La autorización del gobierno uruguayo para que UPM amplíe su producción de celulosa, y la respuesta del gobierno argentino anunciando que recurrirán nuevamente a la Corte Internacional de La Haya, generó un nuevo cortocircuito entre las administraciones de José Mujica y Cristina Fernández.

El periodista y politólogo argentino, Claudio Fantini, consideró que "este nuevo pico de tensión por UPM y la dureza casi exacerbada de la presidenta Fernández en el contacto que tuvo con Mujica en Buenos Aires, me da la impresión que tiene que ver con el marco de las relaciones generales de Argentina con la región. Cuando uno mira a Argentina en la región, encuentra como regla las disputas y el maltrato".

Fantini explicó que "Argentina tiene inconvenientes muy fuertes con Chile, entre otras cosas por su ofensiva contra la aerolínea LAN, y también por ciertos gestos de la presidenta hacía el presidente Sebastián Piñera. También con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Hay claros y profundos desentendimientos entre Argentina y Brasil. Está claro que no hay una buena relación entre Cristina y Dilma. Me da la impresión que cuando uno mira las relaciones del gobierno argentino con la región, encuentra que prácticamente solo tiene buena relación con Venezuela. Cristina está teniendo mala relación con sus aliados y el caso de UPM es un nuevo pico de tensión".

Dos visiones

A juicio de Claudio Fantini, el conflicto por UPM no tiene "una única mirada" dentro de Argentina. Según el periodista y politólogo, una visión es la que tiene el gobierno de Cristina Fernández y Gualeguaychú, y otra diferente la que tiene el resto del país.

"Me da la impresión que en lo relacionado a Uruguay, no hay una única mirada en Argentina. Hay una mirada del gobierno argentina, que desde hace mucho tiempo tiene aversión por el gobierno de José Mujica. También pasó con Tabaré Vázquez y ahora con Mujica. Disimula mal su permanente enojo con los gobiernos del Frente Amplio", subrayó Fantini.

"Me atrevo a decir que la gran mayoría de Argentina, tiene una muy buena imagen de Mujica. Siempre se lo escucha con atención y sus frases -incluso las que parecen desafortunadas- son bien vistas. La Argentina en general, salvo el Kirchnerismo, ve a Mujica como un hombre decente y bien intencionado", concluyó Fantini.