Ernesto Samper, secretario general de la Unasur, dijo que la región vive "una amenaza de golpes pasivos a la gobernabilidad democrática", y descartó que haya un caldo de cultivo para golpes militares.

En diálogo con el programa Pisando Fuerte de Metrópolis FM, Samper señaló que "en toda la región hay nuevas circunstancias que se vienen dando desde hace un año largo, y es que la caída de la economía ha sido evidente, entre otros factores, por la caída de los productos básicos, empezando por el petróleo. Eso ha producido también un enrarecimiento de la política. La mala economía trae mala política, y parte de los fenómenos que estamos viviendo tienen muchísimo que ver con este efecto que produce la caída de los indicadores económicos".

Además de esos factores de corto plazo apuntó algunos de mediano y largo plazo, como la crisis de los partidos políticos.

A su juicio, América Latina "está curada de golpes militares", aunque alertó sobre "procesos profundos de desestabilización, que pueden llegar a colapsar".

"En la región ha venido surgiendo una serie de poderes fácticos representados por unos actores sociales y económicos que hacen política sin tener responsabilidad política, y están comprometiendo la gobernabilidad. Grupos económicos, dueños de medios de comunicación que influyen en favor de sus intereses y preferencias ideológicas, jueces y fiscales que están haciendo política, organizaciones no gubernamentales de carácter internacional están pescando en el río revuelto de las circunstancias", dijo.

"Esos poderes fácticos han comenzado a afectar la gobernabilidad de los países, y Brasil es un buen ejemplo. El riesgo que corremos en estos momentos es una amenaza de golpes pasivos a la gobernabilidad democrática".

Consultado sobre las denuncias de corrupción que parecen ser el motor de la caída de gobiernos como el de Cristina Fernández en Argentina, o de pedidos de dimisión, como el de Dilma Rousseff en Brasil, Samper apuntó que, "que hoy se conozcan más casos de corrupción no quiere decir que la corrupción apareció este año".

"Me preocupa el manejo mediático que se le puede dar a los trámites normales que deben tener esos casos de corrupción", manifestó el titular de la Unasur.

Samper destacó que el bloque regional "respalda la institucionalidad democrática, y eso empieza por el reconocimiento de los gobiernos legítimamente constituidos, y sigue con el respaldo a las instituciones tal y como están expresadas en la carta constitucional. También somos conscientes de que la condición de permanencia de un dirigente que ha sido escogido popularmente en condiciones de transparencia no puede ser desconocida sino a través de juicios en los cuales quede claramente imputada la persona y se demuestre su culpabilidad. Utilizar mecanismos de procesamientos políticos de los presidentes en general, para desconocer los resultados de una elección democrática, me parece que va contra los principios que sostiene Unasur".

En cuanto a la carta de apoyo a Dilma Rousseff que promovió días atrás Tabaré Vázquez, en su condición de presidente pro témpore de Unasur, y que aún no fue ratificada por todos los países miembro, Samper explicó que "estos pronunciamientos de carácter colectivo de Unasur se cocinan a fuego lento (...) A nosotros nos sirve esa búsqueda de consensos porque permite que cuando salga esta decisión contemple todos los elementos que permitan que el apoyo no sea simplemente retórico, sino de carácter institucional. De hecho, todos los países de Unasur han ido expresando, de una u otra forma, su respaldo a la presidenta".