Dos calificadoras internacionales de crédito ratificaron la nota soberana de Uruguay.
Fitch Ratings mantuvo la calificación en BBB para la deuda de largo plazo tanto en moneda local como extranjera, con perspectiva estable. Por su parte, la agencia japonesa Japan Credit Rating Agency (JCR) sostuvo una nota aún más alta: A- para moneda extranjera y A para moneda local, ambas también con perspectiva estable, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas este viernes.
Una calificación BBB de Fitch indica que Uruguay es un deudor confiable, con capacidad de pagar sus compromisos financieros, aunque con cierta sensibilidad a cambios del entorno económico. La nota A- de JCR es un escalón más alta en esa misma escala, lo que implica una valoración todavía más favorable de la solidez del país.
La perspectiva estable, en ambos casos, significa que no se esperan cambios en esa calificación en el corto plazo.
Qué valoran las calificadoras
Fitch señala como puntos fuertes de Uruguay el ingreso per cápita relativamente alto, buenos indicadores de gobernanza y una posición externa sólida, según el informe de la agencia.
El déficit de cuenta corriente se redujo a 0,5% del PBI en 2025 y estuvo cubierto íntegramente por inversión extranjera directa. Las reservas internacionales alcanzaron 8,5 meses de pagos externos, por encima del promedio de países con igual calificación BBB, que es de 5 meses.
En materia de inflación, Fitch destaca que el índice se mantuvo dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU) por más de tres años.
JCR, por su parte, resalta la resiliencia del país ante shocks externos, la gestión fiscal prudente y la estabilidad del sistema financiero. La agencia japonesa destaca que Uruguay mantiene reservas equivalentes a más de 10 meses de importaciones y que es acreedor neto cuando se excluye la inversión extranjera directa. El sistema bancario muestra solidez: la tasa de préstamos en mora se ubicó en apenas 1,6% a fines de julio de 2026, y el capital del sector alcanzó 2,12 veces el mínimo exigido por los reguladores, según JCR.
Las sombras del panorama
Ambas calificadoras coinciden en señalar los mismos puntos débiles. El crecimiento económico perdió fuerza: según Fitch y JCR, el PBI real creció apenas 1,8% en 2025, frente al 3,3% de 2024.
Fitch proyecta un crecimiento de apenas 1% para 2026, por debajo de la estimación revisada del gobierno de 1,6%. En el primer trimestre de 2026, el crecimiento fue de 0,9% interanual; una recuperación moderada, según JCR.
El otro factor de atención es la deuda pública. Fitch estima que la deuda bruta del gobierno general llegará a 68% del PBI en 2026, partiendo de 64,4% en 2025. Ese nivel supera el promedio de países con calificación BBB, que se ubica en 57% del PBI. La deuda neta fue de 55,8% del PBI en 2025, y el propio presupuesto quinquenal prevé que trepe a 62,7% del PBI en 2029, acercándose al ancla de deuda neta de 65% establecida en el nuevo marco fiscal.
El déficit fiscal del gobierno general fue de 3,7% del PBI en 2025 según Fitch, o de 4,2% si se excluyen ingresos extraordinarios de la seguridad social. JCR también registra el déficit de 2025 en 4,2% del PBI, explicado por el reconocimiento de gastos diferidos de la administración anterior, aumentos salariales en el sector público y mayores egresos en seguridad social.
Ambas agencias proyectan que el déficit se mantendrá en niveles similares en 2026.
Qué podría cambiar la calificación
Fitch detalla en su informe qué factores podrían derivar en una baja de nota: un aumento sustancial de la deuda como porcentaje del PBI o un deterioro significativo de las perspectivas de crecimiento.
En sentido contrario, una mejora podría llegar si la inflación se ancla de forma sostenida cerca del objetivo, si avanza la desdolarización o si el crecimiento y la inversión mejoran a través de reformas estructurales.
JCR advierte que monitoreará de cerca si el gobierno logra evitar un mayor ensanchamiento del déficit mediante la contención del gasto, en un contexto donde la desaceleración económica presiona a la baja la recaudación impositiva.
En términos de composición de la deuda, Fitch destaca una mejora: los instrumentos en moneda local representaron casi 60% de las emisiones en 2025, y la participación de deuda en moneda extranjera cayó a 45% a fines de 2025 desde 56% en 2019. El plazo promedio de vencimiento de la deuda es de aproximadamente 12 años, uno de los más altos entre los mercados emergentes, lo que reduce el riesgo de refinanciamiento en el corto plazo.