En las últimas horas, la ciudad de Melo fue escenario de una controversia que copó las redes sociales.
La involuntaria protagonista de la noticia era Clara Cheveste, una niña no vidente que este año comenzará su etapa de educación secundaria.
Tal como informáramos, la familia hizo pública una carta en la que denunciaba que un colegio privado de la ciudad había rechazado la inscripción de Clara, alegando que no tenía condiciones para admitirla.
El caso tomó estado público luego de una publicación realizada por el periodista local Sebastián Cheveste, hermano de la estudiante, quien expuso la inquietud familiar por lo ocurrido.
Luego, medios melenses como La Red Independiente y El Mirador Arachán se hicieron eco de la situación, que pronto trascendió las fronteras de Cerro Largo.
Sonia, la madre de la alumna, dijo ayer a Montevideo Portal que en las últimas semanas llevó "toda la documentación" al colegio y también redactó un documento en el que detallaba algunas particularidades que se deben contemplar en el día a día de su hija.
“Si bien yo sabía que la posibilidad no era un sí, la realidad es que en todo momento dieron señales positivas, por lo que pensamos que iba a entrar. A raíz de esto, además, dejé de contactar a otros colegios”, expresó.
Sin embargo, a la hora de decidir le comunicaron que Clara no podría formar parte del alumnado del colegio a entender de las autoridades de la institución y bajo el argumento de que no “estaban preparados”.
“Nosotros lo tomamos como discriminación. Primero, porque nunca me dijeron que no estaban preparados, sino que precisaban información para tener claro que pudieran educar a la niña. Además, en lo humano, no me parece lo mejor sobre todo cuando faltan pocas semanas para empezar las clases”, sostuvo.
Caso resuelto
Al igual que las disputas imperiales entre España y Portugal en el siglo XV, o el conato bélico sostenido por Argentina y Chile en 1978, la situación de Clara Cheveste se solucionó a través de la mediación de la Iglesia Católica.
En las últimas horas tomó cartas en el asunto el sacerdote Pablo Jourdan, obispo de Melo. El clérigo conoce a la familia Cheveste desde hace años, dado que Clara cursó primaria en un colegio primario religioso de la ciudad.
Según informaron los medios antes citados, Jourdan se comunicó personalmente con la madre de la joven, reconoció que la decisión adoptada había sido un error y transmitió que la institución educativa “está abierta a todos”. Tras ese contacto, la resolución de no admitir a la estudiante fue dejada sin efecto.
“¡Final Feliz!”, publicó en redes sociales el Mirador Arachán, medio que también compartió una reflexión sobre el caso.
“Esta historia deja una enseñanza para Melo: la inclusión no es discurso, es acción. Y cuando la comunidad se involucra, las respuestas aparecen”.