La foto del siglo.

Era 2007 y Joan Monfort estaba haciendo un trabajo más. Un calendario solidario de Unicef, la Fundación del Barcelona y el diario Sport. Ese día, le tocaba fotografiar a Lionel Messi, y Unicef trajo a un bebé que se llamaba Lamine. “Se retrataron juntos. No hay mucho más que eso”, contó en charla con Montevideo Portal.

Monfort se define como un fotógrafo freelance desde 1991, un catalán que construyó su carrera a fuerza de paciencia y de perderse y encontrarse. Diarios que cerraron, trabajos que se cayeron, ciudades que se abandonaron. La ruta fue larga: Mundo Deportivo, una temporada en Tenerife, la vuelta a España, un medio que cerró, y finalmente el diario Sport. “Me gusta mucho el retrato y salió la oportunidad de hacer el calendario, me presenté para hacerlo y ahí arrancó toda esta historia”, comentó contando cómo inició la foto entre Messi y Yamal.

Salió de ahí, hizo el trabajo, y pensó que tenía alguna foto que podía estar bien para el calendario. Y se olvidó. La imagen existía, claro, pero “lo que no sabía era que aquel bebé era Lamine”.

Foto de Joan Monfort

Foto de Joan Monfort

Diecisiete años después, cuando Yamal y Messi se enfrentaron en la final de la Copa del Mundo 2026, la foto volvió a aparecer. El padre de Lamine la subió en Instagram. Un compañero le mandó un WhatsApp a Monfort preguntándole si sabía quién era el bebé. “Digo que no, y me suelta: 'Es Lamine Yamal'”, recuerda. “Me quedé sorprendido”, añade. Al día siguiente tenía el teléfono lleno de mensajes. “Nos pasamos dos días cerrados en casa dando entrevistas y explicando la historia”, cuenta.

Una colega le calculó las probabilidades de que todo aquello acabara así: una entre 635 trillones. “Eso es muchísimo más difícil que te toque la lotería”, dice Monfort con una mezcla de asombro y humor.

Antes de la fotografía icónica de Messi y Lamine

Monfort comentó que un compañero lo ayudó luego de quedarse sin trabajo y no saber qué hacer. Añadió que ese amigo ya no está, pero lo recuerda con mucho cariño y nostalgia: “Desgraciadamente ese amigo falleció hace años y gracias a él todo esto fue posible”. Es la clase de giro que Monfort se enseñó a no sortear con planes demasiado rígidos. “Uno se da cuenta de que intentamos planear mucho nuestras vidas, pero que en realidad lo que importa es pensar en qué haremos esta tarde, esta noche, y disfrutar de los momentos, porque todo cambia a una velocidad tremenda”, dijo.

El fotógrafo también reflexionó sobre la actualidad de su oficio.

Pasás momentos en este mundo del periodismo en que parece que todo se derrumba a tu alrededor, porque cierra un periódico, porque te echan, porque las cosas no funcionan. Pero con paciencia, tranquilidad, creyendo en uno mismo y respetando a los demás. Creo que en este trabajo es muy importante el respeto que debemos tener entre periodistas. No todo vale para conseguir una foto, no todo sirve para conseguir una nota. Y el poder ayudar a la gente joven que llega, eso es algo que me llena mucho”, dijo.

El mundo de la imagen cambió y no siempre para mejor. La foto de Messi y Yamal apareció en millones de sitios sin que nadie pidiera permiso. Parece que todo el mundo sea fotógrafo”, dijo también.  

El recuerdo de Messi, Suárez y Neymar

“Quizás la mejor delantera que ha tenido el Barcelona en toda su historia, te diría que la mejor, insuperable. Vivíamos un Neymar que era pura fantasía, un Messi que era todo: fantasía, potencia, magia, lo tenía todo. Y vivíamos un Suárez que era un auténtico killer dentro del área, un tipo que no perdonaba nada, con un carácter impresionante. Además, la conjunción de un brasileño, de un argentino y de un uruguayo, con todo lo que eso puede ser, era una bomba de relojería. Era fabuloso verlos jugar juntos”, comentó con nostalgia.

Ronaldinho y la MSN

Entre tantos jugadores que pasaron frente a su lente, hay uno que ocupa un lugar especial. “A mí, el que más me impresionó fue Ronaldinho”, dijo. Lo describe como alguien que cambió la historia de una generación entera: “El club vivía un momento raro, un poco convulso, y llegó este chico: todo eran sonrisas, todo eran alegrías, no tenía un no para nadie”. Una forma de ver el fútbol que sacudió hasta a los más serios. “Los catalanes somos gente muy seria y Ronaldinho lo cambió todo”. Y luego, “evidentemente aparece Messi y todo esto lo rompe en mil pedazos”, dijo.