Este lunes, en oportunidad de conmemorarse los 30 años del desembarco argentino en Malvinas, y en recuerdo del Día del Veterano y de los Caídos en la guerra, la presidenta argentina Cristina Fernández inauguró un monumento en la ciudad de Ushuaia, y pronunció un discurso que fue transmitido por cadena nacional.

En su intervención, Fernández hizo un "reconocimiento a los jóvenes que marcharon a las islas sin preparación y sin los pertrechos suficientes" para enfrentar una guerra, pero sí con valentía, porque "valientes son los que avanzan aún con miedo".

La presidenta argentina dijo que su gobierno, a través de la divulgación del informe Rattenbach y otros actos, está empeñado en conocer la verdad de los hechos, "verdades hechas de gestos heroicos, pero también de cobardías e injusticias inéditas". También se refirió a las recientes declaraciones del primer ministro británico, Davis Cameron, que, en las últimas horas, dijo que Argentina quiso, en 1982, "robar" la libertad de los kelpers (habitantes de las Malvinas). Fernández recordó que, en ese entonces, en todo el país "había presos, no había libertad, había campos de concentración", y apuntó que los justificativos del Reino Unido para seguir en las islas son "cada día más absurdos e inverosímiles".
Además, indicó que "por decisión del ex presidente Néstor Kirchner y de esta presidenta, la política de Derechos Humanos se convirtió en uno de los pilares del Estado".

Más adelante, Fernández informó que el viernes pasado dirigió una carta al titular de la Cruz Roja Internacional, "para que interceda ante el Reino Unido a fin de identificar a los hombres, argentinos e ingleses, que todavía no fueron identificados, para que cada madre tenga una tumba en la que llorar".

La presidenta argentina opinó que, en el ámbito de las Naciones Unidas, existen "resoluciones de primera y de segunda"; las "de primera" son las que toman "los que se sientan en el Consejo de Seguridad y ejercen el derecho a veto", y "las de segunda son las que fueron votadas en la Asamblea General y en el Comité de Descolonización se siguen incumpliendo". Fernández reiteró su pedido de "justicia para nuestra región" y agradeció la presencia de representantes de todos los países que integran la Unasur. "Queremos una zona desmilitarizada, no queremos tambores de guerra ni cascos de guerra. Los únicos cascos que queremos son los de los trabajadores; queremos que haya trabajo para que haya inclusión", apuntó la mandataria.

Finalmente, Fernández pidió por la desaparición de los enclaves coloniales (recordó que, en el mundo entero, quedan 16, y 10 de ellos están en poder de los británicos) y pidió un "diálogo entra ambos países para discutir la cuestión de soberanía respetando el interés de los isleños, tal cual reza la resolución de las Naciones Unidas. Esta historia", subrayó, "no empezó hace 30 años; esta historia el año que viene cumple 180 años de usurpación".