coincidió en Marenburgo con el encuentro oficial del Führer con el regente de Hungría, su fiel aliado Miklós Horthy. Esa habría sido la ocasión para aproximarse al fuhrer.

En las últimas páginas del álbum, aparecen varias fotos de una mujer. Se trata de la esposa del fotógrafo, Frida Krieger, fallecida durante un bombardeo en 1944, cuando Franz se había retirado de los servicios de propaganda y era ya un soldado raso. La aprición de Frida en el álbum, sugiere que el mismo no era de trabajo, sino que estaba reservado para uso personal del autor

Ahora resta por aclarar la peripecia del álbum desde el final de la guerra. Hasta el momento no se ha revelado la identidad de su propietario actual, quien lo puso a la venta para pagar sus gastos médicos. Según la prensa estadounidense, el empresario sólo dijo haberlo recibido de un ex empleado suyo, quien a su vez lo habría obtenido de un anciano alemán.