El jueves 30 de julio quedará marcado en la historia de Israel como una de las fechas más tristes en la lucha contra el fanatismo y la intolerancia. Ese día, durante la marcha del orgullo gay en Jerusalem, un ultraortodoxo extremista, Ishai Shlisel, que había salido de prisión hacía pocas semanas tras cumplir una pena de 10 años por herir una década antes a tres personas en las mismas circunstancias, logró nuevamente expresar su odio extremista en un ataque violento. A raíz de una evidente falla policial, logró infiltrarse en la marcha, sacó un cuchillo que tenía escondido y apuñaló a seis personas antes de ser reducido.

Dos manifestantes resultaron gravemente heridas. Una de ellas, lamentablemente, falleció pocos días después: Shira Banki, estudiante de liceo de tan solo 16 años. Según se publicó, Shira no era miembro de la comunidad gay sino que fue por cuestión de principios, para acompañar a un amigo LGBT e identificarse con el apoyo a una idea clave: que cada uno tiene derecho a vivir como desee.

Para algunos, la noticia puede ser tema de interés -y de preocupación- general, mientras que para otros puede tener además una dimensión personal. Esto nos pasó también esta vez, al pensar en dos amigos queridos, Yosi Levi-Sfari y su compañero y pareja Roni Goldberg, que entre 2007 y 2010 fueron cónsul y vicecónsul respectivamente en la Embajada de Israel en Uruguay.
A la conmoción que Israel todo podía sentir por el crimen perpetrado y por sus circunstancias, para ellos y otros miembros de la comunidad gay se agregaba seguramente una faceta de otro carácter, mucho más cercana y personal.

Por eso les solicitamos esta entrevista. Les agradecemos su tiempo y, ante todo, que la hayan aceptado.

 

Yosi, Roni, gracias por aceptar esta entrevista. Tal como hemos conversado ya antes de realizarla, me parecía importante plantearles a ustedes el tema dado que por un lado, siendo parte de la comunidad gay, doy por sentado que se sintieron especialmente conmocionados por el terrible ataque en la marcha en Jerusalem. Y por otro, por lo que los conozco de carácter y especialmente por tu trabajo como diplomático Yosi, sé que saben poner las cosas en el contexto debido. Ante todo ¿cómo vivieron estos días?

Roni y Yosi: Estos son días sumamente difíciles, especialmente para los que creemos en la convivencia, en el pluralismo, la tolerancia y la democracia, y la palabra conmoción expresa en parte lo que sentimos. Esta vez no hemos podido participar en la marcha en Jerusalem, pero sin duda pudimos tranquilamente haber estado allí, de hecho lo hemos hecho varios años, justamente cuando la iniciativa aun estaba en pañales. Por aquellas épocas éramos pocos, y la marcha en Jerusalem era una novedad y una necesidad. Una vez la policía instó a celebrar el evento dentro de un estadio cerrado por temor a agresiones. Pero hay que seguir marchando cuanto sea necesario, porque seguimos creyendo en las ideas que motivaron la iniciativa: que nadie tenga que avergonzarse ni vivir a escondidas por ser quién es, y que cada uno pueda vivir su vida libremente sin coerciones y sin que su vida corra peligro por su elección.

¿Se puede hablar de sorpresa cuando ocurre un ataque así? No me refiero por cierto a la parte operativa, cómo pudo ser que la policía no haya seguido a este hombre, que pocas semanas antes había salido de prisión precisamente por el mismo crimen de odio homofóbico hacía diez años. Sino a si acaso, conociendo la situación en Israel en general, era natural pensar que algo así podía ocurrir.

Yosi: No estoy en posición de juzgar, y dejo en manos de las instituciones israelíes la investigación de si la policía actuó correctamente e hizo todo lo posible para proteger a quienes participaron en la marcha. Lo cierto es que no fue el primer ataque contra gays en Israel. Estos días se cumplieron 6 años del atentado contra el centro gay juvenil Bar Noar en Tel Aviv, en el que un asesino nunca identificado mató a 2 jóvenes inocentes e hirió a otros 11 por el solo hecho de ser diferentes.

Durante los preparativos para la marcha se comentaba que la policía tomaría todas las precauciones y las medidas necesarias para resguardar la integridad de los participantes.
Al mismo tiempo es importante mencionar que el hecho de que en una década sólo ocurrieran dos ataques como este, y ambos perpetrados por el mismo fanático, demuestra que no se trata de algo habitual ni mucho menos. Es cierto que en Israel hay sectores que aún se oponen a la forma de vida gay, pero son los mismos que salieron a la palestra en su inmensa mayoría a condenar este vil ataque sin miramientos. Una cosa es emitir una opinión y otra muy distinta es recurrir a la violencia.

Exactamente. Son dos cosas totalmente distintas. ¿Dirían que este asesino, reincidente además, Ishai Shlisel, es una manzana podrida aislada o creen que hay otros como él, capaces de una barbaridad así?

