"¿Ya hace un mes?", pregunta Invernizzi, con tono de incredulidad, al interrogarlo sobre sus primeros treinta días al frente de Televisión Nacional, TNU o Canal 5, como sigue llamándolo el grueso de los televidentes de la pantalla estatal.

En su despacho de Gurisa, la agencia de publicidad que ocupa su tiempo junto a la nueva responsabilidad asumida, Invernizzi habló con Montevideo Portal sobre sus expectativas y los proyectos que se acumulan en su cabeza, y que deberá ir desgranando en los trece meses que durará su gestión.


¿En qué etapa estás, a un mes de haber asumido, en relación a lo que son tus funciones en el canal?

Tuve una primera etapa que fue de conversaciones y de puertas abiertas, una etapa que no ha culminado, para intentar descifrar el canal, aprender del canal y aprender de televisión. Llego de una disciplina que es prima hermana de la televisión, pero que no es la televisión, por lo cual tengo mucho para aprender. Esto, que suena harto demagógico, es real.

Todos tenemos autoridad para emitir juicios críticos sobre la televisión porque estamos sometidos a ella desde que nacemos; y yo creo que esos juicios se van puliendo a medida que uno va avanzando. Pero esto no quiere decir que tener juicios críticos haga que uno pueda hacer esas cosas mejor.

Estoy en esa etapa, y a partir de estos días estoy tratando de pensar en el canal y tratando de pensar en la parte del canal que se ve, no en la que no se ve, que es a lo que he estado abocado durante todo este mes.

Tu gestión va a ser bastante corta, ¿cómo pensás manejar esa relación entre lo que te gustaría hacer en Canal 5 y el tiempo que tenés para hacerlo?

Es muy poco tiempo para el canal, pero muchísimo tiempo para mí. Lo importante es trazarse objetivos realizables. Parto de la base de un canal que fue adquiriendo, en la gestión de Sonia Breccia, una personalidad. Fue una gestión que tuvo cosas muy buenas en el aspecto tecnológico, en el aspecto edilicio y también en la definición de un perfil del canal. No es un logro menor, es un logro trascendente.

Tomo el canal en una situación distinta y no como habitualmente se toma, con el espíritu de los grandes cambios. Cada uno llega y cambia el logotipo, cambia la programación, cambia el nombre del canal, cambia y cambia... y en realidad de lo que se trata hoy es de una gestión corta, pero antes que nada, el canal ya tiene una identidad. Basta ya de cambiarle el nombre y la identidad corporativa. Primer punto.

Segundo punto: el canal durante estos últimos años se estuvo expresando de un modo al que yo no le voy a quitar, le voy a agregar. El canal va a seguir teniendo un perfil informativo, seguirá como hasta ahora, se profundizará, intentaré mejorarlo; pero luego empezaré a construir cosas que vayan en la dirección de las responsabilidades que un canal del Estado tiene, que no son responsabilidades sometidas al éxito o al fracaso que te indica un rating, sino a aquellas cosas que se quieren de un canal y de una televisión pública.

Estoy en este momento como están los niños frente a los cubos: entre el asombro y la diversión, intentando componer y armar esos cubos. Supongo que al armarlos algunos me van a apretar el dedo, alguno se me va a caer, pero tengo fe, tengo confianza que al final de estos doce o trece meses algo habremos hecho, con el canal y con la gente que está adentro del canal haciendo cosas desde hace muchísimos más años que yo.



Foto: CSI Presidencia

¿Cómo te sentís al llegar a una empresa por la que pasaron decenas de directores, que tiene funcionarios con muchos años allí?, ¿Cómo pensás que va a ser tu relación con el gremio del canal?

Yo llegué en un momento de conflicto, que se levantó. Soy un tipo que cree en el diálogo, incluso estando en la mayor distancia con tu interlocutor. Hace un mes que estoy y el vínculo ha sido bueno; hasta ahora no hay ninguna razón que me diga que eso tiene que cambiar. He hablado mucho con ellos, con todos ellos, y está en mi espíritu seguirlo haciendo. Probablemente no con la profundidad que lo hice este mes, pero las puertas no se van a cerrar.

