El senador blanco Luis Alberto Heber es de los legisladores con más experiencia parlamentaria y en su experiencia durante el gobierno de Luis Lacalle Pou le tocó enfrentar varias tormentas. Quizá, la más compleja, fue la del pasaporte a Sebastián Marset, cuando el nacionalista estaba al frente del Ministerio del Interior, que provocó su renuncia y la del subsecretario de la cartera, Guillermo Maciel.
En entrevista con Montevideo Portal, Heber repasó el episodio, su vínculo con la hoy embajadora Carolina Ache. Además, volvió a considerar como un error que Álvaro Delgado no haya elegido a Laura Raffo como su compañera de fórmula.
También afirmó que quien esté asesorando al presidente Yamandú Orsi lo hace incurrir en errores, que provocan que el país termine en situaciones incómodas.
Si tuvieras que decir cuál considerás el principal logro y aquello que te quedó pendiente como ministro del Interior, ¿qué dirías?
Quedaron muchas cosas pendientes, eso hay que reconocerlo. Pero el principal logro fue la continuidad de la política de seguridad pública que iniciamos con Larrañaga y Lacalle Pou desde el 2 de marzo. En el primer año se meseteó el aumento de rapiñas, robos y homicidios, dejaron de aumentar. En el segundo año empezaron a bajar. El Frente Amplio decía que era por la pandemia. Puede haber tenido alguna incidencia, nunca lo sabremos con certeza. Pero hay un argumento que refuta eso: la Policía estaba agarrando más gente y aumentaron las condenas. Y en 2022, terminada la pandemia, los delitos siguieron bajando. Bajamos un 41% en rapiñas, un 22% en hurto, un 60% en abigeato, un 3% en homicidios. Muy poca baja en violencia doméstica, hay que decirlo. Para comparar: Vázquez ganó la elección de 2014 prometiendo bajar las rapiñas en un 30%. No solamente no bajó, sino que aumentaron un 50%.
¿Por qué creés que le cuesta tanto al Estado uruguayo, independientemente del gobierno, combatir al narcotráfico y a las bandas en territorio?
Cuando empezamos a ver el fenómeno de los homicidios, elaboramos un mapa de la delincuencia en la zona metropolitana con inteligencia de Drogas. Lo presenté en el Parlamento. Le dijimos a los legisladores: más de tres bocas de pasta base unidas por un clan o por una familia, nosotros lo consideramos una organización. Identificamos 49 organizaciones en toda la zona metropolitana. Al terminar la gestión las habíamos reducido a 45, porque algunas que desmantelábamos se volvían a armar. Desarrollamos una lucha más territorial y con mayor inteligencia. Pero para tener más éxito necesitás dos cosas: mayor nivel de inteligencia y mayor compromiso del Poder Judicial, incluyendo a los fiscales. Para que pudiéramos cerrar una boca de pasta base, el fiscal nos pedía que consiguiéramos 10 testigos que hayan comprado ahí. Lo que sí empezó a tener más incidencia fueron las filmaciones y grabaciones. Hay otro problema estructural: el sistema penal tiene que penalizar más la organización. Agarrás a los distribuidores pero condenarlos es difícil porque el distribuidor nunca está al lado de la droga. Ellos tienen intermediarios, los que se llaman los perros, que son los que terminan detenidos. Condenar a un distribuidor requiere mucha inteligencia, vigilancia y meses de trabajo. Logramos atrapar a uno importante, una jueza le impuso prisión domiciliaria y tobillera, y al llegar a su casa cortó la tobillera y se fue a Brasil. Eso genera mucha desilusión para el policía.
¿Creés que el episodio Marset lo terminan pagando caro, o excesivamente caro, por fallas administrativas e incluso políticas dentro del mismo gobierno?
Yo creo que el Frente Amplio fue hábil para hacer una tormenta en un vaso de agua. Lo que pasó es que Guillermo Maciel, el subsecretario del Interior, se comunicó con Carolina Ache sin saber que ella le estaba tramitando un pasaporte a Marset. El chat de Maciel decía: “Drogas precisa saber por información de inteligencia si Marset estaba preso o no”. Ese chat perjudica a Carolina Ache, no a Maciel. Días después ella respondió que sí estaba preso, el tema se cerró internamente. Luego apareció lo del pasaporte. El pasaporte pasaba por Cancillería y luego al Ministerio del Interior para verificar antecedentes. Los antecedentes de Marset habían sido archivados por la fiscal Darviña Viera, quien luego fue candidata por parte del Frente Amplio. Esa fiscal archivó expedientes de Marset que incluían un asesinato y un contrabando de droga, y lo hizo en el plazo de un mes.
