El intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, es un fascinado de la literatura y de la cultura en general. Cuando visita Montevideo, mira las casas de época de la capital y le gusta catalogarlas por estilo de construcción.
Su perfil, al mismo tiempo, es de un dirigente nacionalista que se define como apasionado por la gestión de gobierno. De hecho, asegura que no piensa con cabeza de oposición sino que siempre como oficialista.
En entrevista con Montevideo Portal, Umpiérrez habló del movimiento que encabeza junto a Martín Lema así como también de la gestión en Rocha. También analizó la derrota electoral de 2024 y le sacó responsabilidad a la figura de Valeria Ripoll en el resultado de noviembre.
¿Cómo ve la marcha del gobierno del Frente Amplio?
La opinión más clara la da la ciudadanía a través de las encuestas. Y creo que la opinión más clara la dan también los propios dirigentes del Frente Amplio. Cuando Bergara habla de preocupación, cuando Carolina Cosse habla de luz amarilla y el presidente dice directamente que si la gente opina así es porque algo no se está haciendo correcto. Creo que abundar más allá de eso es innecesario. Nosotros también sentimos un grado de preocupación. Porque cuando hay un acelerado deterioro en un período corto de tiempo de la imagen de un gobierno, uno siempre piensa en la continuidad porque falta mucho tiempo. Y cuando un sistema sufre deterioro, no golpea solo al gobierno, golpea todo el sistema.
¿Está de acuerdo con lo que planteó Nicolás Olivera sobre que al Partido Nacional le falta agenda propia?
La agenda la tiene que poner el gobierno, esa es la realidad. En el pasado hubo una agenda muy clara. En esta época recuerdo que estábamos discutiendo la ley de urgente consideración. Hoy la agenda no nos la puede poner la oposición porque ni siquiera tiene los votos en el Senado. Cuando hay un atascamiento, el gobierno es mano, es el que da, y con la oposición se negocia. Yo creo que la expresión máxima de la democracia no es cuando un partido tiene mayoría absoluta en todas las cámaras, sino que es el arte del equilibrio y encontrar una síntesis en proyectos comunes.
¿Eso significa que el Partido Nacional está en un proceso de reacomodamiento interno?
Sí. Hay un líder político natural que es Luis Lacalle Pou que, con toda lógica, se ausenta de la lógica partidaria porque su responsabilidad para con el país es mucho mayor que para con el Partido Nacional. Y el partido empieza a mostrar liderazgos emergentes. Espero que no haya pujas, porque creo que el tiempo de los blancos de las cuchillas pasó. Hay que pensar con cabeza de gobierno. El disenso debe ser civilizado y consensuado. El caso quizá más notorio, porque es con quien estoy trabajando fuertemente, es Martín Lema.
El caso de Cerro Largo y lo que planteó el intendente Morel generó polémica. ¿Qué opina?
No me gusta el formato. Creo que hay muchos caminos antes de llegar a esa situación. Y soy de las personas que cree que la justicia o el ámbito judicial no debe ser una prolongación del campo político. Es una línea que hay que tener mucho cuidado con cruzar, no solamente con compañeros, sino con la oposición.