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Política

Qué pasó ayer

Documento interno del FA inicia proceso de autocrítica: errores de gobierno y de campaña

“Apreciados compañeros y compañeras no registraron que ejercer un cargo público es una responsabilidad de primer orden”, dice el escrito.

06.10.2020 13:15

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2020-10-06T13:15:00-03:00
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Montevideo Portal

El Frente Amplio (FA) elaboró un documento titulado "Balance, evaluación, crítica, autocrítica y perspectivas" cuyo objetivo es reflejar el proceso de reflexión tras la derrota sufrida en los últimos comicios nacionales.

Se trata de un "documento disparador de la reflexión interna", que por tanto "no es un documento oficial del FA". En este sentido, los autores aseguran que "no compromete la opinión de los integrantes de la Comisión, ya que solo cumple el rol de ordenar la discusión".

El documento al que accedió Montevideo Portal fue divulgado más temprano por los diarios El País y El Observador. En la primera parte del escrito se analiza la coyuntura internacional y regional y allí se afirma que "el análisis de lo ocurrido en las elecciones de 2019 no se puede separar de un análisis más global; no solo nacional, sino regional y mundial".

"Nadie es una burbuja aislada en este mundo y creer que solo efectos nacionales determinan las consecuencias de lo que pasa en nuestro país sería un profundo error", apunta el documento.

"El contexto internacional de la primera década del siglo XXI muestra una fuerte modificación estructural que configura un nuevo escenario global: la hegemonía norteamericana en lo militar y comunicacional, que por nada del mundo está dispuesto a perder, y una multipolaridad asimétrica en lo económico y comercial que lo interpela, pero que a la vez le es funcional a ella", indica el escrito.

"América Latina, el continente más desigual del mundo, que posee las principales reservas de recursos naturales del planeta cuya explotación es imprescindible para las trasnacionales, empieza a ser un territorio en disputa, en que EEUU con sus prácticas imperialistas no acepta que nadie cuestione su hegemonía en esta parte del planeta", añade el escrito.

En este contexto, se afirma en el documento que "la experiencia progresista que se vivió en los primeros años del siglo XXI, luego de todas las experiencias ultraliberales que terminaron con fracasos rotundos, hizo que los pueblos en Latinoamérica revaloraran el papel del Estado como regulador y confió a fuerzas de izquierda, con todos los matices y experiencias variadas que las caracterizaron, el ejercicio del gobierno en muchos de sus países".

En el escrito interno del FA se señaló que "más allá de las experiencias diversas, los gobiernos progresistas y de izquierda y la lucha de nuestros pueblos democratizaron América Latina y la hicieron sin duda más justa". Pero "la incapacidad para avanzar en las reformas estructurales imprescindibles, de generar niveles de unidad y organización popular" son algunas de las causas que "explican el reflujo provocado por la contraofensiva de la derecha, encabezado por el imperialismo norteamericano, a lo largo y ancho de toda la región".

El FA entiende que "la contraofensiva conservadora y el triunfo o ascenso de la derecha en esta parte del mundo durante los últimos años traerá menos igualdad, menos libertad y por lo tanto, menos democracia".

En el documento, que funcionará como disparador de un proceso de autocrítica dentro del FA, se indica que "el regreso de la derecha" se ha hecho usando estrategias para desprestigiar a los movimientos populares, acusando de corrupción masivamente, judicializando la política para enlodar figuras de enorme prestigio popular, prohibiéndoles comparecer a los actos eleccionarios o aplicando los 'impeachment' como forma de tirar abajo los gobiernos progresistas" y que de esos casos "abundan los ejemplos".

"Sería un error pensar que Uruguay está fuera de esos parámetros. Los sectores conservadores aplicaron en nuestro país muchas de esas herramientas, adecuadas al medio local, para desprestigiar a los sectores sociales organizados, así como a los grupos progresistas y de izquierda nucleados en el Frente Amplio. Cuando se repasan estos quince años, y especialmente el último período, se puede ver claramente cómo una y otra vez deformaban la realidad e insistían en desprestigiar a los sectores populares, al gobierno y al propio Frente Amplio", señala el informe.

Autocrítica

En el plano local, el FA entiende que desde 2004, si bien fue manteniendo el gobierno nacional y la mayoría parlamentaria, iba perdiendo caudal electoral, lo que se confirmó definitivamente en 2019. "No se mantuvo con los aliados ni se tejió con los nuevos actores una alianza para defender los logros alcanzados".

