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Caso abierto

Estafa en local de cobranzas: el violento fin de su dueño original todavía es investigado

El comercio estaba a nombre de una mujer, quien lo había recibido mediante traspaso de su pareja.

30.09.2026 09:32

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La semana pasada, la Justicia condenó a 13 personas luego de una investigación realizada por la Policía en un local de cobranzas ubicado en el barrio La Teja de Montevideo.

El trabajo policial estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones de la Policía Nacional, que halló irregularidades en el funcionamiento de una sucursal de cobros.

Tal como informáramos, las autoridades fueron advertidas por un banco y por la empresa de cobranza sobre un “incremento exponencial de depósitos bancarios, los cuales no guardaban relación con la normal operativa”.

Ante esto, la Policía inició una investigación en la que constató falta de efectivo en la sucursal. Según los detalles, en el local había paquetes que debían tener billetes de $ 1.000, pero que en el interior guardaban billetes de $ 20. “El efectivo disponible era sensiblemente inferior al monto que debía encontrarse en la caja fuerte”, se explicó desde el Ministerio del Interior.

Además, desde la sucursal utilizaban comprobantes y capturas de pantalla que eran adulterados con el objetivo de acreditar saldos bancarios que “no existían”.

La investigación identificó a una de las condenadas como responsable del local y estableció que los empleados habrían realizado operaciones ficticias. Los trabajadores simulaban depósitos en distintas cuentas bancarias que se acreditaban de inmediato, aunque el dinero no ingresaba a la caja de la sucursal.

Hasta el momento, y a pesar de llevar adelante varias negociaciones con la propietaria condenada, la empresa damnificada solo consiguió cobrar un vale por 190.000 dólares, correspondiente a la casa de un familiar de la condenada, que aceptó entregarla. Sin embargo, el paradero del resto del dinero es desconocido.

Un crimen violento todavía sin aclarar

La mujer condenada por estafa no fue la primera propietaria del local de cobranzas. Según informa La Diaria, este fue abierto en marzo de 2023 por un hombre identificado como José Luis Alaniz Ábalos, quien en noviembre de ese mismo año lo transfirió a nombre de su pareja, la ahora condenada.

Menos de un año más tarde, en octubre de 2025, Alaniz murió acribillado a disparos en su casa, también en el barrio La Teja, crimen que todavía sigue en investigación.



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