Gabriel Popovits, que es árbitro asistente en el fútbol uruguayo, tiene derecho a ser envidiado por la inmensa mayoría de los hombres: está casado con una mujer que nunca le pedirá que le explique la ley del offside.

Comentario machista al margen, lo cierto es que esa mujer, que se llama Claudia Umpiérrez, es, además de abogada y funcionaria del Banco de Seguros del Estado, "árbitra" de la primera división del fútbol uruguayo. El milagro se produjo el 4 de setiembre del año pasado, en un partido entre River Plate y Boston River que hizo historia por ese detalle: fue arbitrado por una mujer, por primera vez en la máxima categoría de la AUF. Había un antecedente, pero parcial, el de Laura Geymonat, que fue "árbitra asistente" o, como se decía antes, juez de línea en la década pasada, pero que una mujer entrara a la cancha con la pelota bajo el brazo y fuera la dueña del silbato y las tarjetas, jamás de los jamases. 

Claudia lleva cinco partidos arbitrados en Primera, pero hace 14 años que es "jueza" en la AUF. Dice que las que gritan más fuerte y feo son las damas, aunque advierte últimamente -por el testimonio de amigas que van a verla actuar- que también están las que la defienden cuando algún caballero se zarpa. Ellos la mandan a lavar platos, faltaba más, o a aprender las reglas, aunque seguramente nunca las leyeron. No falta el calentón que le grita "burra" o "no sabés nada", pero tampoco el canchero que cuando ella saca su lapicera para anotar una tarjeta amarilla le canta su número de teléfono.

La jueza se divierte con esas cosas, que son parte de su momento de gloria, ese que está viviendo y por el que trabajó, se entusiasmó y se amargó durante unos cuantos años. Algo debe tener el referato para que muchos hombres y cada vez más mujeres en todas partes dediquen buenas dosis de tiempo y esfuerzo a una actividad que la mayor recompensa que ofrece es pasar desapercibido.  

A la vuelta de una jornada laboral en el BSE y antes de sumergirse en los requerimientos de su hija de 3 años, que clama "¡penal!" frente al televisor cuando hay partido, Claudia Umpiérrez contó acerca de esta nueva experiencia, que es la de vivir con siete cámaras de televisión buscándole el error.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

 

1) Además de ser árbitra profesional, trabajás en el Banco de Seguros y ejercés libremente la abogacía. ¿Te da el tiempo para todo?

Y, a veces necesito que el día tenga más horas. Ahora estoy derivando trabajo con alguna colega y si no, no asumo tanto trabajo externo. Desde que vine a Montevideo a estudiar Abogacía siempre trabajé, excepto un año en que mis padres se hacían cargo de mis estudios. Se les complicó con la crisis (de 2002) y ahí empecé a trabajar en una empresa de transporte, después en un laboratorio. Además hacía el curso de árbitro y después empecé a arbitrar, así que tenía mis ocho o nueve horitas de trabajo diario más el del fin de semana que era el arbitraje.

2) ¿Si pudieras vivirías del arbitraje?

Sí. Antes era obligatorio que el árbitro tuviera otra ocupación, después, con el tema de la crisis en la que mucha gente perdió su trabajo, eso se dejó de lado. Pero un árbitro no puede vivir solo del ingreso que tiene por esta profesión. En Europa sí, los árbitros son profesionales. Es otro fútbol, que genera otros niveles de ingresos.

3) Sos árbitra internacional en fútbol femenino y de primera categoría en el masculino.

Sí. Acá en Uruguay, nosotras hacemos las dos tareas: dirigimos fútbol masculino y femenino. En otros países las árbitras solo dirigen fútbol femenino, no les dan espacio en el fútbol masculino. Nosotras acá dirigimos uno u otro, la diferencia es que hacemos carrera internacional solo en el fútbol femenino. Hace un tiempo estuve en un curso en Miami y, conversando con Massimo Busacca, que es el jefe del Departamento de Arbitraje (de FIFA), comentó que si las mujeres pasábamos la prueba FIFA que le piden a los varones, nos podrían llegar a tener en cuenta. Es un sueño, pero también hay otras cosas que hay que tener en cuenta: más horas de entrenamiento, más exigencia física, es difícil. Tengo 34 años, si tuviera 20 quizás podría especular con esa posibilidad, hoy la veo lejana. Mi techo a nivel local era llegar a Primera División.

