La Justicia de Durazno celebró este lunes una audiencia por la muerte del joven Lucas Pedrozo, quien padecía esquizofrenia y terminó muerto luego de que un efectivo policial le diera varios golpes.
Pedrozo, de 24 años, solía tener episodios de alteración que hacía imposible que su entorno pudiera controlarlo. Ante esto, la propia familia llamaba a la Policía para que les diera ayuda y así se llevara a un centro asistencial, donde los médicos le proporcionaban los calmantes necesarios para evitar males mayores.
El mayo del año pasado, la historia se repitió pero cuando los efectivos llegaron, notaron que Pedrozo llevaba algo en sus manos por lo que respondieron intentando reducirlo. En ese marco, se dio un forcejeo que llevó a que las autoridades debieran golpearlo para contener la situación, lo que terminó finalmente con la muerte del joven.
La Fiscalía buscaba, en la audiencia de este lunes, imputar al policía que había sido acusado de asesinato por parte de los familiares de Pedrozo. El abogado del Sindicato Único de Policías del Uruguay (SUPU), Juan Raúl Williman, indicó que existían varias razones para evitar que se formalizara la investigación en contra del efectivo.
Si bien evitar una imputación es difícil pero el juez en primera instancia dio lugar a esa determinación, por lo que ahora la Fiscalía apeló y ahora será el Tribunal de Apelaciones quien decida si avala o no la determinación del juez.
Entre los elementos, las grabaciones de las cámaras GoPro muestran que el policía actuó conforme al derecho que lo avala sin violar ninguna garantía en el procedimiento que suelen llevar las autoridades en campo.