La escritora y psicoterapeuta Cecilia Von Sanden escribió, junto a Marcelo Sarasola, dos libros para acompañar a los docentes y líderes educativos en la “importancia de conocerse para ejercer mejor la labor educativa”: Eneagrama y educación: 9 formas de enseñar y aprender para la realización del ser, y Eneagrama para el liderazgo pedagógico (consciente), de la editorial Santillana.

El eje de ambos libros es el eneagrama, un modelo que describe nueve formas o patrones de personalidad, llamados eneatipos, que permiten identificar distintas maneras de pensar, sentir y actuar. A partir de esta herramienta, los autores buscan que docentes y líderes educativos reconozcan sus propias características y comprendan cómo estas influyen en la forma en que desempeñan su tarea.

Entre palabras y representaciones gráficas, los autores plantean que muchas veces se habla de cambiar la educación, mejorar las metodologías, incorporar tecnología o transformar los programas, pero se deja en segundo plano a la persona que enseña.

Por esto, Von Sanden y Sarasola parten de una idea central: cada docente tiene una determinada manera de pensar, sentir y actuar, y eso influye en cómo enseña, cómo se relaciona con sus alumnos, cómo enfrenta los conflictos y cómo desempeña su rol.

Según explicó Von Sanden a Montevideo Portal, el libro Eneagrama y educación está “orientado al docente como individuo”, para que pueda reconocerse en las descripciones de los distintos eneatipos y comprender cómo cada uno ejerce su rol al planificar, evaluar y coordinar.

Por otro lado, en el libro Eneagrama para el liderazgo pedagógico (consciente), Von Sanden dijo que aplicó el conocimiento del eneagrama a la “personalidad de las organizaciones, los equipos”; es decir, a “cómo cada eneatipo se involucra y se desempeña en equipo, qué le resulta más fácil o difícil y cómo puede mejorar”.

¿De qué trata el concepto eneagrama y cómo se vincula con la educación?

Von Sanden lo define como una “sabiduría antigua” que es “el estudio más completo en psicología de la personalidad”.

“En este caso para los libros lo tomamos como la importancia de conocernos para ejercer mejor la labor educativa. (...) Para enseñar, aprender, relacionarnos y entendernos mejor, y desarrollar todo el potencial”, afirmó la autora.

Además, explicó: “Cuando el eneagrama es visto de afuera se interpreta como una etiqueta o una receta”; es cierto que “una parte es identificar mi estilo predominante pero el eneagrama es evolutivo. Entonces es un camino para lograr la mejor expresión de nuestro ser, como educadoras es fundamental porque es lo que queremos en nuestros alumnos, que desarrollen su máximo potencial; entonces primero debemos empezar por nosotros”.