4) ¿Uruguay es una excepción, entonces, en que haya mujeres arbitrando a nivel masculino?

Hay países en los que cuesta. En Chile, por ejemplo, es excepcional que las chicas hagan fútbol masculino. Lo que pasa es que en otros países el fútbol femenino es muy profesional, entonces ellas se limitan a ese espacio porque está tan desarrollado como las divisiones formativas acá. En algunos países de la región hay mujeres dirigiendo a nivel masculino, pero no en primera división. En Brasil hay una chica que es asistente (juez de línea).

5) ¿Te cambió la vida el hecho de llegar al máximo nivel de arbitraje en Uruguay?

No sé si me cambió la vida, sí me generó otro tipo de responsabilidad. Antes decía: "hoy no tengo ganas de entrenar", y no entrenaba. Hoy no puedo decir eso. Pero tengo otra motivación: estoy donde quería estar. Me sacrifiqué, dejé de lado muchas cosas, hubo en el camino muchas piedras que fui sorteando y estoy donde quería estar. Ahora quiero demostrar que me lo gané y que puedo hacerlo bien. En ese sentido, me cuido más en las comidas, entreno dos veces (por semana) con profesores de AUF y tres veces con una profesora que me ayuda en la parte de potencia, eso que las mujeres tenemos genéticamente diferente al varón y que si no lo trabajás se nota mucho la diferencia. Hago curso de inglés, como hacía antes, trato de seguir perfeccionándome.

“Las mujeres se quejan menos, no protestan tanto. El hombre te protesta todo”

6) ¿Te sentís, a nivel físico, a la par de un árbitro varón?

Sí, me siento a la par. De hecho rindo las mismas pruebas físicas. Lo que me cuesta más es la parte de velocidad, soy más lenta que un hombre obviamente. Es en lo que siempre invierto para mejorar.

7) Has dicho que un cambio en el Colegio de Árbitros te permitió llegar a donde estás. ¿Tenías un tapón antes que atribuís al ser mujer?

Sí, tuve dos momentos. En 2008 ya estaba como desmotivada. En esta profesión empiezan un montón y arriba llegan muy pocos, y después que van pasando los años y ves que no avanzás, empezás a desmotivarte. Eso me pasó en 2008, hasta pensé en irme. Ahí estaba Ernesto Filippi y me dijo que siguiera un año más, que cambiaba la Comisión de Árbitros, porque esto es muy subjetivo: te puede gustar o no cómo dirige un árbitro. Entonces me quedé y subí a Tercera. Estuve un año allí y me dieron el escudo FIFA a partir de 2010. Ahí hice un quiebre porque empecé con la actividad internacional y le agarré otra vez el gustito. Después otra vez estuve desde 2010 a 2015 en Segunda y ahí tuve momentos difíciles. Me decían que dirigía muy bien pero "la parte física...". Siempre esa parte era como lo que trancaba. Tuve argumentos como que "el fútbol no está preparado para recibir mujeres" o devoluciones "arbitrás como un hombre"...

8) ¿Qué significa eso?

No sé... siempre que alguien me iba con eso me decía "¿me tengo que poner contenta?" (se ríe) Una cosa medio extraña. Pero sentía que me costaba un poco más, que tenía que demostrar más, superar las pruebas. En 2012 salvé la prueba de hombres y me dijeron "este año se te va a dar". Pero cuando llegó fin de año subieron tres y yo quedé cuarta. Y así me pasó un par de años: subían cinco, quedaba sexta; subían dos, quedaba tercera. Entonces en un momento empecé a sentir que no se iba a dar. En 2012 fue duro porque me había preparado mucho, había ido al mundial juvenil (femenino), estaba en mi mejor momento físico y sentía que era mi momento. Fue bastante desmotivante. También quería ser mamá, no quería seguir postergando. Cuando no subí lloré una semana de corrido, ¿cómo puede ser? me preguntaba. Pero, por suerte, el momento pasa. Y ahí hubo ese cambio de Comisión y eso a veces hace que un árbitro que no tenía muchas oportunidades las empiece a tener.

