El Ejército Nacional rindió en las últimas horas homenaje a los soldados que perdieron la vida y a quienes resultaron heridos en la tragedia ocurrida el 10 de junio de 1961 en el arroyo Yacuy, en el límite entre los departamentos de Salto y Artigas.
Según informó el periódico sanducero El Telégrafo, el acto se realizó junto al monolito ubicado sobre la ruta 3, en el lugar donde ocurrió el siniestro, donde cada año se recuerda a los efectivos que integraban un convoy militar que regresaba de cumplir tareas de vigilancia fronteriza y combate al contrabando en el norte del país.
El Telégrafo
La tragedia
En las páginas de la revista Caras & Caretas, el historiador Leonardo Borges publicó en el año 2017 una detallada crónica de la tragedia, en la que recoge datos y declaraciones de los involucrados en la prensa de la época
De acuerdo con el texto de Borges, tras permanecer tres meses destacados en la frontera artiguense, los soldados del Batallón de Infantería N.º 8 de Paysandú emprendieron el regreso a su departamento el sábado 10 de junio de 1961. El traslado debía realizarse por ferrocarril, pero una huelga de funcionarios de AFE obligó a modificar los planes.
La columna partió desde Artigas bajo el mando del capitán Otto Gilomén y estaba integrada por cinco camiones con remolques pertenecientes al Batallón de Infantería N.º 13 de Montevideo. Otros vehículos se sumaron desde Bella Unión, transportando entre 22 y 25 soldados cada uno.
Cerraba la marcha el camión “recuperador”, el único que no arrastraba remolque, ya que su función era “conducir repuestos, un guinche y otros implementos”, según relató años después el entonces teniente Alberto Quintana.
La caravana avanzaba sin inconvenientes hasta que uno de los camiones sufrió una avería mecánica, una “rotura en la junta de aceite”. Ante la imposibilidad de repararlo en el lugar, se decidió remolcarlo utilizando el camión “recuperador”. Ambos vehículos quedaron unidos por “una maroma de acero, muy sólida, de entre 2,50 y 3 metros de longitud”.
Sobre las 12:30 horas, mientras los primeros vehículos ya habían atravesado el puente sobre el arroyo Yacuy, el camión averiado intentó cruzarlo. El curso de agua se encontraba crecido debido a las intensas lluvias registradas en aquellos días.
Según los testimonios recogidos por la prensa de la época, el vehículo circulaba a menos de diez kilómetros por hora cuando un bache hizo “chicotear violentamente” el remolque. El movimiento descontroló al camión, que se corrió hacia el borde del puente.
“La repentina torción rompió la maroma que lo ataba al camión guía y lo precipitó en las aguas”, relataron los testigos, según consignó Borges.
En su caída, el camión y el remolque derribaron ocho pilastras del puente. Algunos soldados lograron sujetarse de la estructura, mientras otros fueron arrastrados junto a los vehículos hacia el arroyo.
El alférez Kuster, que viajaba en el camión “recuperador”, sintió el tirón provocado por la rotura de la maroma, ordenó detener la marcha y se lanzó al agua, junto a otros efectivos, para intentar rescatar a sus compañeros.
Catorce militares lograron sobrevivir, pero diez perdieron la vida: nueve pertenecientes al Batallón N.º 8 de Paysandú y uno al Batallón N.º 13 de Montevideo, quien conducía el camión accidentado.
Los fallecidos fueron el alférez Eduardo Barbato, de 21 años; los sargentos Julio Leónidas Benítez, Filomeno Acosta y Wilton Ramos; El cabo Miguel Ángel Casas; y los soldados Julio Cazziz Puyol, Benjamín Da Costa, Ramón Perochena, Beltrán Leyes Fagúndez y Teófilo Dutra.
Un episodio que conmovió al país
La tragedia ocupó las portadas de numerosos medios de Montevideo y del interior y movilizó a toda la sociedad sanducera. Se organizaron campañas de apoyo para los familiares de las víctimas mientras continuaban las tareas de búsqueda en el arroyo.
Con el paso de los días llegaron autoridades militares de alto rango, entre ellas el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, general Hugo Tiribocchi. También fue necesario trasladar desde Montevideo equipamiento especial de Bomberos para colaborar en la localización de los cuerpos.
El último de los fallecidos fue hallado el 25 de junio de 1961.
Al cumplirse el primer aniversario de la tragedia se realizó un homenaje en el Batallón N.º 8 con la presencia de autoridades militares y civiles. Ese mismo día fue inaugurado el monolito recordatorio en el arroyo Yacuy, donde desde entonces se honra la memoria de los soldados caídos, no en combate, sino en cumplimiento de su deber.