Contenido creado por Gerardo Carrasco
Judiciales

Qué decir

Frialdad absoluta: lo que revelan la pericia psicológica y los chats de la mamá de Santino

“No contactó con el sufrimiento del niño” y su preocupación era el riesgo de cárcel. “No puedo ir presa, ayudame con esto”, escribía.

26.03.2026 08:27

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2026-03-26T08:27:00-03:00
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Tal como informáramos ayer, en las últimas horas el Juzgado de Primer Turno de Mercedes condenó a Matías Nicolás Andino Rey por "homicidio en la modalidad de comisión por omisión”.

El hombre es el padrastro de Santino David Angelino Duarte, un niño de 1 año y 3 meses que falleció en abril de 2024 y que, tal como se demostró, fue víctima de gravísimos hechos de violencia.

La condena es significativa ya que reafirma el giro que la causa dio en enero de este año, cuando se modificó la figura legal por la que estaba imputado el hombre y también la de la madre del niño.

Hasta entonces, Andino era acusado de "homicidio en calidad de autor", mientras que la madre del pequeño, Isabel Angelino, de 23 años, estaba imputada por "reiterados delitos de violencia doméstica especialmente agravados".

Sin embargo, luego las imputaciones cambiaron: el hombre fue acusado de omisión —por el que acaba de ser condenado— y la mujer pasó a ser señalada como presunta responsable de un delito de  "homicidio especialmente agravado" contra su propio hijo. Ambos están en prisión desde la muerte del niño.

Hoy, a las 16:30, se realizará una nueva audiencia con la finalidad de extender la prisión preventiva, mientras se prepara el juicio oral, según informa el medio local Agesor.

Dicho medio también reporta el contenido de las actas de la audiencia en la que fue condenado Andino, que incluyen el testimonio de la psiquiatra que se encargó de las pericias del caso y también parte de los chats que Isabel Angelino intercambió con su pareja mientras su hijo agonizaba en el hospital. Asimismo, ofrece una retrospectiva de las semanas anteriores a la tragedia.

De acuerdo con dicho informe, Isabel Angelino y Matías Andino iniciaron una relación de noviazgo en noviembre de 2023, aunque se conocían y vinculaban desde antes.

Un mes más tarde, Andino conoció formalmente a la familia de su compañera y en marzo de 2024, la pareja inició la convivencia junto al pequeño Santino —fruto de una relación anterior con otro hombre— en la calle Del Cerro de Mercedes. Desde ese momento, Santino pasó a estar al cuidado de la acusada y del ya condenado, Andino, quienes se organizaban para permanecer junto al niño. Angelino decía trabajar y estudiar en un centro educativo local en esa época, dejando a su hijo con Andino cuando se ausentaba por tales motivos.

Hasta ese momento, Isabel vivía en la casa de su madre, Delma Duarte, quien se ocupaba del bebé y “se encargaba prácticamente de todas sus necesidades”. Esta situación cambió cuando la pareja se mudó a otro lugar, ya que la abuela del niño tuvo menos contacto con su nieto.

El presunto accidente

El 3 de abril de 2024, cerca de las 13:00 horas, Andino apareció en moto en el hospital local con el pequeño a cuestas. Dijo que el bebé se le había “caído de la upa” cuando estaba solo con él, y que había llamado por teléfono a su pareja para contarle lo sucedido. Supuestamente, en el momento de los hechos Isabel Angelino no estaba en su casa porque había salido con su madre.

Santino arribo al hospital sin signos vitales, no tenía pulso, no respiraba, presentaba cianosis generalizada y palidez, estaba hipotónico “como un muñeco de trapo”. De inmediato fue atendido por los médicos del lugar, quienes lograron reanimarlo y estabilizarlo. Ya en ese momento, los facultativos notaron señales evidentes de maltrato. Luego, fue trasladado al CTI de Paysandú: tenía muerte cerebral y su deceso era cuestión de días, o de horas.

El 5 de abril de 2024, Santino fue desconectado del soporte vital. En todo momento los médicos de Mercedes y de Paysandú advirtieron que la versión dicha por el padrastro y ratificada por la madre era “una historia inconsistente” e ilógica si se la contrastaba con el cuadro con el cual fue ingresado el pequeño. Tal como informáramos, el niño presentaba fracturas, equimosis y lesiones varias que evidenciaban malos tratos sostenidos en el tiempo. Sobre estas lesiones, la mujer intentó argumentar que se las había hecho el mismo niño “tirándose juguetes encima”.

Conductas extrañas

El informe de Agesor destaca que, tras la hospitalización del niño, la conducta de Andino y Angelino “no fue usual”. Ya informados de que el niño no sobreviviría, no evidenciaron dolor.  

