El 25 de marzo, el padre del jugador de la selección uruguaya José María Giménez protagonizó un siniestro de tránsito en la zona de Shangrilá, Canelones, precisamente en las calles República Argentina y Venecia. 

De acuerdo con los videos de lo sucedido, el hombre circulaba en una camioneta Mitsubishi L200 cuando atropelló a un hombre de 52 años, Walter Méndez, quien falleció al instante, producto del impacto. 

La Fiscalía pedirá la imputación del conductor en una audiencia prevista para después del 15 de julio, cuando pase la feria judicial, por un delito de homicidio culposo. El padre de Giménez declaró ante las autoridades y dio una versión contradictoria, en el sentido de que no conocía la zona, pero, en realidad, vive a 50 metros de donde ocurrió el siniestro. 

Tras algunas semanas, Teresita Ferreira —representada por Andrés Miles y Bernardo Liberman— decidió hablar y describió que la camioneta conducida por el hombre “literalmente arrasó” el cuerpo de su esposo. 

“El conductor ante Fiscalía declaró que iba despacio, que no conocía de la existencia de un cartel de pare, que no lo vio, que paró en la esquina, que miró para ambos lados, que no vio a nadie y que, cuando reinició la marcha, impactó con la moto que tenía la preferencia. Nada de esto es verdad”, indicó Ferreira en una carta a la que accedió Montevideo Portal.  

La mujer adelantó que, en su condición de víctima, entregó videos a la Fiscalía para contradecir la versión del acusado. En una parte del escrito, Ferreira se refirió a la fiscal a cargo del proceso, Cristina Falcomer. 

La esposa de la víctima explicó que Falcomer pedirá la formalización de la investigación en contra del conductor, pero supone que será sin prisión preventiva como medida cautelar. 

““Desde ya tengo la absoluta convicción de que, como es típico en estos casos —en especial con ‘personalidades’ involucradas—, aparecerá el tal mentado y consabido proceso abreviado en el que el homicida pasará unos meses en su cómoda casa con piscina como toda y única sanción, por un homicidio generado por su absoluta negligencia, sin pasar un solo día en la cárcel”, añadió Ferreira, y consideró que por la manera como conducía el hombre “era solo cuestión de tiempo que ocurriese una verdadera ‘Crónica de un homicidio anunciado’”. 

Sobre su esposo, Ferreira contó que era un hombre sano, trabajador y con dos hijos. “Una vida truncada, una familia destruida. ¿Dónde quedan nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestras ilusiones? Debajo de las ruedas de una camioneta”, reflexionó la mujer. 

En este sentido, consideró que todo podría quedar en “la nada misma, en un trámite administrativo, en una disculpa vacía que, en realidad, nunca se dio”. “El olvido de una sociedad y el recuerdo de aquellos que lo conocíamos y sabíamos quién era: el hijo, el padre, el compañero de trabajo, el amor que nos dejó, la vida que se nos fue. La respuesta que no habrá y la Justicia que no llega o no llegará”, concluyó Ferreira.