Contenido creado por Gerardo Carrasco
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Avances en la pesquisa

Giro en caso Santino: el foco pasó del padrastro a la madre, pero ambos siguen presos

Los adultos responsables dijeron que el pequeño, de poco más de un año, se había caído. Las pericias demostraron otra cosa.

21.01.2026 07:56

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2026-01-21T07:56:00-03:00
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Santino David Angelino Duarte falleció el 5 de abril de 2024, cuando tenía poco más de un año.

El menor residía en la ciudad de Mercedes, junto a su madre y su padrastro. El 3 de abril, fue llevado al hospital local en grave estado. La versión de los adultos responsables consistía en que el niño se les había caído al suelo. Sin embargo, los médicos determinaron que los golpes no eran compatibles con una caída.

Por el estado complejo del pequeño, los facultativos del hospital decidieron derivarlo a una mutualista en Paysandú donde falleció.

Luego de esto, el servicio de pediatría del hospital se comunicó con la Unidad de Violencia Doméstica de la Policía y el caso entró en la órbita de la fiscalía de Mercedes. Se ordenó en ese momento una autopsia, cuyos resultados dieron indicios de maltrato en el cuerpo.

Por entonces, la Justicia imputó al padrastro, identificado como M. N. A. R. , de 30 años, como presunto responsable de "homicidio en calidad de autor". La madre del pequeño, identificada como I. A. D. , de 23 años, fue imputada por "reiterados delitos de violencia doméstica especialmente agravado". Ambos fueron enviados a prisión.

La situación procesal de ambos adultos cambió ayer, cuando se llevó a cabo una nueva audiencia en la sede del juzgado letrado de Mercedes de primera instancia de 1° turno.

Según consigna el medio sorianense Agesor, en esta nueva instancia judicial se produjo un cambio de carátula que era esperable dado “lo que surgía de las investigaciones y lo que trascendía en corrillos judiciales”.

De acuerdo con dicho informe, la fiscalía solicitó la reformalización de los dos imputados. En el caso de la mujer, pasó de "reiterados delitos de violencia doméstica especialmente agravado" a "homicidio especialmente agravado", lo que en los hechos implica que “pasó a tener una responsabilidad directa en la muerte de Santino” y pasaría a ser considerada de momento como principal responsable. En cuanto al hombre, pasó de "homicidio en calidad de autor" a "homicidio en la modalidad de comisión por omisión". Este cargo no lo exime de responsabilidad en el hecho, pero ya no sería el principal señalado.

La crónica señala que este cambio procesal convalida las hipótesis acerca de un eventual encubrimiento del hombre respecto a “determinadas conductas” de su compañera.

En la audiencia del martes se prorrogaron hasta el 28 de marzo la prisión preventiva de ambos reos y el plazo de investigación de la causa.

Paralelamente, el sujeto afronta también un proceso por "reiterados delitos de atentado violento al pudor y reiterados delitos de violación, todos en régimen de reiteración real", caso que no guarda relación con la muerte de Santino.

“La odio, y la odiaré toda la vida”

Rosario Acosta, abuela paterna del niño, usó las redes sociales días después de la muerte de su nieto con el fin de desahogarse, contar lo ocurrido y disparar duras palabras contra la madre, a la que calificó de “monstruo”.

“Santi estaba declarado con muerte cerebral desde el jueves. Era viernes y hacía frío… Allí me quedé junto a él desde que me dejaron subir hasta que lo dejaron ir, y su papá. Su madre subió dos veces nomás y por escasos minutos [...] no entendí que tuviera a su hijo a upa tres minutos y se fuera para nunca más verlo, cuando a mí me lo tuvieron que sacar de los brazos. Tampoco entendí que me preguntara si me quedaba y se fuera para Mercedes a las 13 mientras nosotros nos quedábamos con Santi para su autopsia. ¿Quién no querría saber de qué murió su hijo? Tampoco me di cuenta en el momento. Ni que llegamos a Mercedes después de las 21 y ella ni había ido al velorio, ni lloró, ni tocó el cajón de su hijo”, expresó.

En su publicación, Acosta cuenta que ella y su marido tuvieron que llamar a su exnuera horas más tarde para avisarle que se llevaban el cuerpo del pequeño, y expresó sus sospechas de que ella habría sido la autora de las agresiones.

“Otra vez ni se acercaba al cajoncito. Lo llevamos mi hijo, la abuela materna, yo y mi hija. Ella nunca tocó el cajón. Nunca me di cuenta de esas actitudes, y ¿saben por qué? Porque la mente se defiende así, creo yo, y no piensa, no discierne, no saca conclusiones en ese momento, porque todo lo ocupa ese dolor tan grande que estás sintiendo. Fue hace dos días que, hablando con mi madre y mi hermana, me di cuenta de que me había mentido, que los tiempos no daban. La casa de la madre queda a cinco cuadras, el hospital a tres. En cinco minutos que demora en llegar a la casa de la madre, no puede habérsele caído el nene, tratado de reanimarlo, vestirlo, calzarlo, dejarlo en la cama, sacar la moto por un pasillo largo y angosto, volver a buscar al nene, llegar al hospital, que lo agarren los médicos y llamarla a ella, que recién llegaba. Imposible que todo eso pasara en cinco o 10 minutos. Ella estaba ahí con él. La muy cínica, jurando que fue un accidente. Y nunca denunció porque los moretones se los haría ella, y el [día] 2 no me dio la dirección porque Santi tenía moretones grandes en la cara y sabía que la hubiera matado. Pero esas conclusiones las saqué muy tarde, cuando ya no la tenía cerca. La odio y la odiaré toda la vida, arrebataron la vida de un inocente. Él solo tenía amor, me lo hubiera dado; todos los que nos conocen saben lo que era Santi para nosotros y lo amado que era. ¡Yo estaba tan lejos! Pero ¿nadie estaba cerca? Que se haga justicia”, pidió entonces.


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