Este lunes, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue llevado ante el Tribunal Federal de Nueva York junto a su esposa Cilia Flores. Ambos fueron detenidos el pasado 3 de enero en la madrugada tras el bombardeo efectuado por Estados Unidos, con la previa orden del mandatario Donald Trump.
Flores y Maduro se declararon inocentes de todos los cargos que enfrentan, que son acusaciones de narcotráfico y corrupción. La mujer, en tanto, fue incluida en el proceso por participar, presuntamente, de actividades ilícitas.
Maduro prestó una breve declaración ante la Justicia de Nueva York y tanto él como su esposa fueron citados para el próximo 17 de marzo. “Sigo siendo el presidente de Venezuela, soy un prisionero de guerra y no soy culpable”, indicó el mandatario.
“Me considero un prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”, declaró Maduro, y aseguró que es “un hombre decente”. “Sigo siendo el presidente de mi país”, afirmó frente al juez Alvin Hellerstein.