Daniela Cabral, viuda de Gustavo Basso, declaró el 31 de julio de 2026 ante la Fiscalía Letrada de Lavado de Activos, a cargo del fiscal Enrique Rodríguez, en el marco de la investigación sobre el caso Conexión Ganadera.
La audiencia se extendió desde las 14:51 hasta las 17:30 y abarcó tres temas: un cheque librado a nombre de Carlos Alberto Treglia, una prenda de animales con el Banco República y la operativa de la firma Don Coraje, tomadora de ganado del fondo ganadero fundado por el difunto Basso y Pablo Carrasco junto a Ana Iewdiukow.
El cheque y el intento de honrarlo
El primer bloque de la declaración giró en torno a un cheque diferido por US$ 253.160,48 librado el 22 de julio de 2024 con vencimiento el 20 de enero de 2025, firmado por Gustavo Basso contra una cuenta en Scotiabank. Basso falleció antes de la fecha del vencimiento.
El 4 de diciembre de 2024, el banco envió un correo informando que, por aplicación del artículo 75 de la Ley 14412, los cheques diferidos cuyo librador hubiera fallecido antes de la fecha de presentación se rigen por las disposiciones aplicables a los vales y no pueden ser pagados por el banco al vencimiento.
Cabral declaró que, al recibir ese correo, comenzó a rastrear a las personas que tuvieran cheques diferidos con vencimiento posterior al fallecimiento de su esposo. “No conocía al señor Treglia”, dijo. “Conseguí su número, lo llamé personalmente, le expliqué la situación y le ofrecí ir a cambiarle el cheque”, añadió, según los audios a los que accedió Montevideo Portal.
El 27 de enero de 2025, se presentó en el domicilio de Treglia y le entregó un cheque del día por el mismo monto, esta vez librado contra una cuenta del banco HSBC.
Según declaró, ella estaba autorizada a librar cheques contra esa cuenta desde antes del fallecimiento de Basso por razones operativas. También dijo que el día anterior al libramiento depositaron fondos para cubrir el monto. Sin embargo, cuando Treglia presentó el cheque al cobro, fue rechazado con la constancia de firma no autorizada. Cabral dijo desconocer por qué el banco usó esa leyenda y no la de “cuenta cerrada”.
El 28 de enero de 2025, Cabral recibió un correo del HSBC informando el cierre de la cuenta en un plazo de tres días hábiles. La entidad aclaró que atendería cheques librados con anterioridad al cierre, pero no los posteriores. Cabral reconoció que cuando recibió ese correo ya había entregado el cheque a Treglia. “Me arrepentí”, dijo. “Le dije que de alguna manera lo íbamos a solucionar”, recordó.
También admitió haber pagado US$ 50.000 a Treglia, aunque no recordó el mecanismo exacto. “Traté de obrar con buena fe. Cosa de la que me arrepiento, porque si hubiera sido asesorada correctamente, no tendría que haber hecho nada de todo eso”, declaró.
La defensa aportó que al menos ocho cheques correlativos librados en fechas similares sí fueron pagados por el HSBC. El fiscal señaló que Treglia había presentado denuncia por estos hechos, representado por el doctor Juan Fagundez, quien estuvo presente al inicio de la audiencia.
Don Coraje: 136 contratos, US$ 12,7 millones y ninguna pregunta
El segundo tramo de la audiencia fue el más extenso. El fiscal informó que Cabral figura como tomadora en 136 contratos de Conexión Ganadera, por un total de US$ 12.771.647, firmados durante 2023 y 2024 bajo la denominación Don Coraje.
Cabral explicó que Don Coraje era el nombre con el que su esposo manejaba ganado a pastoreo desde antes de que se conocieran, y que el campo de Goñi, en Florida, lleva ese nombre. Sobre cómo terminó siendo tomadora en los contratos, declaró: “Mi esposo me dijo que iba a ser tomador de ganado y que iba a poner en los contratos él como firmante por Conexión Ganadera, y yo como tomadora por Don Coraje”. Ante la pregunta de si le consultó el motivo, respondió: “No. Ojalá se lo hubiera dicho”.
El fiscal le preguntó si, al firmar, notaba el volumen de contratos, la cantidad de animales o el dinero involucrado. “No”, respondió Cabral. Tampoco leyó ninguno de los contratos. “¿Sabía cuáles eran sus obligaciones como tomadora?”, preguntó el fiscal. "No. Sabía que el tomador tiene que cuidar el ganado y que se supone que tiene que tener, pero...", respondió. “¿Cuándo se enteró de que no los tenía?”, repreguntó Rodríguez y Cabral acotó: “Cuando explotó todo esto de Conexión Ganadera”.
Entre los 136 contratos hay 30 de bono ganadero y pool ganadero por un total de US$ 2.668.142,57. En esas modalidades, los animales quedan a nombre del inversor. Cabral dijo no saber eso, no saber dónde están esos animales y no haberlo averiguado.
En la gran mayoría de los contratos se indica el campo de Goñi, de 374 hectáreas, como el lugar de pastoreo. El fiscal preguntó si alguna vez vio veinte mil animales en ese predio. “No”, respondió. “¿Y cuando firmaba y veía esa cantidad, no le preguntó a su esposo dónde iban si Goñi no alcanzaba?”. “No le pregunté”, dijo Cabral. Una inspección realizada el 9 de octubre de 2025 por el ministerio encontró solo 317 animales en el campo. “¿Le llama la atención?”, preguntó el fiscal. “Sí, ahora que usted me lo dice, sí”, consideró Cabral.
El fiscal también señaló que las declaraciones juradas de Don Coraje registraban animales en 2021, pero no en 2022, 2023 ni 2024, justamente los años en que se firmaron los contratos con Cabral como tomadora. Ella dijo no saber la razón.
Números de Docose irregulares y firmas no reconocidas
El fiscal mostró irregularidades en los números de Dicose consignados en los contratos. Cuatro de ellos no corresponden a Don Coraje: dos pertenecen a Hernandarias, con campos en Artigas; un tercero, también de Hernandarias, en Paysandú; y un cuarto pertenece a Gladenur, empresa vinculada a operativas de venta de ganado al exterior por barco. Ante cada caso, Cabral respondió que no lo sabía.
“Yo estoy ocupando una silla de alguien que tendría que venir a responder acá, que no está”, declaró. Y agregó: “Reconozco que fue un error, pero bueno”.
Rodríguez mostró además cuatro contratos con firmas que Cabral no reconoció como propias. Ante la pregunta de quién le llevaba los contratos para firmar, respondió: “No había un solo funcionario. De repente me llamaban y me decían: 'Dejamos cuatro o cinco contratos, Dani, para que firmes.' Al otro día los firmaba. Podía ser la chica que me ayudaba con los pagos y los cheques”. Negó haber pedido a sus hijas que firmaran en su lugar.