La colisión en pleno vuelo entre un avión comercial de American Airlines y un helicóptero Black Hawk del Ejército estadounidense en Washington ha dejado perplejos a los expertos, dadas las perfectas condiciones de vuelo y los estrictos controles en uno de los corredores aéreos más transitados del mundo.
En esa línea, el capitán Chelsey Sully Sullenberg, el piloto conocido por evitar una catástrofe al aterrizar un avión comercial en el río Hudson con dos motores apagados en 2009, indicó que uno de los factores del trágico accidente podría ser “volar de noche sobre el agua”.
“Habrían sido menos las luces terrestres visibles sobre el agua que sobre la tierra durante la noche”, dijo, en diálogo con el The New York Times, lo que “podría haber hecho que fuera un poco más difícil verlas”.
El piloto aseguró que a la hora de identificar otras aeronaves “todo es más difícil por la noche”, ya que “lo único que podés hacer es ver sus luces”.
“Tenés que intentar averiguar. ¿Están por encima o por debajo de vos? ¿A qué distancia están? ¿En qué dirección se dirigen?”, agregó.
El capitán Sully también consideró la vieja tecnología del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington, al que se dirigía el vuelo 5342 de American Eagle cuando chocó con el helicóptero y se estrelló en el río Potomac.
En diálogo con CBS, el piloto dijo que el aeropuerto Reagan se considera “un aeropuerto especial y que para operar allí con seguridad se requiere un poco más de estudio, debido a las pistas cortas por la proximidad de otros aeropuertos”.
Además, Sullenberg dijo que desde su construcción en 1930 el Reagan “no ha cambiado mucho”. “Por supuesto, le hemos agregado tecnología, pero gran parte es vieja”.
Con información de AFP