Caso Minetti: Fiscalía de Milán resolvió que no hay irregularidades en indulto que recibió
La mujer, pareja de Cipriani y madre adoptiva de un niño uruguayo, fue investigada por fiestas clandestinas para Silvio Berlusconi.
03.06.2026 17:03
La Fiscalía de Italia dio fin este miércoles a la polémica desatada tras la concesión de un indulto a una antigua colaboradora del político Silvio Berlusconi, Nicole Minetti —pareja de Giuseppe Cipriani—, para cuidar de su hijo adoptivo uruguayo, al no ver irregularidades.
La Fiscalía General de Milán (norte) sostuvo que no constan “denuncias penales ni procesos judiciales pendientes ni investigaciones de ningún tipo en Uruguay o España” sobre Minetti, según avanzan los medios locales.
El caso estalló el pasado 11 de abril cuando el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, concedió un indulto a esta mujer, que hace una década era una de las protagonistas de algunos de los escándalos del ex primer ministro Berlusconi, fallecido en junio de 2023.
Minetti había sido condenada en 2019 a dos años y diez meses de prisión por el delito de inducción a la prostitución en las fiestas del político y en 2021 sumó otra pena de un año y un mes por un caso de malversación cuando vivía de la política.
El indulto presidencial fue justificado por la presunta necesidad de la graciada de cuidar de un familiar menor de edad enfermo.
Pero, poco después, el periódico Il Fatto Quotidiano publicó un reportaje en el que acusaba a Minetti de haber adoptado un niño nacido en 2017 en Uruguay, huérfano y con problemas de salud solo para lograr la gracia.
Tras la publicación y el revuelo causado en el país, la Fiscalía decidió revisar la documentación, mientras que la primera ministra, Giorgia Meloni, defendió la labor de su titular de Justicia, Carlo Nordio, encargado de seleccionar y encauzar las peticiones de indulto que llegan finalmente al presidente de la República.
La indultada ha defendido desde el primer momento su inocencia y lamentado como “gravemente lesivas” y “carentes de fundamento” las publicaciones del diario.
El caso de Minetti causó que el Instituto del Niño y el Adolescente en Uruguay (INAU) iniciara una investigación sobre la adopción del niño.
Pablo Abdala, expresidente del INAU, se refirió al proceso con el que Nicole Minetti y Giuseppe Cipriani adoptaron a su hijo y recordó que el proceso de adopción del niño —cuyo padre estaba preso y su madre sufría adicciones y estaba en situación de calle— comenzó en 2018, cuando el Frente Amplio gobernaba el país.
El actual diputado blanco dijo que el 2019 fue un año bisagra en la adopción del menor, ya que “se generaron vínculos entre ese niño y esta familia tan fuertes, tan sólidos, que eso fue lo que desencadenó y desembocó después en el proceso de adopción y en las decisiones que la Justicia adoptó”.
Abdala dijo que durante esos años el niño fue visitado por quienes ahora son sus padres adoptivos, que “visitaban y ayudaban al hogar”. “El hogar les abrió las puertas, ellos ayudaron mucho en muchos aspectos. Tanto esto fue así que incluso había paseos con educadores y con funcionarios del INAU a las instalaciones o a la chacra de esta familia para que pasaran todos los niños una jornada, una tarde”, rememoró, en base a los expedientes del caso.
En 2020, la familia Cipriani pidió que el niño pasara una temporada con ellos en los meses de verano, pero fue rechazada por el INAU, que lo consideró “muy prematuro”. En ese entonces, los italianos presentaron una acción a la Justicia, que les dio la razón y determinó que el instituto hiciera un seguimiento.
Abdala dijo que el niño y la familia tenían “vínculos que ya se habían generado intensamente”. “Todo eso va generando un estado de cosas que se vuelve cada vez más consistente, cada vez más contundente y desemboca en lo que después la Justicia reconoció”, dijo.
El legislador blanco recordó que, en ese momento, los dos jueces del caso “coincidieron en que esta era la mejor solución para el niño”, que tenía “dificultades muy serias para que pudiera tener otro proceso de adopción u otra oportunidad de ser adoptado por otra familia” debido a la compleja enfermedad que padece.
Así, el diputado nacionalista afirmó que la familia Cipriani generó “lazos”, que describió como “absolutamente indestructibles”, con el menor de edad.
De acuerdo con la sentencia de la adopción plena, que tuvo lugar en 2023, Abdala recordó que “el niño se dirigía a ellos como mamá y papá; que pedía por ellos permanentemente. y que después de haber estado durante la etapa de una integración provisoria que hubo y tuvo que volver al hogar infantil, pasó muy mal y quería volver con la familia, que al mismo tiempo lo quería adoptar”.
“Cuando esas situaciones se generan es muy difícil, por lo menos sin daño para el niño, no avanzar en esa misma dirección”, insistió Abdala. En el proceso de adopción, los técnicos de INAU “hicieron todas las valoraciones correspondientes”.
Horas antes, una familia de Maldonado apuntó contra el INAU y afirmó que había iniciado los trámites de adopción antes de que Cipriani y Minetti lo adoptaran. El menor fue parte central del argumento para que Minetti recibiera el indulto, ya que la resolución señalaba que tiene un familiar menor de edad con “graves problemas de salud que requieren asistencia y cuidados en hospitales altamente especializados”, según informó El Mundo de España.
La madre biológica del niño uruguayo fue denunciada como desaparecida según un pedido de colaboración emitido por la Policía. Además, una familia que ahora reside en Pan de Azúcar afirmó que hace cinco años inició un trámite en el INAU para adoptar al mismo niño, y que este compartió tiempo con ellos en su casa.
Según informó Búsqueda, la sentencia judicial de adopción del niño señalaba que había sido “abandonado” y que no habían “procurado su localización” ni “se presentaron en INAU para saber de él”.
El Instituto determinó que después de un “extenso análisis del expediente”, “todos los requisitos” estaban dados para que la familia italiana accediera a la adopción plena. Además, ratificaron que el menor, que ingresó al INAU en 2018 y lo dejó cinco años después, “no tiene vínculo alguno con su familia de origen”. Una de las causas por las que ninguno de los adoptantes se interesaba en adoptarlo tuvo que ver con que padece lipomielomeningocele, con la médula amarrada a la altura de las vértebras lumbares.
“No creemos en el INAU, porque lo que me hicieron no tiene nombre. Tengo documentación por ese niño. Fue una visitadora social a mi casa. Yo tenía todo acondicionado. Había gastado parte de un dinero para que él tuviera su lugar. Mi familia lo conoció”, afirmó. “Hasta ahora nos duele, porque a ese niño lo quisimos”, dijo el hombre.
El INAU también determinó que el vínculo entre el niño y sus padres adoptivos “era de tal extensión que una separación vulneraría todos sus derechos”.
Con información de EFE.
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