Una mujer de Kodiak, Alaska, logró sobrevivir al ataque de un oso pardo de unos 363 kilos y considera que su entrenamiento en jiu-jitsu pudo haber sido determinante para defenderse durante el encuentro.

Katelynn Lane caminaba con su perra Vesper el pasado 18 de agosto por una zona cercana a Bells Flats, una pequeña comunidad situada a unos 16 kilómetros de la ciudad de Kodiak, cuando se encontró repentinamente con una osa que estaba junto a sus crías.

El animal salió de entre la vegetación y se abalanzó sobre ella. Lane intentó inicialmente aplicar las recomendaciones habituales ante un encuentro con osos: hacer ruido y mantener una postura firme. Sin embargo, al comprobar que la osa continuaba avanzando, decidió subir por una pendiente pronunciada.

En ese momento intervino Vesper. La perra distrajo al animal durante unos instantes, lo que permitió a Lane cambiar de posición y buscar una forma de protegerse.

“Ahora que lo pienso, la verdad es que he entrenado un poco de jiu-jitsu”, dijo Lane en declaraciones a Alaska's News Source. “Y esa posición en la que estaba es exactamente como se crea espacio en jiu-jitsu, ¿no?”.

“Usas una pierna para bloquear y con la otra pateas. No sé si fue por eso o si fue totalmente instintivo, pero si alguien quisiera atribuirlo a algún tipo de entrenamiento, supongo que sería por eso”.

Cuando la osa regresó hacia ella, tomó la pierna derecha de Lane. La mujer cayó boca arriba, pero aprovechó el impulso para darle una patada directamente en la cara al animal. El golpe hizo que la osa se retirara y puso fin al enfrentamiento.

El episodio duró apenas unos minutos, aunque Lane lo describió como una experiencia extremadamente intensa. Su padre seguía la caminata a través de una videollamada y pudo observar el ataque desde miles de kilómetros de distancia.

“Mi padre estaba allí y pudo decir que este encuentro duró como mucho tres minutos”, dijo Lane. “En ese tiempo, aparte del instante en que pude ponerme boca arriba, no hubo tregua. Y en cuanto a la culpa, me hace sentir un poco mejor, ¿verdad? Me arrepiento cada dos por tres pensando: ‘Caramba, podría haber evitado esto por completo’”.

La mujer sufrió varias contusiones profundas y algunos rasguños superficiales, lesiones que, según afirmó, evolucionan favorablemente. Pese a la experiencia, evitó responsabilizar al animal y consideró que actuó movido por su comportamiento natural de protección hacia sus crías.

Lane también destacó el papel que tuvo Vesper durante el incidente y sostuvo que la intervención de la perra le dio el tiempo necesario para reaccionar.

“Vesper me estaba ayudando, y la osa se dio vuelta hacia ella, lo que me permitió girarme”, dijo Lane. “Y pensé en ese momento: ‘Vale, quizás tenga un segundo para orientarme y encontrar algo detrás de lo que esconderme o interponer entre nosotros’”.

Después de que el oso se retirara, Lane llamó al 911 y se refugió en una vivienda cercana. Los vecinos acudieron para asistirla y permanecieron con ella y Vesper hasta la llegada de la Policía estatal de Alaska y los servicios de emergencia.

La mujer planea retomar sus caminatas habituales una vez recuperada, aunque incorporará nuevas medidas de precaución.

“Necesito recuperar la confianza y estaré lista”, dijo Lane. “Ya pedí unas campanillas para osos. También le encargué unas para Vesper, así que la próxima vez haremos mucho ruido”.