9) ¿Qué diferencias hay entre dirigir partidos de mujeres y de hombres?

Los hombres son mucho más técnicos. A nivel local, al menos, porque a nivel internacional es diferente. Pero a nivel local podés leer mejor un partido de hombres que uno de fútbol femenino.

10) Es más previsible.

Exacto. Uno puede pensar que un jugador tiene tres opciones de pase y se la va a tirar a éste, y en el fútbol femenino de repente pensás que la van a jugar a la derecha y te tirás para ese lado, pero la pifió y salió para otro. Pero también las mujeres se quejan menos, no protestan tanto. El hombre te permite trabajar menos, te protestan todo: desde un lateral en la mitad de la cancha hasta una falta al borde del área.

11) Me imagino que no te deben protestar a vos igual que a un hombre.

La verdad, me doy cuenta que me hablan diferente, pero también cuando a uno se le salta la cadena se olvida que soy mujer. A veces les pido: "dale, no me compliques el partido, colaborá, no me tires la hinchada encima" (se ríe). Y los jugadores se dan cuenta. Lo que les pido es que me dejen trabajar. La otra vez hablaba con uno, antes de arrancar el segundo tiempo, y le decía: "no me protestes más, porque te voy a tener que amonestar". Él se reía y me decía "está bien, estuve mal". Porque además, le decía, "es como que cada vez que vos agarrás la pelota yo esté: 'nueve... nueve... nueve... nueve', no te dejo concentrar en lo que hacés". Algunos lo entienden, otros no, hay 22 personalidades diferentes, una tiene que ser medio psicóloga en los partidos. Cuesta.

“A veces les pido: ‘dale, no me compliques el partido, colaborá, no me tires la hinchada encima’”

12) En un ambiente tan masculinizado, para ellos debe ser raro.

No sé... la verdad no puedo decir que haya visto nada extraño de parte de ellos. Tengo un recuerdo divino del primer partido que hice, Boston River - River Plate, muchos jugadores vinieron antes a saludarme, a desearme suerte, que me quedara tranquila, que ellos iban a colaborar. Ellos entienden, saben que era mi primer partido en primera división, y era además la primera mujer como árbitra central. Yo quería que pasara rápido, todo el mundo me decía "vos estarás deseando el primer partido", y yo decía: "no, deseo el segundo".

13) ¿Estabas muy nerviosa?

Quizás los primeros minutos, pero la verdad pude dirigir el partido como si no hubiera sido un

debut. Eso está bueno y se los agradecí también a los jugadores porque, si ellos quieren complicarte el partido, te lo complican.

14) ¿Hay quienes vienen de cancheros o galanes?

Sí, hay de todo. Me ha tocado alguno que se hizo el galán en alguna práctica y después mi esposo lo tuvo que poner en el lugar porque me llamó por teléfono... cosas normales, que no pasan solamente en el fútbol. Nos reímos también de esas cosas.

15) Ya que mencionás a tu esposo: los dos tienen la misma actividad pero tú tenés una exposición mucho mayor, porque sos la diferente. ¿Cómo maneja él eso?

Él es (árbitro) asistente internacional, viaja mucho. El apoyo del otro es fundamental, es un trabajo en equipo. Nunca nos tocó actuar juntos por ahora, pero nos entendemos cuando uno está mal porque le fue mal. Los fines de semana, uno vuelve de la cancha y el otro ya siente cuando el partido no salió como quería. Tenemos una nena de tres años y eso implica que ella requiere atención, por más que vos estés cansado o te haya ido mal. Él es el gran responsable de que yo haya podido alcanzar la primera división porque me ha apoyado siempre para que fuera a entrenar doble horario, o cuando tuve que viajar a Portugal con la nena de nueve meses, o cuando ella tenía un año que me fui al mundial durante 40 días.

“Yo no quiero ir a la cancha a que todo el mundo después, toda la semana, esté hablando de que no cobré un penal”

16)  ¿Qué distancia hay entre dirigir un partido de la B en Uruguay y uno de un mundial femenino, en tremendo estadio con miles de personas?