Hay un tema en todo esto: hacer televisión está bueno. Y hacer televisión es esencialmente divertido. El tema es cómo nos enfrentamos con ese espacio de placer que implica la profesión que puede ser la del sonidista, la del cameraman, la del periodista, la del presentador... y encontrarse con eso. Por eso lo que te decía de que estoy como un niño frente a los cubos: si después de un año no logramos nada pero sí logramos que ese placer, ese disfrute que puede generar la profesión esté instalado, logramos un montón de cosas.

Antes de que te ofrecieran dirigir Canal 5, ¿eras televidente del canal?

Soy televidente, hasta por razones profesionales, de todo. Y fui asistiendo a los distintos cambios que Canal 5 fue teniendo, con expectativas y con satisfacciones. Como está ahora, es un canal que tiene algunas individualidades fantásticas, tiene unos programas impresionantes, el problema es que el conjunto de la programación tapa la individualidad. Muchas veces la individualidad de muchos programas no se transparenta, y eso es un tema que vamos a tener que ver.

¿Hablás de productos nacionales o no?

No necesariamente, hay productos que se trajeron que son buenísimos. Por ejemplo, "31 Minutos" es un programa espectacular para los niños. Mis hijos me llamaban para verlo porque sabían que a mí me gustaba, y me gusta. Haber tenido a Capusotto y volver a tenerlo, que son las expectativas que tenemos con otro ciclo, es fantástico, porque además capta un público que el canal nunca tuvo. Son cosas verdaderamente fantásticas y probablemente no tuvieron la expresividad que necesitaban.

¿Qué opiniones te has ido formando y puliendo sobre la televisión uruguaya, sobre la producción nacional?

Acá hay dos cosas: creo que la televisión es una parte de la historia y otra parte es la producción audiovisual. Es notorio que la producción audiovisual ha tenido un desarrollo increíble en los últimos 15 años. Con cosas de todo tipo, porque este es un país exportador de industria audiovisual. Y creo que la televisión nacional es un lugar genuino para que eso aparezca. Que el canal pueda equilibrarse con lo que significa la producción nacional. No puedo pasar por alto el trabajo que ha hecho TV Ciudad a lo largo de estos años, donde de alguna manera hubo una televisión que nació produciendo sus propios contenidos, por lo cual su desarrollo estuvo mucho más equilibrado con lo que significa la producción audiovisual.

El tema es que la televisión nacional pueda ser un espejo de esos logros, sobre todo en cuanto a los recursos humanos, los recursos técnicos, un montón de cosas que se han ido puliendo y desarrollando durante todos estos años.

Con respecto a la televisión en general, va a ser una discusión eterna. Por ejemplo, el otro día me hablaban de la chatarra y yo dije "mirá, hay cosas que para vos son chatarra y para mí no lo son". Creo que la televisión privada hace esfuerzos claros, algunos más y otros menos, por generar espacios de producción; con productoras privadas, co-producciones, y creo que de alguna manera ha habido un desarrollo profesional importante. Después empieza la discusión particular, de si está bien hacer una cosa, si está mal hacer otra...

De la "misión" de la TV...

Exactamente, qué lugar ocupa la televisión. Es todo un tema. Si hay algo que no pretendo es ser hijo del rating, lo que pretendo es hacer televisión con la mayor calidad que esté a mi alcance, tratando de respetar la universalidad y la diversidad que supone el Uruguay como público, asumiendo esas responsabilidades; y tratando fundamentalmente de divertirme. Esto no quiere decir dedicarme a hacer humor, quiere decir divertirme. Quiere decir sentir que está bueno lo que se puede hacer, y tratar de ir superando los escollos que se vayan procesando.

El hecho de asumir este desafío con un espíritu casi lúdico...

... lúdico y responsable, ¿no? Porque los niños cuando se ponen a armar los cubitos, los arman...

¿Eso fue lo que te motivó a aceptar?

Me motivó a aceptar una responsabilidad. No estaba en mi horizonte, ni que me llamara el presidente, ni que me propusiera agarrar Canal 5 ni que yo tuviera que decidirlo en una semana.

Pero a vos te llama un presidente y te dice "tenés que agarrar esto" y tú lo agarrás... porque es el presidente. Por suerte es una institución que podemos respetar hoy en día y no como nos pasó en una oportunidad, que era absolutamente irrespetable. Entonces, es un honor que me llame el presidente para esto.