¿Creés que Ache les escondió información? Porque quizás hubiera sido valiosa saber que se le estaba tramitando el pasaporte.
El Ministerio del Interior estaba obligado a investigar a Marset porque lo teníamos identificado como narcotraficante. No había requisitoria de Paraguay ni de Uruguay; era una averiguación. Si Ache sabía que el Ministerio del Interior estaba preocupado por Marset, la Dirección de Cuerpos Consulares de Cancillería debería haber informado al ministro. ¿No le preocupaba saber? ¿No supo? ¿No le comunicó al ministro que nosotros estábamos preocupados con esto? Hache recibió a Balbi porque se había perdido la valija con el pasaporte. ¿Cómo puede ser la víctima si en definitiva es la persona que no nos daba la respuesta cuando la requeríamos desde Drogas? Cancillería tampoco advirtió al Ministerio del Interior que se le estaba tramitando pasaporte a alguien que nosotros mismos identificábamos como narco peligroso. El pasaporte no fue dado ilegalmente, pero se podría haber avisado.
¿Qué evaluación hacés de cómo termina la película con ella? ¿En algún momento pudiste hablar con Ache?
No, nunca más hablamos, lamentablemente. Es lógico que haya suspicacia. Sobre la acusación de mentirle al Parlamento: no mentimos. En la interpelación dije que hubo comunicaciones telefónicas entre Maciel y Ache. Le di una interrupción a Carolina Ache para que narrara esas comunicaciones, pero ella no especificó qué clase de comunicaciones fueron. Confirmó que el Ministerio del Interior estaba preocupado por la situación. En todo caso, si alguna mentira hubo es la de Carolina Ache al Parlamento, no la nuestra. El Parlamento preguntó si hubo comunicaciones, la respuesta fue sí, y no preguntaron más. Las comunicaciones no son un oficio ni un expediente.
¿Cómo ves al herrerismo hoy después de algunas tormentas que surfearon?
El herrerismo siempre ha sido como el ave fénix, siempre resucita de las cenizas. En la última elección, candidatos importantes del Partido Nacional y de fuera no llegaron a una banca. La caída de Cabildo Abierto es la más lógica de todas: de tres senadores terminaron sin ninguno y con solo dos diputados. El herrerismo resistió ese tsunami electoral, aunque las condiciones no fueron favorables. Fuimos con Laura como precandidata, pero no marcó bien en las internas, y eso llevó a que no estuviera en la fórmula. Creo que fue un error. Hubiera sido lo más lógico que Álvaro hubiera llevado a Laura, pero decidió que no. Como consecuencia de no mantener el apoyo de los distintos sectores que apoyaban a Laura, hubo deserciones: Gloria Rodríguez y la propia Laura se fueron del herrerismo. O sea, quedamos un poco solos. Pero a pesar de todo, el herrerismo tiene su senador y tiene diputados en el Parlamento. Hoy estamos caminando con el nuevo sector que lidera Martín Lema, que se animó a proponer cosas concretas: terciarizar la recolección de basura, cerrar casinos, cerrar TV Ciudad. Son medidas lógicas de cuidado de los dineros públicos.
Con respecto a la decisión de no llevar a Laura como vice, ¿pudiste hablar con Álvaro del tema?
Sí, varias veces. No comparto la decisión, pero hubo diálogo: nos escuchamos, hubo buena argumentación de él y la mía. A mí no me benefició en nada.
¿Creés que gran parte de la derrota se explica por ese lado?
No. Puede ser un ingrediente, pero no es determinante. La derrota se explica por fallas en la comunicación y en las propuestas.
¿Crees que ahí flaqueó el discurso del "continuismo" en campaña?
Bueno, ya pasamos la autocrítica. Ya no hay que llorar sobre la leche derramada. Lo importante es no cometer los mismos errores para adelante y, por lo que vemos, no se están cometiendo.
¿Ves a Lacalle Pou como candidato?