"No fuimos capaces de crear conciencia social en un grado suficiente como para que la gente se apropiara de los logros alcanzados y tampoco supimos ayudar a crear conciencia de que esos logros estaban fuertemente vinculados a las políticas públicas que emergían de un proyecto de país diferente. Además de los triunfos electorales, los éxitos económicos, la agenda de derechos implementada como en ningún otro país latinoamericano, las mejoras en la calidad de vida, las prestaciones de salud en muchos casos a rango del primer mundo, fueron generando un nivel de omnipotencia en nuestra fuerza política, que nos hizo creer que solos todo lo podíamos. Teníamos las mayorías parlamentarias y entonces la discusión se volvió puertas adentro. Las alianzas políticas se descuidaron porque el FA era imparable, y las alianzas sociales no se alimentaron porque por momentos nosotros creíamos saber más de las reivindicaciones o problemas que tenían los actores sociales que ellos mismos. En definitiva, perdimos pie en nuestra base electoral, pero sobre todo nos alejamos de la base social que permitió el triunfo en 2004", se apunta en el escrito.

Entre diversos aspectos mencionados que refieren al período comprendido entre 2005 y 2020, que en parte se entienden como causas de la derrota en 2019, el FA expresa que hay "aspectos de principios" que deberían considerarse. "En algunas circunstancias apreciados compañeros y compañeras no registraron que ejercer un cargo público es una responsabilidad de primer orden. Cuando algún frentista se apartó de ese camino, las más de las veces nuestra reacción fue defender al compañero a rajatabla o aceptar de plano, como buena, su versión. Aunque tuviera razón, no se sopesó políticamente que, de permanecer en la función que desempeñaba, erosionaba la visión que muchas personas podían hacerse de nuestra fuerza política".

"Sería muy importante que, en el futuro, frente a circunstancias de ese tipo, exista una valoración política que permita contemplar tanto la honorabilidad del compañero o compañera como la visión que de sus valores éticos el FA proyecta en el conjunto de la sociedad. Esa valoración política debe poner al FA por encima de todo", continúa la autocrítica.

"Muchas veces se trata de una línea muy delgada, porque tampoco se puede aceptar que mediante calumnias o mentiras se erosione el buen proceder de servidores públicos ejemplares como son la enorme mayoría de nuestros compañeros y compañeras. Pero tampoco puede quedar todo en manos de nuestro Tribunal de Conducta Política y que sea este, con la rectitud que lo ha caracterizado siempre, quien tome las decisiones para salir de situaciones políticamente inexplicables".

Por otro lado, se entiende que "a la sociedad se la escuchó mal en reiteradas oportunidades", lo que provocó que "en más de una ocasión el gobierno quedara aislado y nuestra fuerza política inmovilizada".

También se afirma que "no siempre" se comunicaron bien "los logros" alcanzados: "Muchas veces la noticia era más el pequeño error que los grandes aciertos. Errores que naturalmente se amplificaron una y otra vez. Pero cargar la derrota a que los medios amplificaban nuestras debilidades sería un acto de autocomplacencia, ya que en estas mismas circunstancias habíamos ganado, con la gente acompañándonos, otras tres veces. En esta instancia la gente no se empoderó de los logros alcanzados y, ahí sí, los medios hegemónicos horadaron los respaldos ciudadanos".

En cuanto a la campaña electoral, se señala que es necesario reconocer que "además de la dificultad para admitir que arrancábamos en el punto más bajo de apoyo ciudadano en los últimos 15 años, los primeros pasos luego de dirimirse la interna -como el manejo público en la conformación de la formula, por nombrar uno- no fueron los más adecuados". Estos factores "hicieron perder un tiempo valiosísimo tanto para crecer hacia octubre como para lograr la heroica remontada en noviembre".

Sobre el final del texto se plantean en forma de síntesis "tres tareas claves" que el FA debe encarar: "a) acompañar y encauzar la resistencia y las protestas -siempre en forma pacífica- del pueblo uruguayo contra el proyecto neoliberal y restaurador; b) preparar la nueva era progresista de cara al año 2024, con un programa amplio que convoque a variados sectores políticos, sociales y culturales; c) generar conciencia política, social y cultural de los avances de igualdad que se obtuvieron, a nivel de todos los uruguayos, para la consolidación y permanencia de los mismos".

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