La organización B’nai B’rith Uruguay difundió un comunicado este lunes en repudio a los agravios que recibió el director de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), Marcos Israel, durante el cierre de la Asamblea Nacional de Derechos Humanos realizada el viernes en Maldonado.

La organización sostuvo que Israel fue insultado y que buena parte del público abandonó la sala antes de que pudiera responder a un pronunciamiento realizado en su contra.

“No vamos a discutir el contenido de esa proclama acá. Vamos a hablar de lo que ese momento vulneró”, señaló B’nai B’rith en un comunicado.

Para la organización, uno de los derechos afectados fue el de Israel a ser escuchado. “Retirarse en masa e insultar antes de una respuesta no es silencio: es impedir que alguien ejerza un derecho”, afirmó.

B’nai B’rith también sostuvo que parte de los cuestionamientos hacia el jerarca están vinculados a su identidad judía.

“A Marcos Israel se lo cuestiona, asamblea tras asamblea, no por lo que dice sino por ser quien es”, expresó. “Se puede estar de acuerdo o no con sus posiciones; lo que no puede pasar es que su identidad judía sea, en sí misma, el motivo del ataque”, agrega la carta.

La organización consideró además que se vulneró el derecho a la pluralidad, particularmente porque el episodio tuvo lugar en el Centro Universitario Regional del Este (CURE).

“Que esto haya pasado en un ámbito académico agrava las cosas: ese es justamente el lugar donde alguien debería poder hablar y ser respondido con ideas, no con la salida de la sala”, sostuvo.

El episodio ocurrió después de que más de 20 organizaciones sociales cuestionaran públicamente al director de la INDDHH, Marcos Israel, por sus posiciones sobre antisemitismo y antisionismo, así como su participación en un grupo de trabajo creado dentro de la INDDHH para abordar el primero de esos temas.

Las organizaciones acusaron al director de equiparar las críticas a las acciones del Estado de Israel con antisemitismo. El jerarca respondió luego que el antisionismo constituye una posición “netamente racista” y afirmó que sectores “nostálgicos de la revolución de los 60” lo utilizan para “traer vientos de totalitarismo”.  

B’nai B’rith evitó pronunciarse sobre ese intercambio y centró su declaración en el trato recibido por el director de la INDDHH.

“No pedimos que se comparta cada palabra de Marcos Israel”, concluyó. “Pedimos algo más simple: que ningún uruguayo tenga que ejercer su cargo, su identidad o su palabra bajo el riesgo de ser hostigado por lo que es”.