Es muy distinto, obviamente. En el mundial de Canadá, en el primer partido había 33.000 personas, nunca habíamos dirigido con tanta gente. Ni yo, ni la asistente uruguaya, Luciana Mascaraña, ni Loretto, de Chile. La verdad, piel de gallina. Después que empieza te olvidás, pero en la previa, cuando salimos a calentar, ver ese estadio con tanta gente... Y en cuartos de final fue récord de público: 55.000 personas. Era Canadá, el local, contra Inglaterra. En mi vida soñé que iba a dirigir un partido con esa cantidad de gente, ni el clásico a veces lleva tanta gente.

17) ¿Hay presiones en partidos de esas características del fútbol femenino?

No, la verdad que no. La presión que tenés es la que se pone uno por querer que las cosas salgan perfectas y es la misma que tenemos acá. Más allá de lo que digan los periodistas, los dirigentes, la gente, los árbitros nos equivocamos como todos. Yo no quiero ir a la cancha a que todo el mundo después, toda la semana, esté hablando de que no cobré un penal. Lamentablemente convivimos con el error, pero no lo queremos.

18) ¿Qué te gritan en la cancha?

De todo. Me piden el teléfono cuando saco alguna tarjeta (se ríe) o alguno me sopla su número.

19) ¿Eso hacen los hinchas o los jugadores?

Hinchas. Me ha pasado en las canchas chicas, donde se escucha mucho. De repente en las canchas grandes se pierde. Y después, la típica de mandarme a lavar los platos, seguro, o que las mujeres no podemos estar en el fútbol. Lo que me llama la atención es que las mujeres son las que más nos gritan. Aunque últimamente, lo bueno que me cuentan amigas o familiares que van a verme es que un hombre grita algo y alguna mujer le dice "eh, no seas desubicado, cómo vas a gritar eso". Hay una solidaridad de género importante (se ríe).

20) Los gritos de las mujeres ¿hacen referencia a tu condición de mujer o son los mismos que pueden ir dirigidos a un hombre?

Hay de todo. Generalmente te gritan el típico "gorda" o "fea", o "no te hagas la linda". El hombre te grita más "burra" o "no sabés nada", o te recuerdan las reglas.

21) Los hombres creemos que las mujeres no saben nada de fútbol.

La otra vez me invitaron a una charla y le pregunté a los varones que estaban presentes cuántos habían leído el reglamento. Obviamente, ninguno. Ni le vieron la tapa. Entonces se dio una discusión: ¿por qué dan por hecho que el hombre sabe las reglas y la mujer no? El fútbol es de los pocos deportes que se juega sin que nadie conozca las reglas: ni los jugadores, ni los técnicos, ni los periodistas, la mayoría nunca abrió el reglamento. Podemos aplicarlo bien o mal, pero seguro que los árbitros somos los únicos que conocemos el reglamento. Hubo cambios de reglas que son fundamentales y los jugadores no los conocen.

“Las mujeres te gritan el típico ‘gorda’ o ‘fea’, o ‘no te hagas la linda’. El hombre te grita más ‘burra’ o ‘no sabés nada’”

22) ¿Por ejemplo?

Si un jugador queda lesionado en el campo y vos amonestaste al rival que lo lesionó, ese jugador puede permanecer en el campo después que lo atiendan, no debe salir y volver a entrar como antes. Eso no lo saben. Vos les decís "¿querés que te atiendan?" y te dicen " no, no, así no tengo que salir". "No, pero mirá que ahora te podés quedar porque amonesté". "No, no". Bueno, ta. De esas, miles, te das cuenta que no conocen el reglamento.

23) ¿Sos de hablar con los jugadores en la cancha?

Sí, cuando me queda aire. Si me preguntan alguna situación puntual se las explico, pero a veces no te podés detener a hacerlo, la intensidad del partido no te lo permite. Pero sí soy de hablar.

24) ¿Alguna vez sentiste miedo en un partido?

Sí, dos veces. Sentí miedo en un partido de juveniles, en la cancha de Huracán Buceo. Estaba de asistente, terminó el partido y un jugador de otra categoría entró a la cancha y agarró la pelota. "Joven, por favor el balón", le digo. Y me dice "sí, tomá", y me tira un pelotazo a la cara, a una distancia de dos metros. Instintivamente puse la mano y me dislocó el dedo. La verdad, ese día dije "nunca más". Además tuve que hacer la denuncia policial, me llamaron al SEMM... horrible.