“Solo se miraban entre ellos, no expresaron nada, ni cuando se les comunicó que Santino había sufrido un paro cardiorrespiratorio, que estaba sin actividad cerebral, que estaba siendo asistido, y con medicación que hacía que su corazón continuara funcionando, ni siquiera cuando se les dijo que había fallecido”, detalla el informe.

La mujer "no quería dejar a Andino solo en ninguno de esos momentos, su preocupación estaba depositada en eso, en la posibilidad de ir presa, en lo que les podría ocurrir a ambos, lejos del dolor de su hijo", reza el informe, que incluye las palabras de la psicóloga que peritó a la mujer: "Angelino no contactó con el sufrimiento del niño. Su angustia emerge por la reclusión".

“Te necesito firme conmigo”

Desde el momento de la presunta caída del bebé e incluso mientras este agonizaba en el hospital, su madre y su padrastro se comunicaron por chat. De acuerdo con lo recogido por Agesor, los mensajes de Isabel Angelino no mostraban dolor por la situación de su hijo, sino preocupación por la posibilidad de ser encarcelada, algo que de hecho luego sucedió.

“Te necesito firme conmigo, amor”, "perdón por todo esto”,  “tengo miedo, tengo terror”, “Santino tiene horas”, “te van a hacer preguntas a vos y a mamá”, “tengo miedo de ir injustamente presa por él”, “me culpan”, “me dijeron que si se muere tienen que llamar a las autoridades para la investigación”,  “yo le dije que trabajaba de 8 a 12 y de 14 a 18 por lo de la automotora, y que pasa más tiempo con mamá” , “no puedo ir presa yo” , “ayudame con esto”,  “no quiero perderte a vos ni perder mi casa”, “no dijiste nada malo vos” ,“me están diciendo de todo” “hasta mamá está hablando mierda”, decían algunos de los mensajes escritos por la mujer.

Por su parte, su compañero respondía en el mismo tono.

 “Dejá, trato de no hacerme la cabeza”, “fue un accidente que pasó, no te pueden culpar nada”, “estos médicos son una porquería” ,“qué mugre que son los médicos”, “no mientas”, “tranqui, amor, si te dan es prisión domiciliaria” , “aguantá, que de esta vamos a salir””, escribía.

Habla la familia

Durante las acciones judiciales, tanto la madre como las hermanas de Isabel Angelino mencionaron “su perfil manipulador” y “una vida plagada de mentiras, de excusas, un actuar agresivo”.

Delma Duarte había visto a su hija maltratar al niño, “lo sacudía, le decía ‘porquería de mierda, guacho de mierda’, le molestaba el niño”, llegó a decir la abuela del pequeño acerca de su propia hija.

El abuelo, padre de la imputada, sostuvo que “el niño estaba mal cuidado” y que Isabel “no le daba de comer, la abuela le hacía todo”. Tras la mudanza, “se quejaba de que pasaba llorando en la casa nueva”. Ante esa situación, la abuela materna le pidió a su hija que le dejara al niño, pero ella no quiso.

Una de las hermanas de Angelino, dijo haber dejado a sus hijos —una niña y un varón— unos días al cuidado de la imputada, durante turismo de 2024, muy pocos días antes de la tragedia.

Luego, el varón le contó a su mamá que su tía lo había golpeado, y la niña, de 6 años en ese entonces, le dijo que ella se encargaba de levantar a Santino “porque el bebé lloraba mucho y la madre no lo agarraba”.

En líneas generales, todos los testigos coincidieron en que Isabel no “le daba bola” a su hijo, “lo descuidaba”  y “solo le importaba salir”, delegando la responsabilidad en Andino, lo que este permitió y asumió.

Meses después de la muerte de Santino, y ya en prisión preventiva, Andino habló: detalló los días y la forma en que Isabel le pegó a su hijo, la brutal forma en que lo hacía, las zonas donde le propinaba cada golpe, todo en su presencia, incluso manifestó que en las golpizas ocurridas en los días previos a la tragedia, él le decía que si seguía así lo iba a matar. Sin embargo, no intervino para evitar el tormento. Ahora, cumple condena por homicidio por omisión, y también por atentado violento al pudor. Ese último delito fue perpetrado años atrás contra una niña de su familia y no tiene relación con lo sucedió con Santino.

Un niño sano

Santino presentaba un desarrollo motriz lento, por lo que, pese a tener un año y tres meses, todavía no hablaba ni caminaba. Sin embargo, más allá de eso, era un niño perfectamente sano que, según indica la acusación de la Fiscalía, murió a causa de la violencia ejercida contra él por su propia madre, y ante la pasividad de su padrastro.


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