Sí. Me encantaría. Pero aún no ha tomado la decisión y sería muy irrespetuoso presionarlo. No sabemos si va a ser candidato en la próxima y vamos a esperar su decisión, que seguramente la dará en el 27 o en el 28, no sé.
En caso de que Lacalle Pou sea candidato, ¿sos de los que piensan que es mejor que haya gente que le empuje en las internas?
Sería mejor, pero no sé si hay uñas para guitarreo. No es fácil. Lo más importante ahora es que haya fluidez en la coalición, que esté consolidada en su accionar en el Parlamento como oposición. Hay que coordinar mejor las posiciones para no desafinar unos y otros. Tenemos que ajustar más las comunicaciones para no tener sorpresas. Es lógico que cada dirigente busque marcar su perfil. El herrerismo tiene un perfil liberal, cuestionador del rol del Estado, sobre todo cuando este pierde fortunas.
¿Cómo ves las perspectivas del Partido Nacional en Montevideo y Canelones para las municipales?
Hay una gran oportunidad de ganar. Mirá lo que pasó en Salto, donde estuvimos muy cerca en un departamento que parecía un feudo del Frente Amplio. Las encuestas muestran que el Frente Amplio está en el piso con mucha desaprobación ciudadana en esas intendencias. El Frente Amplio lleva 40 años gobernando Montevideo y recién ahora están viendo un plan para resolver el tema de la basura. El único casino en el mundo que pierde es el casino municipal, y lo tuvieron que transferir al Ministerio de Economía para sacarse el problema de encima. Tienen conflictos permanentes con Adeom en cada instancia de consejo salarial, que generan acumulación de basura en las calles. Y el problema del destino final de la basura, el predio Felipe Cardoso, no está resuelto. Hablamos de Uruguay Natural y no tenemos una disposición final. Montevideo, Canelones y San José concentran dos terceras partes de la población del país. ¿No es factible pensar en una disposición final? Veo a Martín Lema como candidato porque se animó a proponer y se ha mantenido en el tema. El herrerismo va a coordinar acciones con Lema pero manteniendo su individualidad. El herrerismo quiere seguir siendo herrerismo.
¿Cómo ves la marcha del gobierno hasta ahora?
No sabemos quién asesora al presidente o quién le dice las cosas que llevan a situaciones incómodas para él y para el país. No queremos ver al presidente incómodo. Se puede discrepar, pero no cometer errores que desprestigian. Me parece que el país está en punto muerto, no tiene rumbo. La opción del gobierno ha sido hacer una gran investigación de la administración anterior. Es una gran comisión investigadora el Gobierno. El Círculo Católico, Casa de Galicia, un acuerdo resuelto hace seis años y ahora vuelven a hacer una denuncia contra José Luis Satdjian en Salud Pública. El caso Cardama.
¿Te afectó lo del puerto y las acusaciones?
No, afectarme no. Yo soy un hombre de lucha. No me afecta la lucha, me templa la lucha. En ese momento me tenía en la cancha pintado de guerra, con espadas en cada mano.
Ganamos todo en el puerto. Se me acusó de haber cometido algo irregular y tuvieron que tragar y masticar y digerir cada una de las palabras que dijeron. El TCA dictaminó que los decretos estaban bien. El gobierno actual terminó bajándose de un juicio internacional que no tenía sentido. La empresa Montecom no podía ganar porque le habían dado ilegalmente un espacio público con un permiso provisorio de 90 días para explotar y competir con quienes habían ganado un remate y una licitación. ¿Dónde está la afectación? El doctor Toma, secretario de presidencia del doctor Vázquez, me dijo: “Hay que negociar porque tenemos todas las de perder”. Lo dije en el Senado y nadie lo desmintió. Negociamos, Montecom se bajó del juicio. Y además conseguimos US$ 600 millones de dólares de inversión, cuando el juicio reclamaba 1.500 millones. Se otorgaron 50 años más de concesión para que la empresa pueda resarcirse de esa inversión. Es la más grande en la historia del puerto de Montevideo. El objetivo es que el puerto sea grande, barato para exportación e importación y que capture tránsito de otros puertos en la región. La guerra contra el puerto de Buenos Aires ya fue ganada: dragar a 14 metros es imposible para ellos y Montevideo lo puede hacer. Con los 14 metros de dragado y el ensanchamiento del canal, van a entrar buques enormes. Eso genera mucho trabajo para todos los uruguayos.