Cuatro personas fueron procesadas la semana pasada por el caso Andrés Pereira, aunque ninguna de ellas por el homicidio del joven, ya que no se pudo probar la vinculación de los detenidos con su muerte.
El secretario general del Nuevo Partido Comunista, Marcelo Sánchez, fue procesado por un delito de lesiones graves, mientras el cocinero del campamento, que admitió haber golpeado al joven, fue procesado por violencia privada. También se procesó por falso testimonio a un matrimonio que mintió cuando dijo haber visto al joven en su barrio, después de los hechos.
Ayer, la Justicia decidió liberar los datos de las indagatorias del caso, que revelan qué fue lo que se declaró. El abogado de Marcelo Sánchez aseguró que un cambio de testimonio de un guardaparques fue el que provocó el procesamiento de su cliente, al que definió como "preso político".
Los testigos
Uno de los que declaró fue quien compartió carpa con Pereira, que contó que tras notar el faltante de un dinero se lo comunicó a Sánchez, que pidió revisar la mochila de Andrés.
Pereira "se ofusca y se va corriendo con su mochila", saliendo tras él dos personas (una de ellas Sánchez), señala el parte judicial. Según las declaraciones, llegaron a sacarle la plata pero el joven se escapó luego. El cocinero asegura que llegó a darle un solo golpe de puño. Otros testigos le vieron la mano derecha con sangre, "no como de un corte sino como que se hubiese golpeado contra algo".
Andrés "va corriendo y se esconde en uno pajonales", dice uno de los testigos, que señala que luego de que dos de los acampantes lo trajeran de vuelta "es cuando todos le pegan".
"El otro grupo de gente que estaba esperando frente al otro campamento le empieza a pegar (...) le pegaron por todos lados", dice un testigo, mientras otro señaló que una mujer pidió que "no le pegaran más".
"En un momento que él estaba tirado en el piso Sánchez le da un piñazo en la cara", agregó en su declaración.
Cuando se le exhiben las fotos del cráneo de la víctima presentadas por el forense, este testigo manifestó que "puede haber sido a esa altura de la cara".
"La última vez que lo vi (a Pereira) intentaba levantarse", dijo el testigo, que señaló que "el que dominaba todo ese grupo era Marcelo Sánchez".
La declaración de Sánchez
En 2015, el dirigente comunista dijo: "Yo llego cansado a cinco o seis metros de donde estaba el tumulto (...) hubo un forcejeo entre el que pegaba y algún gurí que le pegaba a él (...) yo me acerqué a separar porque tomé conciencia de que la situación se iba de las manos y no quería que pasara nada".
El guardaparques de Punta Espinillo declaró en el 2015 que "en la golpiza serían 6 o 7", y que "entre este último grupo había hombres y mujeres". "Veo que el muchacho se cae al suelo, le pegan y se cae. Cuando veo que comienzan a golpearlo tomo mi celular y llamo a la seccional 20", declaró.
También en esa fecha una testigo dijo que a Andrés comenzaron a "pegarle piñazos, patadas, el chico se cae o se tiró para que no le pegaran más y aun en el suelo le siguen pegando y pateando". "Yo tuve la sensación que lo iban a matar y es por eso que llamé al 911", remarcó.
Esta testigo, al declarar en julio del 2017, reconoció a Marcelo Sánchez como la persona que le preguntó si había visto pasar y "le dio un puñetazo en la cara" (a Pereira).
Otro testigo, el concesionario del parador de Punta Espinillo, dijo que "el muchacho se fue bien y se fue caminando con el morral hacia los baños". "En el trayecto antes de llegar a los mismos es cuando viene este pelado, el organizador, y le pega un golpe atrás en la cabeza y ahí vinieron todos los otros", declaró. Otra también reconoce a Sánchez como uno de los que le pegaba y agrega: "Lo vi pegarle en la cara con el pie".
También habló la mujer policía que vio a Pereira esa noche, tras la golpiza. Fue a los baños y lo encontró allí. Andrés dijo que lo "culpaban de rastrillar" pero que él no había tocado nada. La mujer le notó sólo un raspón debajo del ojo izquierdo y le dijo que esperara para corroborar las lesiones. Sin embargo, el adolescente hizo caso omiso y se fue hacia el camino Tropero. La policía le pidió entonces al conductor de un ómnibus que esperaba a la salida del camping que "no subiera a un chico que en ese momento salía" (mostrándoselo) ya que había habido un problema y que lo venía a buscar la policía de la seccional 20.