25) ¿Cuál fue la segunda vez?

En un campeonato sudamericano femenino en Brasil, en un partido Paraguay - Venezuela por el tercer puesto. El que salía tercero clasificaba al mundial de Trinidad y Tobago. Iba ganando Venezuela 1 a 0 y la gente de Paraguay me protestaba que el gol había sido en fuera de juego. Termina el partido y viene una jugadora a protestarme, hace como que se va y de repente se da vuelta y me pega una piña en el mentón. Me dejó nocaut, no sabía ni dónde estaba.  Se armó un lío bárbaro y enseguida vino la policía, y viste que la policía en Brasil... ellos están para proteger a los árbitros y te sacan, no les importa más nada. Momentos feos pero sirven como experiencia, lo que no te mata te fortalece.

26) ¿Qué pensás del uso de la tecnología en el arbitraje?

Me parece que es buena, ahora estuve en un curso en Portugal donde nos explicaron el sistema del video-referee. Creo que hay situaciones en las que sirve y en otras me quedan mis dudas.

27) Hubo un caso muy polémico en el último Mundial de Clubes, en el que un árbitro cobró un penal en base a lo que le dijo el video-referee, varios minutos después de la incidencia.

Todos están aprendiendo a utilizar la tecnología. Por lo que vimos hay un árbitro y asistentes, todos en una especie de estudio de televisión, mirando varios monitores en tiempo real. El árbitro está en modo off, no los escucha, pero si ven algo le avisan. Obviamente no es igual estar arbitrando sabiendo que tu decisión es la final, a que alguien te diga "mirá que pasó esto" y vos no viste nada. Todavía me da un poco de escalofrío. Lo que está bueno es que se hace justicia, hay que ajustar bien cómo se llega a tomar la decisión correcta. De cualquier manera, en el torneo local no lo veo por el momento.

“Termina el partido y viene una jugadora a protestarme, hace como que se va y de repente se da vuelta y me pega una piña en el mentón”

28) Un tema muy conversado últimamente: ¿cuándo una mano dentro del área es penal, con la nueva interpretación que se da a la regla?

Primero, en ese tema escucho de todo y me pregunto cómo no piden una charla en el Colegio (de Árbitros), porque muchas veces se generan polémicas de cosas que no lo son. No todas las manos se sancionan. Ahora está esa idea de que si la mano amplió el volumen (que ocupa el cuerpo del futbolista) se sanciona. Bueno, no siempre es así, hay muchos elementos más. Hay que ver si la mano va a la pelota o la pelota va a la mano. Si el jugador amplía el volumen de su cuerpo buscando bloquear ese balón, hay que ver la velocidad, la distancia, hay que ver si el jugador asume el riesgo cuando mueve su brazo.

29) Hace poco se dio una situación en la que un defensor rechaza una pelota que llega al área y al hacerlo, el balón pega accidentalmente en su mano extendida. La pelota no iba al arco sino que se alejaba de él, rechazada por el propio futbolista. El comentarista de la televisión reclamó insistentemente penal ¿Eso es, efectivamente, penal?

Es una mano accidental. Una pelota que te pega en el cuerpo y después te pega en la mano, es claro que es accidental. Hay que ver si la posición del brazo es natural o no. En reglamento no dice nada de esto, son interpretaciones que nos dan año a año.

30) Y vos tenés que resolver instantáneamente.

Claro, y a veces le tenés que sumar que tu posición no era la mejor para ver lo que pasó. Las más difíciles son cuando el jugador está en una posición natural y la pelota rebota en alguna parte de su cuerpo y a vos no te queda claro dónde. Ante la duda, yo jamás voy a cobrar un penal.

31) ¿Hay hoy una prohibición de que los árbitros hablen sobre sus decisiones?

No, no hay prohibición. Es algo personal, querer hablar o no. Yo estoy más con los que no hablan que con los que hablan.

“Cuando los periodistas te llaman es porque quieren ver sangre”

32) ¿Por qué?

