Romina Celeste Papasso, exmilitante nacionalista, continúa lidiando con las consecuencias judiciales y administrativas de sus actos en los últimos años.

La joven trans cobró notoriedad en 2023, luego de denunciar al entonces senador Gustavo Penadés, actualmente en prisión preventiva por numerosas causas de delitos sexuales. Al año siguiente, Papasso quedó nuevamente bajo el foco mediático por su implicación en una denuncia contra Yamandú Orsi, a la sazón precandidato presidencial.

La denunciante fue Paula Díaz, una mujer trans que luego confesó que lo denunciado era falso y dijo haber sido instigada por Papasso, razón por la que ambas terminaron condenadas. Papasso fue a la cárcel hasta noviembre pasado, cuando fue liberada y se mudó a Buenos Aires.

La semana pasada, la joven fue noticia nuevamente por protagonizar un incómodo momento cuando regresaba al país. Tal como informáramos, la Policía la interceptó en Colonia y le incautó su celular. La orden judicial librada a tal fin también incluía la exigencia de que Papasso fijara un domicilio en territorio nacional, todo ello en el marco de la investigación iniciada por una denuncia de un hombre que fue su compañero de presidio en la ciudad de Rocha.

Anoche, tras concurrir al Juzgado de séptimo turno de Rocha, recibió otra mala noticia: deberá presentarse en un juzgado en la ciudad de San José de Mayo, a causa de un citatorio emitido por una fiscal maragata.

En ese momento, Papasso hizo una transmisión en vivo en redes sociales para explicar la situación.

“Ahora estoy en la seccional primera de Rocha. Resulta que ahora tengo una citación más, pero de San José, y la voy a firmar en vivo, porque capaz que usted dice que es mentira”, dijo ante cámara.

Luego se refirió a sus conversaciones con el fiscal de la causa en Rocha, y se quejó de que le quitaran dos celulares: uno cuando estuvo presa en Rocha y el que le incautaron días atrás en Colonia.

“Yo quiero los teléfonos, porque son míos, primero que nada. Y aparte porque esos teléfonos no tienen nada”, dijo la mujer, aunque reconoció ser consciente de que, al menos de momento, no los recuperará.

Posteriormente, Papasso admitió que la incautación del primero de los aparatos podría resultar razonable, más allá de que —insistió— no había en el aparato nada útil desde el punto de vista judicial, y también recordó el diálogo que tuvo entonces con el fiscal.

Yo le di el código del teléfono y él me preguntó: ‘¿Está segura de que yo no puedo encontrar algo en este teléfono, aparte de la investigación?’. Yo le dije que no, porque no soy ninguna delincuente”.  

Asimismo, y refiriéndose a la mencionada denuncia de un recluso, sostuvo que no existió ningún abuso sexual de su parte y aseguró que denunciará a quien diga lo contrario.

“Hablé con el fiscal hoy, y quiero decirles a todos que él me dijo que la próxima vez que cualquier medio de comunicación diga que yo tengo una denuncia de abuso sexual, le haga una denuncia por difamación, porque es falso”, señaló.

Todo está guardado en la memoria

Posteriormente, Papasso insistió en la inocuidad del contenido de sus aparatos, y aseguró que lleva “de memoria” el registro de los episodios relevantes.

“Parece que están buscando no sé qué en este teléfono, pero no hay nada más que cosas mías. Yo no ando en nada raro, solo vendo este hermoso cuerpo que tengo y no lo oculto, lo digo delante de todo el mundo, y me va bien”, agregó.

Acá tienen miedo, pero yo les voy a decir una cosa: las cosas que yo sé no las tengo en el teléfono celular, las cosas que hay y sé de los corruptos políticos no las tengo en el celular. Así que busquen lo que quieran, porque eso está acá”, dijo, señalando su cabeza.

“No soy ninguna boba para que me bajen de un barco con varios policías para sacarme solamente el teléfono celular, como si yo fuera tan boba de tener algo en el teléfono”, insistió, en referencia al incidente de Colonia.

“En mi celular solo van a encontrar mensajes con clientes y algún chusmerío barato”, aseguró.

Problemas de salud

La presencia de Romina Papasso en Rocha no obedeció solo a razones judiciales. También pasó por el hospital local, donde se hizo estudios que, lamentablemente, arrojaron resultados preocupantes.

“Acabo de venir del médico también. Tengo unas cuantas recetas acá. Se las voy a mostrar, porque capaz que tampoco me creen”, dijo, mientras sostenía los papeles ante la cámara.

“Vengo del Hospital de Rocha. El médico me dijo que tengo que empezar un tratamiento urgente porque tengo riesgo de sufrir un infarto o un ACV. Me salieron todo mal los exámenes de sangre. Esta situación me está estresando”, explicó.

“Capaz que no me morí en la cárcel, no me morí en el accidente ese que tuve en la ruta, pero capaz que todo esto me terminó afectando y me explota la cabeza”, lamentó.