Los organizadores del campamento, al ver que Andrés no regresaba, envían a dos personas para que fueran a buscarlo para entregarle plata y se fuera en ómnibus, pero no lo encontraron.
En ese momento los organizadores llamaron a la persona a la que los padres de Andrés habían confiado su cuidado, que en ese momento no estaba en el campamento. Le comunicaron que había ocurrido un problema por lo que no lo iban a llevar en el ómnibus, "diciéndole que le avisara a su madre". Hasta entonces nadie le había dicho nada sobre la golpiza.
La búsqueda
Desde el día de la desaparición la policía y los padres de Andrés hicieron rastrillajes sin resultado. El integrante del partido que conocía a la familia (su responsable a los ojos de la familia) fue visitado "con mucha frecuencia por los organizadores del movimiento, quienes le preguntaban si habían visto en el barrio a Andrés".
Para que lo dejaran tranquilo, le dijo a los dirigentes que había visto a Andrés el 26 de febrero en la zona del Cerro y que había conversado con él. Los dirigentes le pidieron que declarara esto en la policía.
Este hombre sostuvo sus dichos tanto en la policía como en el juzgado, pero luego de que aparecieron los restos óseos y fue llamado a declarar como indagado en la sede, confesó que era mentira. Su esposa también dijo que había visto a Andrés en la esquina de su casa, indicando incluso que había hablado con él, según afirmó ante la Justicia y la policía.
En el momento en que fueron hallados los restos óseos y las prendas de vestir, la policía revisó el lugar y encontró también una de las asas del morral de Andrés colgando en un pino, a unos 2.70 metros de altura sobre sus restos.
La correa encontrada estaba atada de una rama con un nudo fijo en uno de los extremos y en el otro extremo atada tipo lazo. Ello provocó en su momento la hipótesis de un suicidio o de que alguien lo quiso hacer pasar por suicidio.
La pericia antropológica determinó que el cadáver "estuvo años en el lugar" y que la data de la muerte era compatible con la fecha de la desaparición, "no pudiendo determinar en forma exacta la forma de la muerte atento al tiempo transcurrido, pero indicando que sí fue de etiología violenta".
Esta pericia indica que la muerte "fue violenta ya que sobre el malar izquierdo y el proceso cigomático del mismo lado se reconoce claramente una fractura producida por golpe sobre esa región de la cara que partió ambos huesos".
Sin embargo, el médico forense Luis Caillabet indicó en su informe que de por sí sola "la injuria traumática maxilo facial producida por la acción de uno o varios golpes no es causa suficiente para producir la muerte".
En su declaración ante la sede el médico forense establece que la causa de la muerte es indeterminada y en cuanto a la lesión hallada en el cráneo es una lesión traumática de tipo contusa, fractura a nivel del hueso malar "con inhabilitación para atender tareas ordinarias de más de 20 días, sin poder determinar peligro de vida".
La defensa
La defensa de Sánchez discutió la solicitud de procesamiento con prisión de su defendido, "en virtud de que no existen ni por asomo elementos de convicción suficientes".
El abogado del cocinero también reclamó por el procesamiento por violencia privada, ya que "surge del expediente que la acción de su defendido podría tipificar en un delito de traumatismo o máxime lesiones personales".
El procesamiento
La jueza María Odriozola consideró que los elementos de prueba reunidos respecto de los indagados eran suficientes para imputarle los delitos referidos.
Es decir, el cocinero (R. G) salió tras Andrés Pereira en búsqueda de recuperar el dinero que pensaba que este había sustraído, y al alcanzarlo le pega y con la otra mano le saca el dinero, yéndose Pereira caminando. Por lo tanto "lesionó el bien jurídico de la libertad al coartar la independencia de la acción de Pereira, ya que para lograr el fin, recuperar un dinero que supuso que este había sustraído, empleó violencia, incurriendo de este modo en el delito de violencia privada".
Sánchez es el autor de las lesiones graves constatadas por el forense junto con otras personas "que aún no han sido determinadas", ya que si bien "solo se coloca en el lugar manifestando que existió un forcejeo, su declaración no es creíble ya que tres testigos lo indican como una de las personas que pegó".
Con respecto al matrimonio que declaró en forma falsa, "pretendieron engañar a la justicia desviando la línea de investigación". La mujer incluso dijo que les comentó a dirigentes del partido que había visto a Pereira, pero a la Justicia dijo que "a instancias de estos fue que declaró en ese sentido".
Todos los procesamientos fueron con prisión, pero "a esta altura del proceso no es posible prever" si recaerá pena de penitenciaria, indica el expediente.
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