El ministro palestino de Asuntos Exteriores, Riyad al Maliki, dijo hoy que el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), del que forma parte, presentó su renuncia “para que nadie pueda decir que no estábamos colaborando, para no ser un obstáculo” a la resolución de la crisis en Gaza.

“El nuevo gobierno debe tomar la responsabilidad total de todos los servicios y acciones tanto en Cisjordania como en Gaza, porque ambos deben ser visto y tratados como una unidad territorial”, dijo el ministro, quien se encuentra en Ginebra con motivo de su participación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, recibió fuertes presiones de Estados Unidos para renovar su gobierno —al que Israel ha ignorado en gran medida en los últimos años— y para que un nuevo ejecutivo pueda asumir un papel significativo en el periodo que seguirá al fin de la guerra en Gaza, según múltiples fuentes.

“Sí, hemos estado en contacto con Estados Unidos, con nuestros amigos árabes y con varios países europeos”, señaló al Maliki, quien sostuvo que, por el contrario, el contacto con Hamás “ha sido difícil en los últimos meses”.

Al Maliki confirmó que representantes de Hamás y del partido Fatah, del presidente Abás y representado mayoritamente en su gobierno, se reunirán mañana en Moscú.

“Esperamos que se llegue a buenos resultados, que todas las facciones consigan entender la necesidad de que se apoye al nuevo gobierno democrático que emergerá próximamente, si las condiciones se dan y si Israel colabora”, dijo en relación al nuevo Ejecutivo palestino.

“Tampoco creemos que habrá milagros en una sola reunión en Moscú, pero debería haber otras reuniones en la región, entre palestinos, para continuar con estos esfuerzos”, agregó.

Al Maliki dijo que cree que Hamás aceptará un nuevo gobierno “tecnocrático” en los territorios palestinos en vez de una coalición que incluya al movimiento islamista.

No obstante, dijo que “no es tiempo para un gobierno de coalición nacional en el que participe Hamás, porque muchos países lo boicotearían, como ocurrió en el pasado”.

“Queremos una situación en la que seamos completamente aceptados y que participemos en la comunidad internacional” recalcó.

El nuevo ejecutivo palestino, sin embargo, podría tardar en formarse porque los gazatíes deberían participar en la elección del mismo y para ello se necesitaria al menos un alto el fuego permanente, indicó.

Sobre los elementos que deberían estar presentes en un eventual arreglo político entre palestinos e israelíes, el ministro dijo que Gaza debe ser reconocida como parte integral de una entidad territorial reconocida como Palestina y de la que también formen parte Cisjordania y Jerusalén Este como su capital y cuya soberanía sea respetada.

El primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, anunció el lunes la dimisión de su ejecutivo, que gobierna partes de Cisjordania, un territorio ocupado por Israel, y justificó la decisión por la necesidad de un cambio cuando termine la guerra entre Israel y Hamás en Gaza.

La guerra estalló el 7 de octubre cuando comandos islamistas mataron a unas 1.160 personas, en su mayoría civiles, y secuestraron a unas 250 en el sur de Israel, de las que 130 siguen retenidas, según un balance en base a datos oficiales israelíes.

En represalia, Israel lanzó una ofensiva aérea y terrestre para “aniquilar” a Hamás, en la cual murieron casi 30.000 habitantes de Gaza, en su gran mayoría civiles, según el ministerio de Salud del enclave costero palestino, gobernado por el movimiento islámico.

EFE