El exjefe de la custodia presidencial Alejandro Astesiano, quien cumple una pena de cuatro años y medio de prisión por varios delitos (asociación para delinquir, tráfico de influencias, conjunción del interés personal y del público, entre otros), envió el pasado 3 de febrero una carta dirigida a su familia desde la cárcel de Florida, donde está cumpliendo su pena.

En el texto, que fue divulgado por el propio Astesiano en la red social Instagram, el ahora excustodio del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, relata cómo está siendo su vida dentro de la cárcel.

“Gordi, decirte cosas que nunca te digo. Cuesta, no me gusta verlos mal. Como digo siempre, me tocó bailar con la más fea, nunca pensamos esto y tan largo. Si alguna destreza psicológica pude desarrollar en la cárcel es la capacidad de estar en paz contigo mismo. Se aprende mucho de observar y escuchar. Más importante como tratar de mejorarse o reconocer la fuerza que debemos dominar para mantenernos emocionalmente, y acá cuando el tiempo te domina, es aplastante”, comienza la carta escrita a mano por Astesiano.

Seguidamente, expresa: “Para ganarle al tiempo no hay que pensar en él. Por eso lo mejor es la estabilidad emocional, ocupándome de vivir el día a día y fortalecer el alma con humildad. Manejando así mis días, cuando salga libre, estaré más fuerte de alma y mente. Sin rencores, odio ni resentimientos. Voy a salir en libertad para seguir juntos y avanzar en nuestros sueños. Pienso tener todos mis nietos juntos, comerlos a besos. Los extrañ [sic]. Yo lo que te pido es tranquilidad, todo pasó”, dice el exseguridad.

“Ya va a hacer un año y medio, y estamos fuertes a pesar de todo. Ahora escucho las murgas todas las noches y me río mucho. Siempre me gustó el Carnaval. Mi rutina es siempre la misma. Me levanto a las 5, me ducho, escucho el informativo (los tengo podrido a mis compañeros), jajaj, desayuno, leo libros. A las 11:30 almuerzo. Entro a trabajar en cocina. A las 19:30 salgo, me baño y salgo un rato al patio a tomar unos mates. A la hora 21 entro que es el cierre. Me acuesto, escucho radio y el Carnaval. A eso de las 00:30 me duermo. Así todos los días…”

En la carta, Astesiano destaca, además, que pronto empezará a estudiar nuevamente, lo que ocupará su tiempo junto con el trabajo.

“Como les digo a mis compañeros, usen el tiempo acá para planificar su futuro. Las cosas pensadas salen mejor. Vos me conocés, sabés que soy fuerte y que todo pasará. Fue un parate para mi vida, pero recuperé mi salud. Venía mal. Acordate cómo estaba: ni un día de descanso con 4 y pico de diabetes. Ni cumpleaños, ni fiestas, ni almuerzos o cenas familiares. El teléfono sonaba toda la madrugada. ¡Un infierno!”, reflexionó Astesiano.

En el resto del documento, Astesiano escribió, literalmente: “Estaba en la vereda equivocada, imagino que ahora estoy cruzando la calle y cuando la termine de cruzar del otro lado está mi libertad y los que me quieren. Realmente, atrás quedan todos los otros y voy a caminar el resto de mi vida por la vereda. No cruzo más la calle. Quiero estemos bien. Quiero disfrutar mis viejos que tienen sus ‘nanas’. Quiero vivir, no tenía vida. Ojalá fuera todo como dicen, que no me conocían, que no me veían, que no sabían quién era. O sea, no era nadie y todas esas boludeces de quienes no tienen huevo. Yo sí que los tengo. No te calientes por esas cosas que ponés en redes, son gente mediocre, que no las conoce nadie. Quieren que alguna vez alguien los escuche. Son como el alfajor de pollo, ‘no existen’, jajaja. Vos tranquila, lo bueno es estar bien con uno mismo. Saber lo que cuidé mi complejo, mi barrio, y ayudé sin preguntar de qué partido son. Esos son los valores. El barrio no se toca. ¡Mi barrio no se toca! Lo que digan no podés hablar de lo que hablan, salir a desmentir. Estoy bien, perdoná el apuro. Estoy acostado, ya me levanto a ducharme. Son las 4:56 ahora. Los amo mucho y claro que los extrañó montón”.

La carta está firmada por “Ale”, y en el posdata aclara: “La letra es porque está oscuro y escribo en la cama”.