En noviembre del año pasado, producto de un siniestro de tránsito en Paysandú, falleció un joven de 28 años llamado Jonathan Álvarez. En primera instancia, de acuerdo con el reporte policial del momento, la víctima cayó al suelo con su moto y fue aplastada por las ruedas de un camión que viajaba con un acoplado.

En las últimas horas, familiares de Álvarez decidieron expresarse en redes sociales a través de un comunicado. De acuerdo con la publicación de Diego Álvarez, hubo una serie de irregularidades posteriores al hecho que involucra a la empresa a cargo del vehículo de carga. 

En la carta se asegura que quien realmente conducía no se declaró como responsable del hecho, sino que fue el dueño de la compañía. “Dicho empleado tenía su libreta profesional suspendida al momento del accidente”, añade el texto. 

Luego de meses en los que, según la familia, terminaron siendo investigadores, los responsables tuvieron que “reconocer parte de la verdad”. “Durante estos seis meses nadie se acercó a nosotros como familia para pedirnos disculpas. Nadie vino a decirnos la verdad, nadie tuvo la humanidad de reconocer que habían mentido”, agrega la carta. 

En el texto se asegura que los responsables de la empresa declararon que habían mentido para “que el seguro les cubriera el accidente”. “Eligieron cuidar su empresa y su bolsillo antes que darle a una familia lo mínimo que merecía: la verdad”, añade. 

De acuerdo con el relato, luego de sepultar el cuerpo de Álvarez, su familia fue a la comisaría a retirar las pertenencias del joven. Allí se encontraron con el dueño de la empresa, que se había declarado como chofer. 

“Esta persona, sabiendo que ni siquiera había estado manejando el camión, le inventó un relato. Le describió un accidente que no había visto. Y encima, le echó la culpa a Jonathan”, indica el comunicado y asegura que el diálogo se dio con el padre del fallecido. 

El verdadero conductor del camión “se fue del lugar del accidente”, según la familia. “Y cuando todo pasó, en vez de quedarse, de dar la cara, de llamar a la ambulancia, llamó al patrón y huyó”, sostiene sobre el final la carta. 

Los familiares consideran, además, que decidieron divulgar esta versión porque la hija del fallecido, cuando crezca, “merece saber que su familia no se quedó callada”.