Muchas veces me gustaría defenderme y defender a los colegas, pero igual no me van a entender. Porque al hincha que está rabioso porque cree que vos no cobraste un penal que fue grande como todo el estadio, no le va a importar para nada lo que vos le expliques del reglamento.

33) Pero los periodistas tendrían otra visión para poder opinar.

El tema es que los periodistas muchas veces arman una polémica sobre situaciones que no son polémicas, porque parten del error. Por ejemplo, hace tiempo que vengo escuchando que hablan de que el fuera de juego (debe sancionarse) desde la posición de los pies. Y no es así, es cualquier parte del cuerpo excepto los brazos. Si yo tengo el torso medio centímetro más adelante ya estoy fuera de juego, aunque los pies estén más atrás. Entonces decís: si ya analizan una jugada desde el error, es imposible explicarla.

34) ¿Pero no podés explicar esto mismo a un periodista que comentó esa jugada?

Sí, puedo, lo que pasa es que cuando te llaman es porque quieren ver sangre. Entonces, es entrar en terreno para el cual no estamos preparados. A los periodistas les cae más simpático el árbitro que habla que el que no lo hace, pero a mí me importa ir a explicar lo que sanciono al Colegio de Árbitros. Dejar contento al jugador, al dirigente, al periodista, a la afición... es algo a lo que no vas a poder llegar y tampoco es algo que me interese. En definitiva, nosotros sabemos que no nos quiere nadie. A veces eso pasa los límites, como cuando se meten con tu honestidad. Eso duele y molesta, porque nosotros atrás tenemos familia, hijos que van a la escuela...

35) ¿Esto te ha hecho cuestionar tu profesión, lo que estás haciendo?

Cuestionarme no, pero a veces me indigna bastante. Nuestro gremio ha iniciado acciones contra gente reconocida, que trabaja en los medios, por comentarios en las redes sociales, y ese tipo de cosas hay que hacerlas. No podemos permitir que se nos trate de estafadores o de que somos una mafia. Primero porque no lo somos y segundo porque el que cree eso, que lo pruebe. Hoy las redes sociales permiten que cualquiera diga lo que quiera y eso queda ahí.

“En definitiva, nosotros sabemos que no nos quiere nadie”

36) ¿Descartás que haya árbitros que, por la razón que sea, busquen favorecer a un equipo durante un partido?

Sí, lo descarto. El que se dedica a esta profesión, lo único que quiere el fin de semana es que gane su equipo. Y su equipo es el árbitro, los asistentes y el cuarto árbitro. Si me voy de la cancha y siento que gané -y ganar no implica no equivocarse, sino que esos errores no incidan en el resultado- con eso estoy más que satisfecha. Además el árbitro siempre sirve para justificar fracasos deportivos.

37) ¿Qué opinás del movimiento de los futbolistas en rescate de sus derechos de imagen y su lugar en el fútbol?

Tengo opinión formada, pero prefiero no hablar de ese tema. Como abogada me gusta equilibrar la balanza y está bueno que todo el mundo pelee por lo que siente que es justo.

38) La visibilidad que hoy tenés como una mujer que se abre paso en un ambiente muy masculino, ¿lo ves como algo importante desde el punto de vista de género?

Sí, obviamente va un poco de la mano. Cuando me propuse llegar a primera división decía "no quiero llegar por una cuota". No quería que me dijeran "llegás porque tiene que llegar una", y seguro que no fue así, porque si no habría llegado mucho antes. Pero creo que sí, que abre puertas, hoy hay chicas que están en Segunda que son asistentes, hay una chica que es árbitra y es un puerta importante.

39) ¿Qué dicen las mujeres de tu entorno?

Tengo de todo. Tengo a mi madre, que es una genia, refutbolera y le encanta, tengo amigas que me dicen "estás loca". A mí me gusta, la paso bien. Me dicen "pero te insultan", pero eso es lo de menos, es secundario. Y todavía me pagan.

40) ¿Tu hija te ha ido a ver a la cancha?

No solo me ha ido a ver, sino que el otro día entró a la cancha a pitar después del partido, le regalé un silbato. Acá miramos mucho fútbol y ella a veces dice "uyyyy, ¡penal!". Tres años tiene.

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López