Mientras gran parte del Vaticano duerme, el papa León XIV aprovecha sus noches de insomnio para estudiar alemán en Duolingo y jugar en línea con su hermano, según revelaron medios italianos y confirmaron fuentes cercanas al pontífice. Lejos de los hábitos más tradicionales de sus antecesores, León XIV mantiene una vida digital activa que incluye el uso cotidiano de WhatsApp, correo electrónico y plataformas de juegos.
El dato curioso fue revelado por La Repubblica, que detectó actividad inusual en la aplicación de idiomas Duolingo durante la madrugada, proveniente de un usuario llamado @drprevost, el mismo apodo que Robert Francis Prevost utilizaba antes de convertirse en pontífice. La confirmación llegó por boca de su hermano, John Prevost, al National Catholic Reporter: "No tengo ninguna duda, está estudiando alemán", aseguró.
Nacido en Chicago hace 70 años, el papa León XIV domina el inglés, español, italiano y francés, y tiene nociones de portugués. Su interés por el alemán, idioma central en la teología católica, parece estar motivado por razones pastorales e intelectuales, aunque no ha trascendido si planea utilizarlo próximamente en alguna visita o discurso.
Además del estudio de idiomas, el pontífice pasa parte de la noche jugando a Wordle y Words With Friends, especialmente con su hermano John. “Se levanta antes de las seis, pero si se despierta a mitad de la noche, juega. Yo le digo: ‘¿Qué haces jugando a esto a las 3?’. Y él responde: ‘No pude dormir’”, relató entre risas.
La imagen nocturna de un papa en bata, móvil en mano, resolviendo juegos de palabras o conjugando verbos alemanes dista del retrato habitual de un pontífice. Pero no es una excepción: León XIV es también un apasionado del deporte. Juega al tenis, nada en su día libre y —según fuentes vaticanas— estudia la posibilidad de instalar un pequeño gimnasio tanto en el Palacio Apostólico como en la residencia de Castel Gandolfo.
Esta faceta más cercana y moderna del papa refleja una tendencia creciente en la Iglesia hacia liderazgos menos solemnes y más accesibles, sin abandonar la profundidad espiritual. En tiempos de transformación global, León XIV parece decidido a mostrar que también desde la Santa Sede se puede aprender —y enseñar— que nunca es tarde para estudiar un idioma nuevo. Aunque sea a las tres de la madrugada.
Con información de EFE