Roni: Si los hay son poquísimos, sobrarían los dedos de una mano para contarlos, pero lamentablemente alcanza con uno para hacer estragos y causar un temblor social. Como en toda sociedad, también en Israel hay un puñado de fanáticos, gente radical y extremista que ve a la realidad en blanco y negro y que no sólo hace uso del derecho a opinar, sino que también se arroga la prerrogativa de imponer sus puntos de vista mediante el uso de la violencia. Gracias a Dios se trata de gente marginal, y reconforta ver el proceso de cómo esos márgenes de oposición se van estrechando en un proceso que ya pinta irreversible.

Quienes somos liberales y pluralistas, aceptamos que haya entre personas diferencias de ideas, de fe y demás. Por lo cual, yo no tengo problema alguno ni se me ocurriría inmiscuirme con la forma de vida de cualquier persona que no cause daño a los demás.

A su vez y de modo análogo, ya no acepto que cuestionen mi propio derecho a vivir mi vida tal y como soy, que critiquen mi manera de vida o mis elecciones, en tanto no perjudiquen ni afecten a las vidas de los demás. Demando igualdad, nada más. No solo igualdad legal o formal, que no es poco y aún no ha sido lograda, sino también igualdad en la manera en que la sociedad percibe a la gente gay.
Hay quienes son laicos, y otros prefieren ser religiosos. Hay judíos, cristianos, musulmanes; hay hombres, hay mujeres; y también hay gays, así de simple. Somos parte de la sociedad y del colectivo humano como cualquier otro, y buscamos la plena aceptación sin tener que explicar, justificarnos o pedir disculpas, al igual que un heterosexual no tiene que explicar su elección de vivir con una persona de distinto sexo.

¿Cómo vive la comunidad gay, según vuestra percepción, las críticas de ciertos sectores, la discrepancia? Recordemos que la misma tarde de la marcha en Jerusalem había un grupo manifestando en contra. ¿Es legítimo que puedan protestar, siempre y cuando no recurran a la violencia?

Yosi: Yo percibo a estos infames ataques -tanto en las marchas gay de Jerusalem como al centro juvenil en Tel Aviv- como incidentes puntuales y aislados. Es importante aclarar que con todo, Israel es un país que protege los derechos de los gays: nuestra ley prohíbe todo tipo de descriminación motivada en la inclinación sexual de la persona en numerosos aspectos de la vida.

Si bien es cierto que no existe la posibilidad de casarse ya que el casamiento en Israel es solamente religioso por herencia de los británicos y como compromiso entre las facciones al establecerse el Estado, existe un virtual reconocimiento de las parejas gays similar al matrimonio legal, a la par de numerosas parejas heterosexuales que tampoco pueden o quieren casarse por la vía religiosa.

Cada vez más se ven parejas gays estables y con hijos. Los funcionarios públicos empleados en el gobierno están completamente equiparados a las parejas casadas en todo sentido. Ya hay unos cuantos embajadores israelíes en el mundo que son gays abiertamente y salieron de misión diplomática con sus parejas e hijos. Como dijo Roni, no se trata solo de una demanda de igualdad legal o formal, sino que ya le perdimos la paciencia a los pocos que aún se consideran dueños de la verdad y que pretenden imponer sus propias creencias de lo que es moral y lo que no, y obligar al resto a vivir según ellos creen.

Recuerdo que años atrás entrevisté a una de las figuras más conocidas de la comunidad homosexual en Tel Aviv, que inclusive estuvo en Uruguay y habló sobre turismo gay y cómo Tel Aviv se había convertido en un destino preferencial a nivel internacional. Y yo le preguntaba por qué hay que hablar de "orgullo" gay, y si lo más apropiado no es defender la libertad de cada uno, pero que entre eso y orgullo hay una diferencia. Él me decía que es una reacción ante quienes quieren limitar y prohibir. ¿Cómo lo ven ustedes?

Roni: El orgullo está en la posibilidad de vivir tu vida con total plenitud, sin complejos ni necesidad de justificarte, sin esconderte ni sentir autocompasión. Quien más, quien menos, todos pasamos alguna vez la etapa en que parecía que el mundo se nos venía abajo, en que nos sentimos solos y de segunda clase, el patito feo. Quien superó ese proceso, que las más veces es doloroso, se siente al mirar atrás orgulloso de lo logrado.

La marcha del orgullo gay tiene por mensaje decir: no sólo que no me avergüenzo, no sólo no me oculto, sino que salgo a la calle con la frente alta y canto orgulloso como Gloria Gaynor: yo soy lo que soy, no tengo que dar excusas por ello. El día en que todo eso se sobreentienda y no haga falta explicar lo obvio; el día en que ya nadie sienta necesidad de vivir mintiendo y escondido en un armario por vergüenza o por el qué dirán, podremos bajar las banderas y ya no habrá más necesidad de marchas del orgullo gay.

¿Cuál es la situación de la comunidad gay en Israel, desde el punto de vista de los derechos logrados, de los logros obtenidos?

