Con el 84,5% de las urnas escrutadas a las 12:34 horas de Israel (7:34 horas de Uruguay), los resultados parciales publicados por el Comité Central de Elecciones dan 54 escaños al bloque del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y 49 al que encabeza Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del Ejército y líder del partido centrista Yashar.
Según los datos oficiales, recogidos por Infobae, ninguno de los dos llega a los 61 escaños necesarios para tener mayoría en la Knesset, el Parlamento israelí, que tiene 120 bancas. En la actualización anterior, con el 76,8% de las mesas contadas, el oficialismo tenía la misma cifra y la oposición, 47.
Los dos partidos de mayoría árabe, la Lista Conjunta y Raam, bajan a 17 escaños, dos menos que en el recuento previo, cuando habían alcanzado un máximo histórico de 19. Por debajo del umbral del 3,25% de los votos que se exige para entrar a la Knesset quedan, por ahora, los Reservistas (2,7%), Pueblo de Israel (1,6%) y Público Jaredí (0,2%).
En cuanto a los partidos, el Likud de Netanyahu se mantiene como la fuerza más votada, con 27 escaños, seguido por Yashar, con 22. En el bloque opositor también figuran Juntos, la lista de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, con 12; los Demócratas de Yair Golan, con ocho, e Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman, con siete.
La participación también marcó un récord: votó el 77,7% de los habilitados, la cifra más alta desde 1999.
El escrutinio sigue abierto
Los números todavía pueden cambiar. Aún resta sumar los votos emitidos en “doble sobre”, que corresponden a soldados, reservistas, diplomáticos, pacientes hospitalizados y desplazados. Las autoridades electorales calculan hay entre 600.000 y 650.000 de esas papeletas, el equivalente a unos 15 escaños, que deben verificarse por separado para evitar votos duplicados, un proceso que podría extenderse hasta el viernes.
Esos votos, además, históricamente tienden a favorecer a los partidos sionistas de todo el espectro político, por lo que podrían alterar el reparto final de bancas.
Los dos candidatos ya hablaron
La noche electoral arrancó con sondeos a boca de urna que daban una leve ventaja al bloque de Eisenkot que el conteo oficial luego revirtió. Desde la sede de su partido en Tel Aviv, el líder opositor llamó a Netanyahu a dar un paso al costado: “Hicimos historia. Esta noche recibimos nuestra respuesta: el público eligió el cambio”.
Netanyahu, por su parte, celebró en Jerusalén que el Likud fuera el partido más votado, aunque evitó proclamarse ganador y rechazó la posibilidad de un gobierno apoyado por los partidos árabes. Ante sus simpatizantes, el primer ministro dijo: “La mayoría sionista debe recapacitar y unirse. Solo así podemos garantizar el futuro de Israel”.
Un gobierno de unidad entre ambos parece poco probable, ya que Eisenkot ha rechazado servir bajo Netanyahu, incluso en un esquema de rotación. En tanto, el líder de los Demócratas, Yair Golan, instó a la oposición a formar un gobierno con el respaldo de los partidos árabes. “Netanyahu perdió”, sostuvo.
Cómo se elige al primer ministro
A diferencia de Uruguay, donde el presidente surge del voto directo, en Israel el jefe de gobierno no se elige en las urnas. Los ciudadanos votan listas cerradas de partidos en una única circunscripción nacional y las 120 bancas se reparten de forma proporcional entre los partidos que superan el umbral del 3,25%.
Una vez oficializados los resultados, el presidente, Isaac Herzog, debe consultar a las bancadas electas antes de encargar a un legislador la tarea de formar una coalición. El elegido es quien tenga más chances de reunir una mayoría, que suele ser el líder del partido más votado, aunque no es obligatorio.
El designado cuenta con 28 días para armar el gobierno, prorrogables por hasta 14 más. Si fracasa, Herzog puede encomendar la tarea a otro legislador, y si ese intento también falla, la mayoría de la Knesset puede proponer un candidato. Agotadas todas esas instancias sin éxito, se convoca a nuevas elecciones.
Para asumir, el nuevo gabinete necesita un voto de confianza en la Knesset, en el que alcanza con tener más votos a favor que en contra. Eso abre la puerta a un gobierno en minoría sostenido desde afuera por otros partidos, aunque ese escenario, con apoyo de las dos fuerzas árabes, luce poco probable. Mientras no haya un nuevo gobierno, Netanyahu seguirá al frente del Poder Ejecutivo de forma interina.