Floren Aoiz es un escritor, político y activista de la causa de la independencia vasca. Fue diputado por el partido Herri Batasuna, de la izquierda vasca, y pasó dos años en prisión cuando el sector fue ilegalizado por su presunta relación con ETA, entre 1997 y 1999. Hoy en día es uno de los promotores de la Red Independentistak, un grupo de personas que no responde a ninguna organización política ni sindical, que busca la independencia del País Vasco.

Durante su paso por Uruguay, Montevideo Portal consultó a Aoiz sobre la situación actual del País Vasco y las perspectivas que se abren luego del anuncio de ETA de abandonar la lucha armada, en el marco de la crisis económica que atraviesa España.

 

¿Cuál es el propósito principal de tu visita?

Lo que estamos haciendo es una gira por Uruguay y Argentina, presentando esta organización por la independencia que  estamos conformando personas del País Vasco, pero también personas con orígenes vascos, personas de las colectividades vascas en el exterior y en esta gira hemos pasado por diferentes lugares de Argentina y también por Montevideo.

¿Cómo vio el nivel de organización aquí?

Tanto en Argentina como en Uruguay hay una colectividad vasca organizada. Es muy difícil calcular porque no hay un censo reconocido como tal pero se estima que hay unos 4 millones de personas de orígenes vascos. En el propio país vasco hay un poco más de 3 millones, por lo tanto la comunidad vasca es muy importante. Tanto en Uruguay como en Argentina hay muchas casas vascas, a través de las cuáles se mueve y se organiza mucha gente.

Hemos hecho varias actividades por el Centro Vasco de San José, y hemos estado hablando con gente que pertenece a otros centros, encontrando una receptividad muy buena. La gente que tiene origen o conoce o tiene cierta simpatía por el pueblo vasco, está muy interesada en conocer esta integración.

¿Cuál es su propuesta?

Nosotros creemos que para el País Vasco la mejor opción para el futuro es crear un propio estado, creemos en el mundo en el que vivimos-por más que se hable tanto de globalización y de la desaparición de los Estados- lo que estamos comprobando es que los pueblos que no tienen estado no tienen quién defienda sus intereses, se encuentran abandonados y solos en el panorama internacional. Los vascos necesitamos un estado para defender nuestros intereses económicos, para que no se pierda nuestra lengua, para que nuestra cultura no sea agredida. No queremos ser más que nadie, pero tampoco nada menos, queremos tener un Estado como cualquier otro pueblo. La propuesta que hacemos es que para llegar a la independencia el camino es lograr mediante vía democrática ser la mayoría de la sociedad. Ese es el objetivo que nosotros nos hemos marcado. En estos momentos el movimiento vasco está avanzando mucho, pero todavía es necesario conseguir esa mayoría y sobre todo superar las trabas que nos ponen las leyes españolas y francesas. A efectos de los estados español y francés el País Vasco no existe, y a un pueblo que no existe nadie le reconoce derechos.

¿En qué medida la crisis puede ser una oportunidad para encaminar esta iniciativa? ¿Puede cambiar la relación entre la industria vasca y la economía española?

La verdad es que la crisis tiene un efecto doble. Por un lado es muy negativa porque está golpeando muy fuerte al Estado español, pero por otro lado también es cierto que el movimiento independentista está creciendo. La necesidad y la conveniencia de tener un estado propio para hacer frente a esta situación, y por el otro porque la relación que la economía vasca tiene en estos momentos es muy perjudicial. La economía española se está hundiendo, y ha habido una serie de decisiones estratégicas muy malas y muy mal tomadas que sean adoptado sin preguntar a los vascos, obligándonos a una política económica en la que no podíamos decidir nada. Preferiríamos no estar en ninguna crisis, pero esta crisis puede servir para abrir alguna posibilidad.

¿Cómo pesa el hecho de que la cultura vasca sea reconocida en todo el mundo?

La gente sabe que somos un pueblo diferenciado, que tenemos nuestra cultura. En la medida en que se conoce nuestra cultura también se reconoce nuestra identidad. Hay mucha gente que entiende que lo que estamos pidiendo los vascos no es nada del otro mundo y es una cosa muy elemental. Como cualquier otro pueblo, tenemos derecho a gobernarnos a nosotros mismos.

¿El anuncio de la ETA en qué medida puede contribuir a la independencia?

Nosotros somos una red integrada por gente de todas las tendencias; el colectivo está formado por personas, no tomamos ninguna posición político partidaria, ni acudimos a las elecciones. Procuramos mantener una posición que reúna al conjunto de la opinión independentista sin posicionarnos por ninguna de las corrientes. En términos generales, nos parece que la decisión de ETA va a abrir nuevos caminos, porque eliminará algunos obstáculos que podían existir para la unidad de fuerzas independentistas;  ya nadie va a poder alegar que existe el fenómeno de la acción de ETA para la no reunión de esas fuerzas, y por otro porque todos los discursos que ha hecho el gobierno español en el sentido de que en el País Vasco no había un problema político, sino un problema de terrorismo, seguramente va a ser muy difícil de mantener en el futuro. Creemos que en el tiempo va a desaparecer la imagen de lo vasco relacionado a un discurso terrorista y antiterrorista. Seguramente la decisión de ETA va a ayudar en esa dirección.

¿La única opción que tienen es negociar, en este período de gobierno con el Partido Popular, o existe la posibilidad de una habilitación desde un organismo de jurisdicción internacional?

Ese es uno de los debates más importantes para el futuro del independentismo vasco. Simplificando mucho, hay dos maneras de acceder a la independencia. Una es la que nosotros preferiríamos que es una independencia amistosa y consensuada, mediante un acuerdo con el gobierno español y francés para que el pueblo vasco pueda decidir su autodeterminación. Eso sería lo ideal porque sería con garantías de todas las partes y con una aceptación por todas las partes de que el resultado debería cumplirse. Hoy en día la posición de los gobiernos francés y español es muy cerrada.

La otra gran posibilidad es la de recurrir a una instancia internacional o ir a una declaración unilateral de independencia mediante un plebiscito autoconvocados por las propias instituciones vascas. Es muy pronto para saber por cuál de las opciones vamos a optar. Nosotros preferimos la primera porque tiene más garantía para el futuro porque compromete a todas las partes. No se puede descartar la segunda si en el nuevo gobierno español se imponen las posiciones más cerradas