Roni: Recuerdo perfectamente que cuando empecé mis estudios de Derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalem en 1987, las relaciones homosexuales todavía estaban penadas por el Código Penal. Se trataba de una herencia del Mandato Británico y de letra muerta, desde que el consabido Fiscal General y luego juez de la Suprema Corte Jaim Cohen estableció en los años 50 que en ningún caso habrían de presentarse cargos en base a esa norma. Pero fue recién en 1988 que la Knéset abolió ese resabio de tiempos idos. A partir de ahí, se activó un proceso de cambio extraordinario, legal y social, que ha llevado a los gays israelíes a estar prácticamente en un plano de igualdad en casi todo sentido y a sentirse aceptados plenamente como tales por la sociedad.

¿Y cuáles son las luchas aún por librar?

Yosi: Sin lugar a dudas el matrimonio legal, bien a través del casamiento o de cualquier otra manera de declaración formal y pública del vínculo entre dos personas que se quieren y pretenden formar una familia, que es uno de los derechos más básicos y elementales de la persona. Además existe un debate avanzado para lograr la igualdad entre parejas gays y heterosexuales en el derecho a tener familia por gestación subrogada, iniciado por la exministra de Salud Yael German. Los gays no pueden acceder a la subrogación excepto fuera de Israel, y las imágenes de decenas de padres gays tratando de proteger a criaturas recién nacidas a la intemperie luego del último terremoto en Nepal, hizo surgir un clamor que espero que ponga fin a uno de los últimos aspectos en que los gays son discriminados en Israel por ser lo que son.

Quisiera, si están de acuerdo, volver atrás, a cuando ustedes estuvieron en Uruguay. Desde un primer momento se mostraron abiertamente como pareja, aún sabiendo que la sociedad uruguaya también tenía sus facetas conservadoras. Recuerdo que hablamos de esto antes de vuestro regreso a Israel. Un amigo común vuestro y mío me dijo una vez: "Yosi y Roni no deben saber cuánto aportaron con su actitud abierta y su naturalidad a la concientización sobre el tema de la homosexualidad en Uruguay". ¿Están de acuerdo? ¿Entienden a qué se refería esta persona?

Roni: Cuando nos nombraron como diplomáticos acreditados en Uruguay, lo recuerdo perfectamente, el gobierno uruguayo no estaba dispuesto a acreditar familias de diplomáticos gays como tales. Como a mí la Cancillería israelí me nombró formalmente como vicecónsul, con rango independiente y no meramente como la pareja del cónsul, el problema no se suscitó.

Nunca fuimos de la idea de que teníamos que demostrar nada, ni alzar banderas ni exteriorizar exageradamente nuestra vida personal, pero tampoco teníamos nada que esconder ni de qué avergonzarnos. Si eso contribuyó a mostrar que las parejas gays son exactamente iguales que cualquier otra, eso nos alegra enormemente. Del mismo modo que este amigo en común te comentó que nosotros aportamos, aun sin pretenderlo, a la concientización sobre el tema de la homosexualidad en Uruguay, te cuento que para nuestra sorpresa mucha gente nos hizo llegar el mismo mensaje al concluir nuestra misión, algo que recibimos con profunda satisfacción. Máxime que no hicimos más que vivir nuestras vidas con naturalidad, haciendo lo posible por cumplir nuestra tarea, la de representar al Estado de Israel lo mejor que pudimos, incluso mostrando que somos una sociedad pluralista, libre y multifacética. Si además de eso contribuimos de alguna forma a acelerar el proceso social de aceptación de los gays en el Uruguay, eso es un verdadero motivo de orgullo para nosotros.

Desde que ustedes se fueron, mucha agua corrió bajo el puente. Uruguay reconoció el matrimonio igualitario, por ejemplo, algo que en Israel, por el tema del rabinato por cierto, no se puede dar. ¿Dirían que son más los logros obtenidos que los desafíos aún por alcanzar?

Roni: Así es, los cambios legales empezaron en Uruguay bastante más tarde que en Israel, y estando nosotros allí fue que el Parlamento uruguayo aprobó el concubinato para parejas homosexuales. Pero a partir de ahí el avance fue asombroso, y en pocos años Uruguay ya ha legislado la igualdad plena para los gays. Al margen del avance legal y puestos a comparar, la transformación social en Uruguay en este tema ha sido más paulatina y cautelosa. Pero en el mundo occidental la velocidad de los progresos en cuanto a los derechos de los LGBT es poco menos que vertiginosa -basta con ver lo que ocurrió en EE. UU. en poco más de una década- lo que yo interpreto como una adaptación de la legalidad vigente a las profundas transformaciones sociales de las que somos testigos.

¿Algo más que quieran agregar?

Yosi y Roni: Recordamos nuestra época en Uruguay y a las numerosas amistades y conocidos que hemos hecho en el "paisito" con el mayor de los cariños. Fue una experiencia inolvidable que atesoramos en nuestros corazones hasta el día de hoy, y que nos acompaña como si el tiempo no pasara. Siempre andamos con las ganas de hacernos una escapada de vuelta para visitar y reencontrarnos, y esperamos que en breve podamos cumplir con ese sueño.

Estoy segura de que mucha gente estaría feliz de verlos por allí, aunque seguramente exigirían más que una escapadita fugaz. Como siempre, un placer conversar con ustedes. Gracias mil por esta entrevista.

Gracias a ti.