Y mi decisión tiene que ver con que la persona que me lo planteó, para ser presidente, convence a un millón y pico de personas. ¡Cómo no me va a convencer a mí, que era uno solo sentado adelante de él! Pero además, correspondía que aceptara. Más allá de que yo tuviera que evaluar la compatibilidad o incompatibilidad, o que me horrorizara el solo hecho de pensar el ¿por qué yo?

¿Te lo preguntaste?

Sí, claro.

¿Y se lo preguntaste a él?

Lo que le dije es que si había otra gente que revistiera los méritos que él decía que yo tenía para tomar esta responsabilidad, con más méritos, que por favor optara por otra persona. A lo cual me respondió que la persona era yo, que no importaba si había otros. Y el punto se terminó ahí.

Después es llamar a tu mujer y decirle "Laura, me llamó el presidente y me dijo que tenía que dirigir Canal 5", -"¿Y vos qué le dijiste?", - "¿Y qué querés que le diga: sí. No puedo decirle no".

Además, pertenezco a una generación que asume estas responsabilidades. Parto de la base del honor, porque nada es tan heroico. Paso por la parte de lo que significa el pedacito de vanidad de que el presidente de la República haya reparado en vos, todo eso lo leo y a continuación te digo: pertenezco a una generación para la cual las responsabilidades eran responsabilidades.





Y una cosa encantadora y tremenda me pasó... tremenda por la responsabilidad que supone más allá de la designación, es que la gente me da mucho para adelante. Mis amigos, mis vecinos, la gente que no conozco, la gente que tenía referencias mías, mis colegas... es una responsabilidad más grande de la que depositó el presidente en vos.

Para mí fue una cosa brutal. Después, claro, llego acá a la agencia y me dicen las chiquilinas que se enojan con la gente que escribe en los blogs: que yo saqué a Capusotto, o cosas como "ya conozco a estos publicitarios intelectuales". Bueno, me parece que es parte del juego y tampoco me voy a poner a explicarles que yo no saqué a Capusotto, en todo caso si lo sacaba era como parte de una estrategia para mantener más expectativa para el próximo ciclo, pero el ciclo se terminó y punto. [1]

Pienso que en todo este proceso va a haber gente que va a decir "flaco, teníamos expectativas, pensábamos que ibas a hacer las cosas bien y no las hiciste bien". También pienso que en este plazo, si bien está todo bien con los funcionarios, no sé si no puede haber decisiones que me alejen de ellos en otro momento. Yo que sé, son las cosas que están para pasar. Por eso te decía, es muy poco tiempo para el canal y mucho tiempo para mí.

Me dieron un par de consejos antes de entrar al canal, que los tomo como la Biblia y que me hicieron mucho bien. Uno de ellos fue: "entrá sin preconceptos y sin prejuicios" y fue lo que hice. Y fue fantástico porque, como en todos lados, hay gente que no labura, hay gente que mira para el costado y hay gente que trabaja más que en la actividad privada; hay gente con más talento, hay gente con menos talento, hay gente que persevera más y gente que persevera menos. Entonces el hecho de adoptar una actitud prejuiciosa e ingresar al canal diciendo "¡bueno, ahora pónganse las pilas, muchachos!" no, porque había gente con las pilas puestas hace mucho tiempo, y gente que quiere hacer las cosas bien.

¿Qué te gustaría ver en la pantalla de Canal 5 cuando te vayas?

El día que me vaya me encantaría que el canal estuviera produciendo, que la gente estuviera entusiasmada, y que eso se notara en la pantalla. No importa qué, pero que sucediera. Que haya producción, que haya calidad, que sea un canal responsable.

Y que no sea un canal receptor, que sea un canal emisor. Que sea un canal capaz de planificar qué es lo que quiere para poder actuar en consecuencia. Que no actúe por reflejo, que no se preocupe por llenar las grillas de la programación, sino que se preocupe por qué programación quiere. Hubo eso en la gestión anterior, vamos a ver si ahora lo profundizamos y lo hacemos realmente más tangible: no se trata de llenar espacios, sino de saber con qué llenarlos.



[1] Invernizzi precisó luego de la entrevista que el ciclo emitido por TNU el año pasado fue enviado de esa forma desde Argentina, y reconoció que fue un error no advertir a los televidentes sobre las características del envío. Asimismo, informó que el canal volverá a emitir "Peter Capusotto y sus videos" en cuanto pueda.