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Una película con secuelas

El cierre del único cine de Durazno, una historia más compleja de lo que parece

El cine reabrió pero volvió a cerrar este verano, tras una demanda por ruidos molestos. "Entendemos su importancia cultural, pero se sentía de tal modo que parecía que transmitían desde el dormitorio", dijo una vecina a Montevideo Portal.
14.03.2019 13:44
2019-03-14T13:44:00

El único cine de Durazno, el Movie Club, cerró en octubre después de una resolución judicial que se inició tras una denuncia por ruidos molestos.

La resolución judicial detallaba que el dueño del cine deberá "cesar inmediatamente los actos de polución sonora emitidos" desde el Movie Club Durazno y "adoptar en el término de diez días todas las medidas técnicamente idóneas y necesarias en para impedir la contaminación acústica".

"Esta resolución judicial nos deja atados de pies y manos. Vamos a cerrar", dijo entonces a Montevideo Portal Juan José Castelao, gerente general del cine, al explicar su decisión de cerrar el comercio.

"Esto surge porque hay un vecino, lindero al local de la Sociedad Italiana de Durazno (que es donde está el cine) que hizo lo posible para que cerráramos. Y lo logró. Nunca tuvimos una denuncia por ruidos molestos y, si te fijás en nuestro Facebook, tenemos gran adhesión en la gente", apuntó entonces.

En febrero de este año, los dueños del cine anunciaron su reapertura tras "superar los inconvenientes" generados el año pasado, según informó El Acontecer. Sin embargo, el 20 de febrero volvieron a cerrar por los mismos motivos, según explicaron a través de Facebook. Una inspección de la intendencia de Durazno reveló que los volúmenes medidos en el domicilio de los vecinos excedían la normativa

La secuela

Sin embargo, la familia de vecinos que inició la demanda decidió hablar públicamente ahora para dar su versión de los hechos.

"Nosotros ante eventos que entendimos vulneraban derechos fundamentales tratamos primero de componerlos amigablemente con quien entendíamos los vulneraban; luego de gestiones que resultaron infructíferas, concurrimos a quien debe controlar la violación de normas de convivencia que están escritas y nos protegen a todos por igual", aseguraron en un comunicado.

"Por último, no habiendo logrado respuesta, recurrimos a la Justicia, que con todas las garantías para las partes, arribó a una sentencia que determinaba que nuestra circunstancial contraparte debía cumplir", prosigue.

Corren créditos

Luego citan la sentencia, que señala que el incumplimiento de los dueños del cine "se ha perpetuado" ante la "actuación desatenta" de la intendencia.

La resolución establecía una imposición de 25 (veinticinco) Unidades Reajustables por cada día de incumplimiento de las medidas , además de obligar a la intendencia de Durazno a controlar la situación, algo que no había cumplido hasta el momento. 

"No nos consta la realización de las obras que manifiestan en la prensa realizaron en el emprendimiento que genera ruidos molestos, siendo que además en medición realizada un día después de la reinauguración dio valores muy superiores a los permitidos", señalan los vecinos, que agregaron los estudios de medición.

Las mediciones fueron realizadas en la habitación más cercana al emprendimiento, lejos de todo ruido exterior. Según el documento al que accedió Montevideo Portal, se registraron 62 decibeles en la vivienda, cuando el decreto establece que de 22 a 06 el máximo debe ser de 35 y de 06 a 22, de 45 decibeles.

Tras la inspección de la intendencia, se otorgó un plazo de "tres días hábiles y perentorios a los efectos de que se presente un informe técnico donde se certifique, con carácter de declaración jurada, que la construcción existente cumple con la normativa en lo que refiere a la aislación acústica, que evite contaminación sonora a terceros, bajo apercibimiento de clausura", además de señalar que "se está ante un reiterado incumplimiento de la normativa vigente y aplicable en materia de ruidos molestos".

Los dueños del cine optaron por cerrar nuevamente las instalaciones. Los vecinos aseguran que habiendo vencido el plazo "no se habría cumplido con lo solicitado por la autoridad municipal".

Vivir en un cine

Andrea, una de las vecinas que inició la demanda, contó a Montevideo Portal que como familia saben "lo importante que es culturalmente el cine". "Nosotros asistimos al cine, pero se sentía de tal modo que parecía que transmitían desde el dormitorio", apuntó.

"No pedimos ni queremos que se cerrara, sino que se cumplieran las normas", agregó, aclarando que los problemas comenzaron a ocasionarse cuando se instaló el nuevo sistema de sonido, algo que los vecinos advirtieron a los dueños por anticipado.

Su padre comenzó a tener trastornos de sueño (Andrea dice que en ocasiones las proyecciones terminaban muy tarde y comenzaban temprano con la asistencia de las escuelas), uno de los motivos que los llevaron al largo periplo judicial que se inició con un recurso de amparo y culminó en la sentencia. "No ha sido fácil; tuvimos que hacer mucha cosa, gastar dinero, tiempo, pero considero como ciudadanos que nuestros derechos deben valer. Los derechos al esparcimiento son importantes, pero no cuando se vulneran los derechos de otros", dijo.

"El espíritu nuestro fue encontrar una solución para que el cine pudiera emitir sus funciones con lo que se necesita, una aislación acústica", insistió.

"Nos obligan a hacer cosas que no están detalladas. Nosotros no la vamos a hacer, porque ya invertimos 70.000 dólares en estos años. Vamos a buscar otro espacio y seguir con esto en otro lugar", había dicho Castelao en octubre a Montevideo Portal.

La visión de Andrea es otra. "Entendemos que nuestra sociedad necesita más empatía, es decir, que nos pongamos en el lugar del otro y tener claro que para todos existe la misma ley y la Justicia que nos ampara", concluye.

Dijo a Montevideo Portal que si bien el probable traslado del cine  solucionará los problemas de ruido, la familia quedó expuesta en una ciudad chica como Durazno debido a que "se distorsionó la información".


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