Locales

Una historia violenta

Dueña de la peluquería: "Él empezó a tomar dimensión de lo que había hecho"

La propietaria del comercio donde se produjo la toma de rehenes explicó cómo se vivió la situación y cómo colaboró para que no ocurriera una tragedia.
11.01.2019 08:50
2019-01-11T08:50:00

El hombre que este jueves ingresó armado a una peluquería en Soca y Charrúa accedió a entregarse a la Policía, tras varias horas de negociación con los efectivos.

El sujeto amenazó con matar a su ex pareja, que trabaja en el comercio, y también a las demás personas que se encontraban en el lugar (trabajadoras y clientes).

Las autoridades destacaron el trabajo del negociador, que dialogó con el hombre durante cuatro horas y logró la liberación de un par de rehenes en un primer momento, y posteriormente la entrega del sujeto.

Esta mañana, la dueña del comercio, Mónica Fernández, dijo que el secuestrador "necesita que lo ayuden a curarse", en relación a su conducta violenta y posesiva con su pareja.

Narró a Desayunos Informales (Canal 12) que demostró mucha inestabilidad durante las primeras horas del incidente. "Él subía y bajaba. Gritaba, le pegaba al mostrador, de repente bajaba. Esperé a que hubiera estabilidad por varios minutos para hablar con él", comentó.

Esta mañana, el psicólogo criminal Gustavo Álvarez destaco en charla con el mismo canal la importancia que tuve la dueña del comercio para ayudar a que el hombre depusiera su actitud, ya que logró minimizar el riesgo y "tuvo un manejo muy bueno de la situación, siguiendo determinados patrones básicos para la negociación y esperando el momento oportuno para acercarse".

Fernández narró que ella siguió de cerca la separación de la pareja, pero no tenía clara "la gravedad de la enfermedad de él". Explicó que según la familia se trata de un paciente medicado. "Yo hablé con los padres de él y les pedí que trataran de internarlo porque estaba inestable. Él no quería ir por sus propios medios, pero consideré que tenían que llamar a alguien", apuntó.

El propio imputado planteaba "que tenía una voz en la cabeza y sentía que tenía dos personas y que había momentos en que podía controlarla y otras que no". "Luego de que pasó todo este evento violento, quedó sentado en el piso mirando a todos y pidiendo perdón, diciendo que no nos iba a hacer nada y que estaba ahí porque tenía miedo de que lo mataran", prosiguió.

Contó que las personas que estaban en el lugar conversaron con él y el sujeto de a poco "empezó a tomar dimensión de lo que había hecho, que se había arruinado la vida, que tenía miedo que lo mataran en la cárcel". "Él entró pensando en matarse ahí adentro, pero se dio cuenta de dónde estaba. Lo que paso luego de los momentos críticos fue muy emotivo para todos", dijo Fernández, que agregó: "Agradecemos mucho haber salido vivos".

 


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